De Fidel Castro a Stroessner y de Trujillo a Ortega: los dictadores con más tiempo en el poder

Si Ortega culmina el nuevo mandato que asumirá este 10 de enero de 2022, se convertirá en uno de los dictadores con más tiempo en el poder en Hispanoamérica

La América hispana ha tenido su propio repertorio de dictadores a lo largo de los años. Desde dictaduras más cercanas a un modelo europeo de despotismo ilustrado, pasando por regímenes sin orientación o ideología organizadora clara más allá de vagas apelaciones a la “paz” y el “orden”, hasta regímenes con una mitología fuerte fundada en gestas heroicas de liberación y socialismo.

Un buen número de estos dictadores, a razón de inestabilidad y conflictos internos que no supieron manejar, tuvieron cortos mandatos. Marcos Pérez Jiménez gobernó Venezuela por apenas seis años (1952-1958) hasta ser depuesto por un golpe de Estado; Gustavo Rojas Pinilla gobernó Colombia poco más de cinco años (1953-1957) hasta que fue enjuiciado; Efraín Ríos Montt apenas pasó del año cuando fue derrocado en 1983.

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Sin embargo, otros dictadores fueron más competentes a la hora de mantenerse en el poder, o bien tuvieron amigos poderosos tanto en Estados Unidos como en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, aprovechándose así del contexto de la guerra fría para obtener apoyo, a pesar de que sus conductas represoras en otro contexto habrían significado un corte total de las relaciones.

Estos son los dictadores que más tiempo han permanecido en el poder en la América hispana:

  • Daniel Ortega, Nicaragua (1981-1990, 2007-2027), 29 años

En 1963, Daniel Ortega Saavedra desertó de la carrera de derecho en la Universidad Centroamericana para unirse a la lucha contra la dictadura somocista de Nicaragua que había emprendido el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Como miembro de la guerrilla, realizó varias acciones criminales, como el asalto a un banco el 18 de noviembre de 1967, lo que le ganó una condena de siete años en las cárceles somocistas.

Fue liberado el 27 de diciembre de 1974 como parte del acuerdo entre Somoza y los guerrilleros que se habían tomado la casa de un importante funcionario somocista durante una reunión social con varios miembros clave de la administración Somoza.

Ortega se refugió en Costa Rica hasta que los sandinistas derrocaron a Anastasio Somoza Debayle en 1979. Ortega acabó como presidente de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, conformada por tres sandinistas y dos civiles. A partir de ahí, el poder de Ortega no hizo más que crecer.

Fue votado presidente de la República tras unas controvertidas elecciones que la oposición boicoteó, tomando posesión el 10 de enero de 1985. Su gobierno se vio involucrado en una guerra civil que diezmó al país y la sumió en lo que fue quizá la peor crisis de su historia.

Ese primer gobierno sandinista vio miles de propiedades expropiadas, ataques contra la prensa independiente, constantes ataques y hostigamientos en contra de disidentes por parte de muchedumbres irregulares, asesinatos políticos como el del empresario Jorge Salazar y un ambiente de propaganda constante y total del que ni siquiera la niñez se libraba.

En la última mitad de la década de 1980, Ortega y su partido se vieron obligados a acabar con la guerra y a participar en elecciones libres y transparentes. Fueron derrotados en 1990 por una coalición opositora encabezada por Violeta Barrios de Chamorro, no sin antes repartirse los altos mandos sandinistas cuantiosas propiedades confiscadas durante el proceso revolucionario.

Ortega pasó los siguientes dieciséis años, en sus propias palabras, “mandando desde abajo”. AFP.

Ortega pasó los siguientes dieciséis años, en sus propias palabras, “mandando desde abajo”, un eufemismo para las constantes campañas de agitación en contra de los gobiernos liberales que le sucedieron a su dictadura. Terminó pactando con el corrupto presidente Arnoldo Alemán una serie de reformas que tenían el fin de suprimir a los demás partidos políticos, creando un sistema bipartito.

El destape de “la Huaca”, los escándalos de corrupción de Alemán, permitieron a Ortega sobreponerse a los liberales y las reformas que había convenido con el expresidente rindieron frutos. Fue electo en las elecciones de 2006 con un 38% del voto. El 10 de enero de 2007 inició un lento pero constante proceso de desmantelamiento de la república establecida de los acuerdos de paz en los noventa.

Su segundo gobierno, aunque no públicamente violento en un principio y a pesar de sus constantes referencias a la “reconciliación nacional”, pronto se encaminó en una dirección autoritaria. Ortega, con las lealtades y poderes obtenidos del pacto con Alemán y sus aliados, reformó la constitución y perpetuó su cadena de reelecciones.

Ortega construyó un imperio no sólo político sino también económico. Cuando sus políticas impopulares desencadenaron en un ciclo de protestas en 2018, la respuesta de su gobierno fue violenta. Los primeros reportes de asesinatos por parte de la Policía Nacional de Ortega en abril de 2018 enfurecieron a la población, que aumentó las protestas y paralizó al país durante meses.

El gobierno de Ortega empleó al aparato policial y a combatientes irregulares, denominados “paramilitares” por la oposición y organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos, para sofocar toda rebelión. Para finales de 2018, se contaban más de 500 asesinados por las fuerzas gubernamentales. Desde entones, el gobierno de Ortega impuso un régimen represivo en contra de la oposición, empleando métodos físicos y legales en contra de toda oposición organizada.

Después de asumir este 10 de enero un nuevo mandato y de concluirlo en 2027, Ortega habrá cumplido 29 años en el poder.

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  • Rafael Leónidas Trujillo, República Dominicana (1930-1961) 30 años

Rafael Leónidas Trujillo se desempeñó como jefe de la Policía Nacional de República Dominicana durante el gobierno de Horacio Vásquez, mismo que luego lo asignaría al puesto de teniente coronel y jefe del Estado mayor dominicano en 1924.

Seis años después, en 1930, una insurrección en contra de Vásquez amenazó su presidencia. Trujillo recibió la orden de sofocar el levantamiento, pero él mismo estaba implicado en el complot. Por esto Vásquez huyó al exilio y Trujillo se postuló a las elecciones. La organización de paramilitares de Trujillo, “La 42”, atemorizó a la población durante ese proceso que acabó con su victoria. El 16 de agosto fue jurado presidente de la República Dominicana.

Han pasado 61 años de la caída de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, uno de los regímenes más sangrientos en la historia de América Latina. Gretty Images

Sus treinta años de gobierno son recordados como un periodo represivo, carente de libertades civiles, colmado de violencia y xenofobia en contra de los migrantes haitianos en la República Dominicana, así como por un marcado culto a la personalidad.

En la noche del 9 de mayo de 1961, el auto en el que Trujillo viajaba por la carretera Santo Domingo-San Cristóbal fue ametrallado. El dictador recibió varios disparos y cayó muerto, aunque su chofer sobrevivió. Su asesinato fue un complot de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.

  • Porfirio Díaz, México (1876-1911) 34 años

José de la Cruz Porfirio Díaz Mori fue un militar mexicano que se destacó en los combates de la Segunda Intervención Francesa en México (1862-1867). En 1871, Díaz se postuló a la presidencia de México y se enfrentó en esas elecciones a Benito Juárez (quien se postulaba por tercera ocasión) y a Sebastián Lerdo de Tejada. Juárez resultó victorioso, pero ni Díaz ni Lerdo aceptaron el resultado.

Díaz se alzó en armas en lo que hoy se conoce como el Plan de la Noria. En su declaración del 8 de noviembre de 1871, Díaz denunció que “la reelección indefinida, forzosa y violenta, del Ejecutivo Federal, ha puesto en peligro las instituciones nacionales”.

Se le unieron a su guerra civil los estados mexicanos de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, pero el 18 de julio de 1872, Juárez falleció lo que, combinado con una serie de derrotas militares, hizo que su rebelión perdiera sentido. Lerdo y Díaz se enfrentaron nuevamente en las urnas en 1872.

Lerdo ganó, decretó una amnistía para los rebeldes de la Noria y gobernó hasta que Díaz lo derrocó en 1876, nuevamente justificando su alzamiento militar, llamada Revolución de Tuxtepec, como una manera de detener la reelección del Ejecutivo. Su levantamiento al principio no fue exitoso. Díaz viajó a Cuba, entonces territorio español, con una identidad falsa. Ahí reclutó esclavos, consiguió armas y regresó a México a conquistar el poder. Poco después vencieron a las tropas federales y en noviembre de 1867 se volvió presidente provisional de la República Mexicana. Al año siguiente, Díaz consagró su mandato.

La dictadura de Porfirio Díaz, conocida como “el porfiriato”, duró hasta 1911, un total de treinta y cinco años. Díaz fundó su gobierno en la filosofía de Auguste Comte, el positivismo. Díaz fortaleció al Ejecutivo federal y se reeligió en numerosas ocasiones, a pesar de haberse rebelado en dos ocasiones en contra de las reelecciones.

Díaz se convirtió en el hombre más poderoso de México. Durante su gobierno, la economía mejoró considerablemente, se impulsó la cultura, la educación, las ciencias y la industrialización y su consolidación del poder acabó con las guerras endémicas de México, la sociedad mexicana se volvió más desigual. Fue derrocado por el avance de la revolución mexicana en 1911 y se exilió en Francia, donde murió cuatro años después.

  • Alfredo Stroessner, Paraguay (1954-1989) 34 años

Alfredo Stroessner Matiauda era un veterano de la Guerra civil paraguaya que en 1954, ya nombrado general de división, dio un golpe de Estado en contra del presidente Federico Chaves. El Partido Colorado lo nombró candidato a presidente y en agosto de ese mismo año tomó posesión.

Sus primeros años en el poder los enfocó en estabilizar la posición de la presidencia del Paraguay, que hasta entonces se caracterizaba por sucesiones constantes y caóticas. Con este proyecto subyugó a la oposición, controlando a los partidos políticos que se oponían a la hegemonía de los colorados y reprimiendo todo intento de “subversión”.

Aún así, en Paraguay había activos del Ejército Revolucionario del Pueblo de Argentina, quienes se hicieron visibles y dejaron a las fuerzas de seguridad de Stroessner en jaque con el asesinato del dictador Anastasio Somoza Debayle en 1981, a quien Stroessner había dado asilo político tras la revolución sandinista de 1979.

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En 1989, los aliados de Stroessner lo abandonaron. Su respuesta violenta a un ciclo de protestas de sindicatos y partidos opositores, combinada con las dudas sobre su capacidad de permanecer en el cargo debido a su edad (77 años) y salud, así como las presiones externas de Estados Unidos, culminaron en un golpe de Estado dirigido por Andrés Rodríguez Pedotti, su consuegro y hasta entonces mano derecha del dictador. Stroessner se exilió en Brasil y murió en 2006 debido a complicaciones post-operatorias.

  • Fidel Castro, Cuba (1959-2008) 49 años.

Fidel Alejandro Castro Ruz es quizá una de las figuras más emblemáticas de la guerra fría y del siglo XX en la América hispana. Insurgente desde joven, Castro participó en el asalto a los cuarteles de la Provincia del Oriente en julio de 1953, cuando apenas tenía 27 años. El asalto fue un fracaso y Castro acabó sentenciado a quince años de prisión por el gobierno de Fulgencio Batista, entonces dictador de Cuba, pero la amnistía general de 1955 le dio la libertad

Castro se exilió en Estados Unidos y luego en México, donde recibió fondos y aliados, con quienes se propuso invadir Cuba. Al bordo del Granma, Castro y sus guerrilleros desembarcaron en la isla el 2 de diciembre de 1956. Su guerrilla fue creciendo, pero lo que permitió la victoria fue la traición del general Eulogio Cantillo al gobierno de Batista.

El golpe de Estado de Cantillo tuvo lugar el 30 de diciembre de 1958, propiciando la huida de Batista. Para el 1 de enero de 1959, los revolucionarios se erigían victoriosos. Castro entra triunfal a la Habana siete días después.

Primero como Primer ministro, Castro gobernó Cuba desde la victoria revolucionaria hasta 1976. Su gobierno implicó un acercamiento radical a la Unión Soviética, lo que ocasionó múltiples crisis y roces contra Estados Unidos. Luego, como presidente, Castro se perpetuó desde 1976 hasta 2008, cuando el cargo pasó formalmente a su hermano, Raúl, quien era presidente interino desde 2006 debido a los problemas de salud de Fidel.

Fidel Castro y Daniel Ortega en 1989. Foto RAFAEL PEREZ / AFP

En sus casi cincuenta años de gobierno, Castro impuso en Cuba un régimen de inspiración marxista-leninista que encarceló a miles de cubanos y los mantuvo en condiciones deplorables, persiguió e intimidó a otros miles y negó libertades básicas a generaciones enteras, según han constatado organismos de derechos humanos durante décadas.

Su gobierno también se caracterizó por avances en salud y educación, pero también por un aislamiento y una ruina económicas que probaron ser crónicas y que el gobierno cubano atribuyó invariablemente a los Estados Unidos. Según Human Rights Watch, en Cuba “la represión se consagró en la legislación y fue aplicada por las fuerzas de seguridad, grupos de civiles alineados con el Estado y un poder judicial totalmente subordinado al ejecutivo”.

La Cuba de Castro también importó su modelo de revolución a través de incursiones militares en Asia (Yemen, Siria), África (Angola, Etiopía, la región del Congo, etc.), apoyó a grupos guerrilleros en las guerras civiles de países como Bolivia y Nicaragua y, más tarde, se alió con facciones de corte ‘socialista’ en países como Venezuela y Brasil

En vida, Castro fue cercano a los dictadores Hugo Chávez de Venezuela y Daniel Ortega de Nicaragua, a quienes apoyó en múltiples facetas. Hoy, su legado se siente en Cuba y el gobierno de Miguel Díaz Canel es considerado por analistas como una continuación del castrismo

Estos dictadores gobernaron a sus países con puño de hierro, perfeccionando el arte de la represión y la consolidación del poder político alrededor de sus personas.

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