Piloto de la aerolínea “La Costeña” buscó ayuda tres veces y solo al empeorar le dieron importancia

Una semana antes de fallecer el piloto Cristóbal Siero había sentido síntomas como tos, fiebre y dolores musculares, por lo que asistió a un centro de salud con el fin de saber de qué se trataban sus complicaciones, sin embargo, solo le recetaron medicinas para la tos y lo enviaron de regreso a su casa.

Luis Cristóbal Siero, hijo del piloto, relata que su padre también había presentado en “algunas partes de su cuerpo como moraditos, la famosas trombosis que dicen que genera la misma enfermedad”.

“Él fue preocupado a pasar consulta al centro de salud “La Morazán” y solo le dieron unas medicinas, no le tomaron la prueba de COVID”, relata su hijo. Eso fue el martes de la semana anterior a su fallecimiento.

Luis Cristóbal asegura que el viernes de esa misma semana su padre fue a pasar consulta al Hospital Militar donde estaba adscrito por su seguro social, lo valoraron y “solo le dieron algunas pastillas: Novalgina, Loratadina y un jarabe antitusivo”, explica.

Luis Siero trabajaba como piloto en la aerolínea La Costeña. Foto: NICARAGUA INVESTIGA

Siero relata que entre sábado y domingo su padre “entró en un cuadro de fatiga respiratoria”, por lo que él, supuso que se trataba de COVID19: “son todos los síntomas que presenta la enfermedad”, expresó.

“Él casi se me muere ese mismo domingo que yo lo interné, porque ya llegó en las últimas al hospital, yo tomé la camioneta y me lo llevé de inmediato para que lo internaran; le pusieron oxígeno, lo estabilizaron”, detalló Siero.

El hijo del aviador recuerda que ese mismo día hasta el lunes empeoró y fue cuando le “pusieron un ventilador que le ingresaba más flujo de oxígeno. 15 litros de oxigeno por minuto”, comenta.

 

El piloto Siero murió en el hospital Militar Alejandro Davila Bolaños. Foto: NICARAGUA INVESTIGA

La última llamada

Durante el tiempo que estuvo hospitalizado el piloto llamó en tres ocasiones a su hijo con un teléfono prestado. El domingo, el martes y el miércoles, esa fue la última vez que escuchó su voz, dos días antes de su fallecimiento.

Su hijo comenta que los latidos cardíacos de su padre estaban sobrepasados de lo normal: “él estaba sobre 120 latidos por minutos” y según le dijeron los médicos eso estaba generando demasiadas complicaciones a su padre.

“El jueves ya el doctor me dijo que de tantas fatigas que su cuerpo había sufrido, tanto esfuerzo que sus pulmones tenía con la infección, el corazón se forzó tanto que a fin de cuentas no fueron los pulmones lo que le causa su muerte, sino que fue un paro cardíaco”.

Nunca le dijeron que murió por COVID19

Luis Cristóbal relata que tras el fallecimiento de su padre nunca le aseguraron en el hospital que la muerte fue por coronavirus, a pesar que su  entierro fue ordenado de inmediato. El abatido hijo transmitió en vivo el recorrido del funeral de su padre para permitir que su madre y su hermana, que se encuentran en Estados Unidos y que por las restricciones de vuelo no pudieron venir, lograran despedir a su ser querido.

“Cuando yo lo interno el domingo en el Hospital Militar, yo le pregunté al doctor si le iban a practicar la prueba del COVID y me dijeron que no, que los síntomas que él presentaba era de una neumonía bilateral severa. Eso es lo que le diagnostican a él”, detalló.

A pesar del diagnóstico médico oficial, Luis Cristóbal Siero cree que su padre murió por COVID19, pues no lo dejaron velar y estuvo aislado, lo cual corresponde al protocolo para tratar los casos del coronavirus y mantiene su posición de que ese es el diagnóstico real, por lo que él y otra de sus hermanas que tuvieron contacto con su padre decidieron autoimponerse una cuarentena.

Foto principal: Cortesía 

Ayudanos a darte la mejor información

Suscribete ahora mismo y obten la mejor informacion del acontecer nacional e internacional.