Anciana solitaria lanza un SOS tras haber sido desahuciada

En el respaldar de la cama hay cuartón improvisado que sostiene el techo de la vivienda para que no se derrumbe, sin duda esto representa un peligro para Martha Montalván.

En la entrada de una humilde casa que fue construida hace muchos años se encuentra la cama de Martha Isabel Montalván, una anciana de 63 años de edad que vive en condiciones dramáticas, tras haber fallecido su esposo e hijo. Ahora no tiene una familia que la acompañe en su avanzada edad, a pesar que es una señora valetudinaria y ahora desahuciada por los médicos.

En la sala de su vivienda está su cuarto y lo que tiene a su alcance es una silla mecedora, una pequeña mesa y un radio deteriorado. En el respaldar de su cama hay cuartón improvisado que sostiene el techo de la vivienda para que no se derrumbe, sin duda esto representa un peligro para Montalván, siendo una de las mayores preocupaciones para ella. Este cuartón fue colocado por unos vecinos que están al tanto del bienestar de la señora

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El esposo de la anciana, tenía como oficio la reparación de zapatos. Falleció años atrás, y su único hijo que era conductor de un bus público y pilar económico del hogar, también murió. Tras la muerte de estas dos personas quedó viviendo en la soledad.

Doña Martha también se dedicaba a la reparación de zapatos, pero su edad y las enfermedades que la aquejan le impidieron seguir en esta ocupación. La salud de ella es tan frágil que se ayuda de un andarivel para caminar.

Martha Isabel Montalván de 63 años vive en condiciones dramáticas.

Desahuciada

«Mi necesidad después de mi enfermedad, es mi casa que está en mal estado», lamentó doña Martha. Ella padece de diabetes y los riñones solamente le funcionan un 20%. El médico la desahució hace más de ocho meses.

El techo de su hogar, ubicado en la Zona 8 de Ciudad Sandino, apenas es sostenido por unas frágiles reglas que se terminaron de dañar a causa de las lluvias que provocaron los huracanes Eta y Iota. «La (parte del techo de la) cocina se cayó por completo», dijo con preocupación en una entrevista con Nicaragua Investiga.

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Ella se alimenta gracias a unos vecinos que están pendiente de sus necesidades, sin embargo, lamentan no poder ayudarla más allá de lo que necesita por razones económicas.

En el mes de diciembre doña Martha colocó una mesa metálica con pólvoras para vender y obtener algo de ganancia. Pero asegura que esto no le ayudó de mucho porque solo era para la temporada navideña.

No tiene servicio higiénico

Elba Jiménez Bermúdez vive al lado de la casa de doña Martha. «Mi vecina que la he visto como que si fuera mi familia», dice por el aprecio que ha nacido en ella al cuidarla por más de nueve años.

Jiménez solamente cuenta con el apoyo económico de su esposo, quien trabaja y es el sustento del hogar. El matrimonio apoya a la señora con lo que está a su alcance. «Cuando no tiene para medicina o alimentación, pues yo suplo como puedo», comenta su vecina.

Pero una de las mayores preocupaciones de Jiménez se debe a que la casa de doña Martha no hay «letrina» donde pueda hacer sus necesidades fisiológicas. Su vecina comenta que no posee los recursos para construir un servicio higiénico y eso la aflige en gran manera.

Así luce el patio trasero de la casa de Martha Montalván.

Por otro lado, asegura que los precios de los productos de la canasta básica son altísimos y el salario de su esposo no alcanza para comprar todo lo que requieren. «Se me hace bastante difícil, yo deseara ayudarle más a ella, pero hago lo que puedo», explica Jiménez, quien ha habilitado el número telefónica 8375-4405 para recibir cualquier ayuda para doña Martha.

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Pobreza extrema en Nicaragua

En 2020, un estudio elaborado por Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) advertía que hasta 2,4 millones de personas, un 36,9 % de la población nicaragüense, terminarían en la pobreza al finalizar el año debido al impacto de la pandemia del coronavirus.

De igual forma, advirtió que el aumento de la pobreza provocaría un crecimiento en el número de personas que enfrentarían inseguridad alimentaria en el país centroamericano, el segundo más empobrecido de América, solo superado por Haití.

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