En 15 años de administración de Ortega, las remesas aumentaron casi un 200%

Nicaragua cada vez depende más de las remesas y a raíz de la crisis sociopolítica que ocasionó el aumento de la migración, la tendencia aumentó más aún.

El flujo de remesas en Nicaragua muestra un incremento del 190% en los últimos 15 años, es decir durante los tres mandatos de la dictadura de Daniel Ortega, lo cual indica que el país se vuelve cada vez más dependiente de esta fuente de ingresos externa que representa el 15% del Producto Interno Bruto (PIB).

En ese lapso, las remesas pasaron de totalizar 739.6 millones de dólares en el 2007 a alcanzar 2,146.9 millones de dólares en 2021, con un ritmo de crecimiento anual promedio de entre 8% y 16%.

El flujo de remesas en el país muestra un incremento del 28% en el primer bimestre del año (enero-febrero), comparado al mismo periodo del 2021, con lo cual se mantendría la tendencia a que siga creciendo como lo ha hecho en los últimos 15 años.

Canasta básica ha aumentado más del 200% desde 2007

Desde que Ortega volvió a asumir la silla presidencial, registran un aumento exponencial, como en los años que lo antecedieron, y así ha sido en lo sucesivo, salvo en el 2009 y el 2018. En el primer caso por la recesión económica mundial y en el segundo por las protestas de abril de ese año.

Las remesas son una fuente de ingresos con la que cuentan miles de familias nicaragüenses (4 de cada 10, según estimaciones). Inyectan una importante suma de dinero al país para mover la economía.

Migración impulsa crecimiento de remesas

La migración es uno de los factores que impulsa el buen comportamiento de las remesas en Nicaragua, aunque se deba a la inexistencia de un Estado de Derecho en Nicaragua y las escasas o precarias oportunidades laborales.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) confirmó que del 2018 al 2020, al menos 180, 000 nicaragüenses abandonaron el país, producto de la crisis sociopolítica que suscitó la dictadura. Otros organismos independientes calculan que una cantidad similar (170, 000) emigró en el 2021.

¿Cuál será el rumbo de la economía nicaragüense tras la reelección de Ortega?

A pesar de diferentes factores negativos, tanto endógenos (crisis sociopolítica) como exógenos (pandemia), las remesas muestran un crecimiento constante, al menos en el último quinquenio (2017-2021), de acuerdo con datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).

En montos, el comportamiento del flujo de remesas mostró, en millones de córdobas, lo siguiente: 2017 (1,390.8), 2018 (1,501.2), 2019 (1,682.4), 2020 (1,851.4) y 2021 (2,146.9).

En cuanto a las principales  fuentes de origen, Estados Unidos se mantiene como el más importante. Solamente en el 2021, el país norteamericano representó el 63.8%, seguido de España (14.1%), Costa Rica (12.5%), Panamá (3.2%) y Canadá (1.4%).

Nicaragua como exportador de mano de obra

Un analista consultado por Nicaragua Investiga, que prefirió no ser citado por seguridad, destacó que parte del gran problema invisible detrás de la cantidad de millones que se reciben en el país en reservas, es la “fuga de cerebros” o bien, que Nicaragua se esté convirtiendo en un “exportador de mano de obra”, dado que muchas de las personas que deciden migrar para tener mejoría económica, y ayudar a sus familias, son profesionales o egresados de universidades, que van a otros países a trabajar fuera de su área.

“Eso no es motivo de orgullo, sino de vergüenza. Nicaragua, lamentablemente puede convertirse en exportadores de mano de obra; porque si fuese que se van a obtener cargos científicos y a tener salarios enormes, y tener experiencia en conocimientos y tecnologías, es otra cosa, pero lo que se está yendo son jóvenes con títulos y sin trabajo”, señala.

El analista señaló que en los últimos años las remesas han incrementado más debido a la cantidad de personas que salen desesperadas de vivir en una Nicaragua con crisis sociopolítica, que condena a su población a vivir con una precaria calidad de vida.

Lo bueno y lo malo de las remesas

Indudablemente, parte de los factores que se podrían considerar positivos es la inyección económica que han tenido las remesas en los últimos años, al punto de representar el 15% o más del PIB de Nicaragua, y el incremento en las remesas es algo innegable que para bien o para mal, aporta económicamente al país, y de cierto modo mantiene su economía a flote.

Además de esto, se podría destacar que debido a que la migración está siendo vista como una válvula de escape para los nicaragüenses, y en la mayoría de los casos representa una mejoría en sus ingresos económicos, esto viene brindar facilidades a muchas familias que, en muchos casos dependen de este ingreso para poder subsistir.

Por otro lado, las remesas también podrían traducirse en desintegración familiar, alta peligrosidad y pérdidas de vidas de nicaragüenses al intentar migrar, y como resultado de ambas cosas, tristeza y depresión, tanto en la familia que se queda en Nicaragua, ante la falta de esta persona, como para el que migra, que tiene que abandonar su cultura en busca de una mejor vida.

“Su costo (en este sentido) es muy alto, pero yo no sé que haría Nicaragua sin estos 2,000 millones de dólares. Más familias sufrirían”, dijo.

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