«Divulgaron mi video en WhatsApp, eso cambió mi vida»: El acoso digital, una epidemia silenciosa sin erradicar

"Cuando te roban fotos íntimas generalmente las quieren para dos cosas: uno, para pedirte dinero o para que sigás mandado material sexual", advierte la experta.

Angustia, ataques de desesperación y descontrol en el sueño fue lo que vivió Henry Ramos cuando se enteró que un video íntimo se hizo viral en las redes sociales en febrero del año pasado. Este joven de 18 años nunca pensó que una red social le cambiaría la vida. «Lo comenzaron a compartir personas desconocidas y que no tenía agregada en Facebook», recuerda a Nicaragua Investiga.

Todo empezó cuando, según él, depositó su confianza en un «amigo» a quien le compartió el video, el cual fue divulgado en un grupo de WhatsApp y comenzó a correr como pólvora. Recuerda que un joven de Estelí lo reconoció y le avisó sobre lo ocurrido.

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«Le pregunté de dónde lo había sacado y me dijo que de un grupo de WhatsApp que era para enviar cosas obscenas», cuenta Ramos, y agrega: «lo primero que se me vino a la mente fue mi papá, mi mamá, se van a dar cuenta».

Luego comenzó a buscar al «amigo» a quien envió el video, pero sorpresivamente ya lo tenía bloqueado de todas las redes sociales. Cuando Henry Ramos logró contactarlo le reclamó sobre lo ocurrido, pero este se justificó diciendo que «le habían robado su celular y no sabía nada de quién había sido«.

La angustia

El acoso digital empezó cuando le enviaban el video con la captura de pantalla de su perfil de Facebook. «Las personas me comenzaban a chatear diciéndome cosas ofensivas, me hacían sentir mal diciéndome que yo tenía la culpa», rememora Ramos. «Siempre era compartido con una foto mía para hacer la burla», comentó.

«Me dio insomnio por estar con la inquietud de que mis padres miraran el video», dice. Esto lo llevó a tener ataques ansiedad, nervios y angustia. Pues le invadió el temor que sus papás lo corrieran de la casa, o que su mamá se enfermera al verlo.

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Para Henry Ramos el acoso digital fue tan persistente que llegó a un punto de enfrentar la realidad y así «detener» el hostigamiento, pero asegura que hasta la fecha le llegan algunos mensajes haciendo burla de lo que le sucedió. No quiso llevar el caso a las autoridades porque pensaba que era menor de edad y lo iban a culpar de ser responsable por grabar el video, tampoco buscó un grupo de apoyo para sobrellevar la situación.

Sin embargo, sostiene que a pesar de todo ha sabido manejar las cosas con calma, y una lección que le queda es que sabe evitar los malos comentarios y no fiarse de nadie. Ahora es más cauteloso y considera que si la historia se volviera a repetir en su vida, denunciaría el caso ante las autoridades del país ya que «tendría el apoyo de mi familia y le explicaría cómo se dieron las cosas».

Dos tipos de acoso

Imelda Torres, psicóloga clínica con especialidad en psicología forense y violencia intrafamiliar, explica que los menores de edad son los más vulnerables al ciberacoso. Señala que el abusador pretende causar angustia emocional, obtener beneficios económicos o sexuales a cambio de chantaje para dañar la reputación calumniando a la víctima de ser responsable de actos reprochables.

Manifiesta que una persona puede ser víctima de acoso abierto cuando sufre las presiones de un conocido que se ganó la confianza y pide fotos intimas o tienen información valiosa sobre él y ejerce el chantaje. También el acoso encubierto que se da cuando «te denigran, te calumnian mediante cuantas falsas».

De acuerdo a la opinión de la psicóloga, la persona presenta síntomas de ansiedad extrema como insomnio, vergüenza, desvalorización, bajo autoestima, enfermedades psicosomáticas (trastorno en el que una persona presenta síntomas físicos pero que no pueden ser explicados por una enfermedad física), estigmatización social y rechazo.

«Pero podemos llegar más lejos cuando tenemos un acoso sostenido: llegar hasta la depresión, a un trastorno de ansiedad y hasta el suicidio. De hecho, el acoso es una máquina de producir suicidios y ha venido a incrementar el fenómeno del suicido», afirma.

La psicóloga Imelda Torres. Archivo NI
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El perfil de un acosador digital

La psicóloga explica que las personas que son acosadoras tienen un perfil psicopatológico como personalidades narcisistas y sociopatías. «Contienen sintomatología compatible con los asesinos en serie dado a los mismos métodos que utilizan: buscan a los más vulnerables y no te matan físicamente, pero te matan emocionalmente», expone.

Agrega que si el acosador no tiene ninguna enfermedad mental puede ser atribuido a problemas de traumas en la niñez, «precisamente fueron abusados y practican lo que vivieron porque es una línea de violencia que no cualquiera lo rompe».

Estadísticas

La experta explica que cada 10 personas acosadas en las redes sociales, nueve mujeres son violentadas en su privacidad con fotos desnudas. «Cuando el acoso es de carácter sexual, las mujeres son las principales víctimas, pero, el ciberacoso lo recibimos todos», enfatizó la psicóloga.

La Red de Mujeres Contra la Violencia (RMCV) realizó una encuesta en la que revela que ante la crisis de 2018 en Nicaragua el 26% de jóvenes fueron víctimas de violencia digital. Luego de abril de ese año, las cifras aumentaron a un 56%.

En dicha encuesta la RMCV señala que un estudio realizado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) en el mes de noviembre de 2019, y como parte de una encuesta se preguntó a 323 mujeres políticamente activas si habían experimentado violencia digital antes de antes de abril de 2018, a lo que el 57% respondió afirmativamente.

«Y al preguntársele si han vivido violencia digital a partir de 2018, la cifra se incrementó a un 73% de mujeres que fueron afectadas por violencia a través de las redes sociales», contempla el informe titulado «Violencia digital, es más violencia machista».

La Red de Mujeres Contra la Violencia (RMCV) realizó una encuesta en la que revela que ante la crisis de 2018 en Nicaragua el 26% de jóvenes fueron víctimas de violencia digital. Luego de abril de ese año, las cifras aumentaron a un 56%.

¿Cómo sobrellevar el acoso digital?

La experta en psicología remarca que se debe trabajar en prevención y hablar sobre el peligro de las redes sociales porque el silencio mata, por lo que recomienda buscar una guía de apoyo emocional en cuanto comienza a darse la amenaza digital, las cuales son personas que ayude a encontrar solución o a las autoridades nicaragüenses. «Para no crear un problema mayor hay que romper el silencio», agrega.

«Lo peor que podemos hacer es engancharnos con el manipulador, porque estará pidiendo, nunca va a dejar de pedirte. Por ejemplo, cuando te roban fotos íntimas generalmente las quieren para dos cosas: uno, para pedirte dinero o para que sigas mandado material sexual», advierte, y deja claro que como ahora es un delito se puede denunciar.

Recomienda que se tiene que bloquear inmediatamente al acosador y no responder a ninguna de sus conversaciones, buscar un grupo de apoyo en una persona en quien confiar, esta puede ser mayor si la víctima es menor de edad para «evitar la exposición de túnel que es aquella donde no encontramos la salida: necesitamos a alguien que nos escuche y que nos oriente en ese estado de angustia qué podemos hacer», sugiere la psicóloga.

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¿Qué dice la nueva Ley de Ciberdelitos?

El artículo 26 de la Ley Especial de Ciberdelitos resalta que sin el consentimiento de la persona se revele información de carácter privado y personal, sean estos en imágenes, video, texto, audio u otros, obtenidos por medio de las tecnologías digitales, se le impondrá pena de tres a seis años de prisión y doscientos a quinientos días multa.

Si alguna de las conductas descritas en el párrafo anterior, se hubiese realizado con ánimo de lucro, facilitare la comisión de otro delito o se difunda material sexual explícito en perjuicio de un tercero, se le impondrá pena de cuatro a ocho años de prisión y doscientos a quinientos días multa.

«Se impondrá el límite máximo de la pena del párrafo anterior, aumentado hasta en una tercera parte, si alguna de las conductas descritas en el presente artículo, recae sobre datos personales sensibles», se lee en el tercer párrafo de dicha Ley, que también criminaliza el ejercicio periodístico para lo que el gobierno considera «noticias falsas».

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