Oposición quiere ser partido político de cara a presidenciales

La oposición, aglutinada en la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), desea convertirse en un partido político de cara a las próximas elecciones presidenciales.

Así lo dieron a conocer el jueves miembros de la UNAB en una conferencia de prensa en Managua.

La integrante de la UNAB, Violeta Granera afirmó que la oposición está en un proceso de unificación con ese propósito.

De acuerdo a Granera «el acuerdo hasta ahora ha sido, que tengamos el derecho y que exijamos el derecho a tener casilla propia, emblema propio, personería jurídica propia como una gran coalición azul y blanco».

De esta manera la oposición estaría rechazando a algunos partidos políticos que han ofrecido su casilla para correr en los próximos comicios.

«No estamos por ir pegados a ninguna organización política tradicional, porque creemos que la población está demandando una propuesta nueva” zanjó Granera ante los medios de comunicación.

No obstante la opositora advirtió que la unidad no solamente debe darse con fines electorales y más bien insó a ver más allá de las elecciones, es para «el momento post Ortega para el que nos estamos preparando» comentó.

La UNAB aprovechó para reafirmar su posición contra el «régimen» de Daniel Ortega y aseguró que «no puede haber elecciones sin garantías constitucionales». La organización también pidió el regreso al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Por su parte la  integrante de la Alianza Cívica, Azahálea Solís, dijo a Nicaragua Investiga que las elecciones deben darse bajo un acuerdo que garantice su transparencia.

«El único acuerdo que puede garantizar elecciones libres es un acuerdo en el que hayan cambios sustantivos en el Sistema Electoral» declaró.

De acuerdo a Solís «esto implica cambios en el Consejo Supremo electoral (CSE), implica una forma distinta de integración de los Consejos Regionales, Departamentales y Municipales, implica una forma distinta de conformación de las Juntas Receptoras de Voto (JRV), implica una depuración del padrón electoral entre otros cambios meramente técnicos más los de orden político como es la no reelección y la eliminación de la diputación regalada».

«Solamente en un cambio realmente sustancial es posible hacerlo, eso implica también que Ortega no tenga control del Sistema Electoral» insistió.

Para Solís las elecciones deben ser vigiladas por observadores internacionales que «desde el primer día, no un mes antes de las elecciones, sino desde el primer día en que se firme un acuerdo . Que haya una delegación fuerte de la OEA, una delegación fuerte de la ONU, que haya observadores de la UE desde el principio».

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