¿Hasta dónde aguantará la economía?

Después de ocho meses, las reformas fiscales han contribuido a profundizar la crisis económica en Nicaragua, y las medidas que el gobierno está tomando no aportan mucho por solucionar el origen de la crisis.

Luis Núñez Salmerón

Durante ocho meses, empresarios de todos los niveles, han resentido el peso de una reforma tributaria extremadamente regresiva y depredadora, según lo afirman ellos mismos. Pero la principal alarma la ha dado la empresa distribuidora de cigarrillos British American Tobacco (Batca), que anunció a través de un comunicado de prensa su intención de reducir su personal en un 30 por ciento, debido precisamente a esta reforma.

En este comunicado además, acusa al gobierno de fomentar, a través de esta ley, “un mercado mayoritariamente controlado por producto ilícito”, es decir por el contrabando.

No hay que negarlo, el gobierno ha hecho todo lo posible para mantener a flote la macroeconomía, pero su política recaudatoria ha sido un desastre.

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Distribuidores de insumos agropecuarios, denunciaron que la nueva política fiscal y tributaria, ha encarecido en más del 20 por ciento el precio de estos productos, básicos para la producción agropecuaria, lo cual obviamente se expresa en dos aspectos claves; un incremento en los precios al consumidor final o una disminución en la productividad. Ambos dejan huellas en la economía.

Economistas consultados sostienen que hay pocas opciones para maniobrar, “no hay un plan B”, sostiene el sociólogo Cirilo Otero, quien no ve una recuperación en las recaudaciones por ejemplo, ya que el gobierno nunca pensó en la posibilidad de una crisis como la que se dio a partir de abril del año pasado.

Cirilo Otero, sociólogo / Nicaragua Investiga

 

Con una economía relativamente acomodada por factores externos, no pudo enfrentar los embates de una crisis que cada día se fue profundizando, como apuntan los economistas, sin que el gobierno pudiera enfrentarla.

«El crecimiento económico del país se debió a varios factores; uno por efectos de la crisis financiera internacional (2008) que nos favoreció por el aumento de los precios de los comodities, después vino una ayuda de Venezuela que nunca se hizo oficial, lo que generó una suerte de estabilidad que atrajo inversión” asegura Luis Murillo, economista y académico.

Todos estos factores están ausentes actualmente, lo cual hace pensar en que una recuperación es mucho más complicada de lo que podría parecer. El gobierno lo sabe, y lo único que se le ocurrió es lo clásico; aumentar la carga fiscal de las empresas y la población.

Luis Murillo, economista. Foto:NI

Reforma fiscal, una mina a la economía

Las fallidas reformas al INSS y tributarias, vigentes a partir de marzo de 2019, marcan un punto de inflexión en la crisis económica del país. El gobierno decidió jugarse el todo por el todo, aplicando apresuradamente ambas reformas, apremiado por un acelerado deterioro en las recaudaciones y en el aumento del déficit de las pensiones.

Los tributos cayeron en 7.5 mil millones millones de córdobas en 2018, según el mismo gobierno, y el déficit del INSS aumentó a más de dos mil millones, el más alto registrado hasta ese momento, de acuerdo con el informe de ejecución. Además las proyecciones de recaudación también mostraron una disminución por lo que tuvieron que ser ajustadas a la baja.

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Su efecto en la economía ha sido devastador. Las empresas empezaron a mostrar un fuerte desgaste que se ha expresado en cierres masivos de empresas de todos los tamaños.

“De arranque si vemos lo que más se afectó fue el turismo, lo primero, porque el turismo es así, es lo primero que golpea. Gerentes de hoteles han dicho que la ocupación era de entre el 80 y el 90 por ciento (antes de la crisis) y al mes siguiente tenían solo el 20 por ciento. Los renta car, agarraron sus carros, los mismos carros y se los llevó a CR”, ilustra Róger Arteaga, consultor económico, quien estima que su recuperación no será fácil ni en corto tiempo.

La historia de la reforma tributaria

Desde 1990 los gobiernos liberales impulsaron una reforma tributaria a inicios de sus respectivos gobiernos, para enfrentar los graves desajustes fiscales del presupuesto. El gobierno de Daniel Ortega, en su primer mandato no lo hizo, pese a los requerimientos del Fondo Monetario Internacional (FMI), ante el cual se comprometió en 2010 a hacer una reforma tributaria “para contrarrestar la caída en la recaudación tributaria y resguardar la sostenibilidad de las finanzas públicas, el Gobierno ha preparado en consulta con el sector privado un proyecto para fortalecer el sistema tributario”, de acuerdo con la Carta de Intenciones del gobierno con ese organismo, en ese año.

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Un compromiso que no llevó a ninguna reforma, al menos al finalizar este primer mandato, dado el rechazo de la ciudadanía y los sectores empresariales. Se limitó a una reforma a la vigente Ley de Equidad Fiscal, del gobierno Bolaños, publicada en diciembre de 2009, luego de contradicciones a lo interno del gobierno que dejaron para después la profundización de las reformas, las que finalmente se aprobaron en diciembre de 2012, con el nombre de Ley de Concertación Tributaria, reformada posteriormente en 2014. Sin embargo todos han sido parches, incluyendo la última reforma.

En tal sentido, el sector agropecuario ha elevado en reiteradas ocasiones las alerta, la cual está descapitalizando al sector “los precios a los que vendemos están igual que hace años, no han variado. El deslizamiento de la moneda siempre nos ha golpeado, y por si fuera poco estamos en una recesión, agudizada por que también hay una disminución en el consumo”, sostiene Salvador Castillo, directivo y ex presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (FAGANIC).

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Los distribuidores de agroquímicos, insumos para la agricultura y la ganadería, también se pronunciaron y adelantaron un incremento en los precios de sus productos. En términos generales la reforma tributaria ha sido la peor noticia para los empresarios. Sin embargo, esta puede que haya llegado para quedarse, afirman los economistas consultados, ya que la recuperación pasará por impulsar profundas reformas económicas, una vez superada la crisis política.

Un eventual nuevo gobierno, independientemente de todo, tendrá que lidiar con este tipo de reformas, no hay posibilidades de evadirla. Quizás no la misma, pero sí con igual o similar intensidad “La crisis se dio por un mal manejo de los recursos. Independiente de los gobiernos que vaya a tomar el poder difícilmente va a echar pie atrás. Las reformas se necesitaban pero se hicieron de forma tardía y en el peor momento”, afirma el economista Luis Murillo.

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