Bayardo Arce Castaño, uno de los últimos comandantes de la Revolución Sandinista que permanecía leal a Daniel Ortega, ha pasado de ser un pilar económico del régimen a un preso condenado por corrupción. Su detención en julio de 2025 y la reciente sentencia por lavado de dinero y defraudación fiscal marcan el punto culminante de una purga interna orquestada por Rosario Murillo, con el aval de Ortega, destinada a eliminar posibles obstáculos en la sucesión dinástica del poder.
A sus 76 años, Arce se convierte en el tercer miembro de la vieja guardia sandinista en caer en desgracia, reflejando las fisuras internas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la radicalización del control familiar.
Este perfil biográfico reconstruye la trayectoria de Arce, desde sus orígenes antisomocistas hasta su rol como arquitecto de las alianzas económicas del orteguismo, culminando en su abrupta caída. Basado en fuentes históricas y reportes recientes, ilustra cómo un guerrillero convertido en empresario terminó en las cárceles del sistema que ayudó a edificar.
Orígenes y formación en un entorno de resistencia
Bayardo Arce Castaño nació el 21 de marzo de 1949 en Managua, en el seno de una familia opositora al régimen somocista. Hijo del periodista Guillermo Eduardo Arce Cabrera y Luisa Amanda Castaño Rosales, su padre fue un crítico acérrimo de la dictadura de Anastasio Somoza García. En 1957, Guillermo Arce murió tras una brutal golpiza propinada por un funcionario somocista, un evento que marcó la infancia de Bayardo y lo impulsó hacia la lucha política.
El saqueo récord de Bayardo Arce: ¡20 millones de salarios mínimos!
Estudió periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) y comenzó su carrera en el diario La Prensa en 1968, donde cubrió temas políticos y participó en protestas contra el somocismo. Su labor periodística lo llevó a ser criticado por el oficialista Novedades, y reclutó militantes para el FSLN mientras alternaba con actividades subversivas. También trabajó en Radio El Mundo bajo Rodolfo Tapia Molina, consolidando su perfil como intelectual y activista. En 1977, entró en la clandestinidad con el alias «Chepe León», integrándose plenamente a la Dirección Nacional del FSLN.
Trayectoria en el FSLN y la Revolución Sandinista
Arce se unió al FSLN en 1967, participando en la reconstrucción del frente en León tras la represión de 1970. Como uno de los nueve comandantes históricos de la Revolución –junto a figuras como Daniel Ortega, Tomás Borge y Henry Ruiz–, lideró la ofensiva armada que derrocó a Anastasio Somoza Debayle en julio de 1979. Entró triunfante en Managua tras la toma de Boaco, y ocupó roles clave en la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.
De 1979 a 1984, coordinó la Comisión Política de la Dirección Nacional del FSLN, manejando cuestiones ideológicas y atención a militantes. Fue vicecoordinador de la Comisión Ejecutiva y del Consejo de Estado, y presidió brevemente este último en 1980. Nunca ocupó un ministerio permanente, pero fue pivotal en la organización partidaria y la guerrilla urbana del Frente Interno. En las elecciones de 1990, actuó como jefe de campaña del FSLN, pero la derrota ante Violeta Barrios de Chamorro marcó un giro en su carrera.
Roles post-revolución, negocios y la «piñata»
Tras la pérdida electoral de 1990, Arce gestionó los bienes del FSLN durante la transición conocida como «la piñata» –mediante las leyes 85 y 86–, transfiriendo propiedades estatales al partido. Esto le valió críticas por enriquecimiento ilícito, como documenta Ernesto Cardenal en La Revolución Perdida. Se le considera uno de los hombres más ricos de Nicaragua, con una mansión valorada en un millón de dólares al sur de Managua, y vínculos con empresas como Agricorp (a través de su cuñado Amílcar Ybarra) y un hotel con Samuel Santos.
Entre 1990 y 1995, integró el consejo editorial de Barricada y presidió Editorial El Amanecer. Fue diputado nacional desde 1996, reelegido en 2001, y miembro de la Dirección Nacional del FSLN hasta 1998. Mantuvo cargos en Radio Sandino y empresas como Fininsa Panamá S.A. e Interbank. Su lealtad a Ortega lo distinguió: fue el único comandante que permaneció a su lado tras la fragmentación del partido en los 90.
Asesor económico de Ortega y tensiones con Murillo
Con el retorno de Ortega al poder en 2007, Arce se convirtió en asesor presidencial para asuntos económicos y financieros, con rango ministerial. Actuó como enlace con el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), facilitando acuerdos no escritos y resolviendo disputas fiscales. Promovió proyectos como la hidroeléctrica Tumarín y el fracasado proyecto del canal interoceánico, fomentando alianzas con Venezuela, Brasil, China, Rusia y EE.UU.
Sin embargo, su relación con Rosario Murillo se deterioró. Amigos en los 60 –junto a Annuar Hassan en La Prensa–, para 2017 ya no se toleraban en privado. Murillo lo veía como una amenaza, y Arce la irritaba, según fuentes sandinistas. Desde 2018, tras criticar la represión de las protestas, fue marginado progresivamente.
La caída en desgracia: Purga y detención
La purga contra Arce inició el 26 de julio de 2025, con allanamientos a sus oficinas y vivienda. El 28 de julio fue puesto en arresto domiciliario, y detenido formalmente entre el 29 y 30 de julio por no presentarse ante la Procuraduría General, acusado de negocios ilegales con bienes del FSLN para crear 44 empresas. Recluido en la cárcel La Modelo bajo aislamiento, padeció diabetes crónica y posible melanoma sin atención médica adecuada. Su asistente Ricardo Bonilla también fue detenido, y su familia –incluyendo esposa e cuñado en exilio– denunció abusos y temor por su vida.
Rubio menciona a Nicaragua en informe sobre Venezuela ante el Senado
Esta acción se enmarca en una depuración liderada por Murillo contra críticos de su sucesión familiar, afectando a excomandantes como Henry Ruiz (arresto domiciliario desde marzo 2025) y Humberto Ortega (fallecido en septiembre 2024 bajo custodia). Razones especuladas incluyen su riqueza acumulada y potencial rivalidad en la sucesión.
Condena y contexto actual
El 27 de enero de 2026, la Procuraduría anunció su condena por lavado de activos y defraudación fiscal en un «juicio oral y público» no detallado, alegando un esquema con ganancias de hasta 2.713 millones de dólares y 82.344 millones de córdobas, mediante sociedades, testaferros y transferencias a Panamá y Islas Vírgenes. Se ordenó decomiso de bienes y cancelación de empresas, sin especificar pena de prisión. La familia denuncia ausencia de juicio real, calificándolo de secuestro político.
Arce, artífice de pactos con élites económicas, representa la metástasis de la represión orteguista contra su propia historia. Su caso subraya la fragilidad de lealtades en un régimen cada vez más aislado, donde la sucesión familiar prima sobre la lealtad revolucionaria. A la fecha, permanece en prisión, con su familia «temiendo lo peor».
Nicaragua Investiga



































