Ortega superará al fundador de la dinastía Somoza tras nueva reelección

De ganar las elecciones del 2021, Ortega podría alargar su mandato, por lo menos, otros cinco años, y eventualmente superaría al fundador de la dinastía Somoza

El 10 de enero de 2017, Daniel Ortega tomó posesión de la presidencia por tercera vez consecutiva. Entonces llevaba 10 años en el puesto, luego de haber sido electo en 2006. El 10 de enero de 2021 cumplió 14 años consecutivos en el poder. Junto con su primer periodo oficial entre 1985 y 1990, Ortega suma 19 años en el poder.

Ortega destaca en la historia reciente de Nicaragua como el presidente que más tiempo ha estado en el cargo. Anastasio Somoza Debayle, el segundo en la lista, fue presidente primero desde 1967 hasta 1972 y luego desde 1974 hasta su derrocamiento en 1979. Entre ambos mandatos, Somoza Debayle cuenta 9 años. Sin embargo, hubo complicaciones en el periodo intermedio a sus dos términos presidenciales.

Al final de su primer mandato, Somoza Debayle pactó con la cúpula del Partido Conservador para aumentar la cuota de los conservadores en el Congreso a un 40%, establecer una asamblea constituyente y preparar el camino hacia unas elecciones libres vigiladas por la Organización de Estados Americanos (OEA). Una Junta de gobierno fue establecida para vigilar el cumplimiento del acuerdo. La Junta estaba compuesta por el general Roberto Martínez Lacayo, el doctor Alfonso Lovo Cordero (ambos liberales), y el doctor Fernando Agüero Rocha, entonces líder del Partido Conservador.

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El pacto llegó a ser conocido por los medios como “Kupia Kumi”, que en miskito significa “un sólo corazón”. Lo firmaron Agüero y Somoza el 28 de marzo de 1971. El 1 de mayo de 1972, la Junta tomó posesión y aunque persistió oficialmente hasta diciembre de 1974, Somoza se erigió como gobernante militar de hecho a raíz de la tragedia del terremoto del 23 de diciembre.  Agüero protestó esta decisión, afirmando en una entrevista de 1999 publicada en El Nuevo Diario que el terremoto “fue el pretexto de Somoza para asumir directamente el poder con lo que se llamó Comité de Reconstrucción Nacional”. Agüero se apartó de la Junta en febrero de 1973 y fue sustituido por Edmundo Paguaga, que representaba a un sector del Partido Conservador más afín al somocismo.

Somoza Debayle tomó posesión por segunda vez el 1 de diciembre 1974 y gobernó hasta su derrocamiento por las armas el 17 de julio de 1979. Habría gobernado oficialmente un total de 9 años y 7 meses, pero su periodo como Presidente del comité de emergencia y ministro de la reconstrucción le da un total de hecho de 12 años.

Entre el 17 y el 18 de julio el Congreso nombró a Francisco Urcuyo Maliaños como presidente. Su mandato, según la Constitución, duraría hasta el 1 de mayo de 1981, y aunque sus limitadas acciones demostraban voluntad por cumplir el plazo establecido, cuando la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional se trasladó a León y recibió reconocimiento internacional, Urcuyo renunció, partiendo hacia el exilio en Guatemala.

De ganar las elecciones del 2021, Ortega podría alargar su mandato, por lo menos, otros cinco años, y eventualmente superaría al fundador de la dinastía Somoza.

El primer mandato de Ortega

La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional estaba compuesta por cinco miembros. Por la oposición civil iban dos, Alfonso Robelo y Violeta Barrios de Chamorro, mientras que por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, artífice de las maniobras militares, iban Moisés Hassan, Sergio Ramírez y el propio Daniel Ortega como Coordinador de la Junta.

Similar a lo ocurrido con la primera Junta bajo el somocismo, la realidad del poder y la oficialidad diferían. La Dirección Nacional del Frente Sandinista, compuesta por los comandantes militares de la revolución, incluidos los dos ya mencionados que fueron parte de la Junta, ejercía un control invasivo en la toma de decisiones. Por esto los miembros civiles de la Junta la abandonaron el 19 de abril de 1980 y fueron sustituidos, al igual que Agüero antes que ellos, por Rafael Córdova y Arturo Cruz.

La salida de los representantes independientes marcó el tono para las polémicas elecciones de 1984. La mayoría de la oposición establecida boicoteó esas elecciones y el Frente Sandinista se enfrentó a una colección de partidos menores, como el Partido Liberal Independiente y el Partido Comunista de Nicaragua, o novedosos, como el Partido Conservador demócrata, fundado en 1979.

A pesar del boicot y del dudoso proceso, Daniel Ortega tomó posesión por primera vez el 10 de enero de 1985. En octubre de ese mismo año, el gobierno de Ortega declararía el estado de emergencia nacional, suspendiendo “en todo el territorio nacional los derechos y garantías” estipulados en varios artículos y era efectivo desde su comunicado, “sin perjuicio de su publicación posterior en «La Gaceta», Diario Oficial”.

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Al igual que el estado de emergencia de Somoza luego del terremoto, esta acción se sustentaba de una situación externa crítica, entonces la guerra civil de las guerrillas de la Contrarrevolución, apoyada por Estados Unidos. Sin embargo, en su informe de 1984-85, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció que “la libertad de expresión ha continuado siendo objeto de la restricción derivada del sistema de censura” y “las disposiciones derivadas del estado de emergencia han continuado afectando el recurso de Habeas Corpus”, entre otras consideraciones.

El primer mandato de Ortega dejó a Nicaragua endeudada y en una crisis económica sin precedentes. Además, la guerra se llevó alrededor de 50 000 vidas, sobre todo de jóvenes captados por el Servicio Militar Patriótico establecido por la Junta en 1983. Luego de que en 1988 la Unión Soviética cortase el apoyo a Nicaragua, Ortega accedió a negociar con la Contrarrevolución y aceptó un adelanto de las elecciones que en última instancia perdería ante Violeta Barrios de Chamorro, candidata de la Unión Nacional Opositora.

Ortega gobernando 16 años «desde abajo»

Violeta Barrios de Chamorro tomó posesión el 25 de abril de 1990, inaugurando el interregno liberal que vio las presidencias de Arnoldo Alemán (1997-2002) y Enrique Bolaños Geyer (2002-2006), ambos del Partido Liberal Constitucionalista. A pesar de los escándalos de corrupción y acusaciones de fraude propios de esta época, en el periodo post-sandinista no se manifestó ningún intento forzoso de perpetuación en el poder.

(foto de archivo, Personas haciendo enormes colas, para cambiar cheques con moneda nueva en los bancos, febrero 18 de 1988. LA Prensa/mauricio orozco

Durante este periodo, el Frente Sandinista estuvo, en palabras de Ortega, “gobernando desde abajo”, en la oposición. Aunque dividido en 1995 con la fundación del Movimiento Renovador Sandinista y debilitado por tres derrotas electorales consecutivas, el Frente aún mantenía un peso considerable en los asuntos políticos de Nicaragua, en gran parte gracias a las cuotas de cargos recibidos del pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. Ese mismo pacto devolvería a Ortega la banda presidencial.

En una entrevista de 2008 publicada en la Revista Envío, Dionisio Marenco, exalcalde sandinista de Managua y parte en las negociaciones del pacto, afirmó que el Frente Sandinista pretendía “recuperar espacios políticos”, tener mayor representatividad en los poderes e instituciones del Estado y lograr reformas para facilitar su regreso al poder. El pacto no sólo otorgó estos “espacios” al Frente, sino que también bajó el umbral electoral de 45% a 35% de los votos, haciendo del regreso de Ortega una posibilidad y luego una realidad.

El pacto funcionó, al menos para el Frente Sandinista. Así es como volvemos al principio de este recorrido. Daniel Ortega tomó posesión de la presidencia el 10 de enero de 2007, el 10 de enero de 2012 amparado por un fallo de la Corte Suprema en 2009, y el 10 de enero de 2017 luego de que la Asamblea removiese el límite de términos consecutivos en 2014. Sus mandatos, cada uno más controvertido que el anterior, han sido marcados por acusaciones de corrupción, fraude electoral, nepotismo, actitudes dictatoriales, erosión de la institucionalidad y violaciones flagrantes a los derechos humanos.

El pasado 10 de enero Ortega cumplió 14 años consecutivos como presidente, 19 si se cuenta su periodo durante la revolución, lo que le convierte en el mandatario que más tiempo ha estado en el poder en la historia reciente de Nicaragua, superando en su término actual al ya mencionado Anastasio Somoza Debayle.

De ganar las futuras elecciones del 2021, Ortega podría alargar su mandato, por lo menos, otros cinco años, y eventualmente superaría al fundador de la dinastía Somoza, Anastasio Somoza García, que fue presidente primero entre 1937 y 1947, y más tarde entre 1950 y 1956; un total de 16 años en el poder. El siguiente mandato de Ortega iniciaría el 10 de enero de 2022 y terminaría el 10 de enero de 2027 según el artículo 148 de la Constitución. De cumplir su mandato, Ortega habrá gobernado Nicaragua por 20 años consecutivos y 25 no consecutivos. En cualquier caso, estaría superando a todos sus predecesores.

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