Mantas denigrando a mujeres. ¿Una práctica machista?

Durante el fin de semana, la plataforma digital «El blog de tu madre» emitió una publicación en rechazo por la divulgación de una manta gráfica en la vía pública, mediante la cual se exponía la fotografía de una mujer tildándola de «roba marido», al mismo tiempo que se leían amenazas de que la próxima foto que imprimirían sería desnuda «para que aprendiera a respetar».

El blog digital rechazó la acción destacando que no existe tal cosa como las «roba marido» sino que en realidad lo que existe son «maridos infieles». Este tipo de mensajes en las calles han sido un fenómeno presente desde años anteriores, con lo cual el objetivo es exponer los rostros de mujeres que se han involucrado con hombres que tienen pareja, dejando totalmente fuera al implicado en cuestión.

Términos como «roba maridos» y otras atribuciones dirigidas a las mujeres, tienen una fuerte connotación machista, donde las responsables siempre terminan siendo ellas y se les aísla del problema a ellos. «¿Hasta cuándo vamos a seguir tratando a los hombres como niños inocentes, sin uso de razón que caen en garras de malvadas mujeres?» cuestionaba el blog digital.

Violencia contra mujeres

Haydeé Castillo, defensora de derechos humanos y presidenta del Instituto de Liderazgo de Las Segovias, destaca que este tipo de rótulos promueven la violencia hacia la mujer, “en tanto la hace ver ante la sociedad como responsable de comportamientos que supuestamente rompen con lo aceptado socialmente, sin que haya ninguna interpelación a los hombres y a lo masculino”.

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Sostiene que el cartel es una manifestación de violencia tanto psicológica como simbólica, pues se ejerce indirectamente promoviendo estereotipos en contra de las mujeres y produce “daños afectivos, morales y psicológicos sobre la persona sin que medie la fuerza física, lo que hace mermar su autoestima”.

La socióloga María Teresa Blandón coincide en que se trata de “una agresión muy grave” porque se expone a la mujer al escrutinio público. “Lo que hay de por medio es un escarnio a las mujeres que tengan una relación con un hombre casado y como siempre la marcada sexista radica en que al hombre no lo enjuicien”.

Para la experta existe un doble reforzamiento de discriminación pues, por un lado se les exige a las mujeres “un comportamiento moral muy estricto”, donde ella sea quien se restrinja, y por el otro se justifican los privilegios masculinos desde el supuesto que los hombres no pueden controlar sus deseos o sus impulsos sexuales.

Responsabilidades recaen sobre las mujeres

Castillo señala que en un sistema patriarcal a quien se culpabiliza de todo frecuentemente es a la mujer y comparte que “habría que preguntarse porque no se señala al hombre o sea el supuesto ‘marido’ quien en todo caso está íntimamente vinculado al hecho mencionado. Esto es lo que explica cómo se promueve el estigma de que quien falla, de que quien quita el marido es la mujer y no a la inversa”.

La activista comenta que un ejemplo muy cercano es cuando una adolescente sale embarazada y en el colegio la expulsan a ella y quien la embarazó permanece y no se implica a pesar de ser igual de responsable en tal situación. “Pero de nuevo son las niñas, las jóvenes, las adolescentes, mujeres en fin, quienes cargan con todo el estigma, la discriminación y el sentido de culpabilidad infundado por una sociedad que ve en lo masculino el referente de lo humano y desprecia en alguna manera el ser mujer”.

Blandón resalta que la infidelidad existe y es antigua “pero es un tema que toca a los involucrados únicamente y son quienes tendrán que negociar los términos de su relación” y aclara que son situaciones que no le competen a la sociedad pues “la responsabilidad es de quienes forman parte de la pareja”.

Promoción de estigmas

En los comentarios de la publicación, algunas mujeres también rechazaban que las empresas «se presten» a imprimir este tipo de mensajes pues lo consideran «una total falta de respeto». A opinión de Castillo, “no es la manera de dirimir este tipo de problemáticas, pues tiende a exponer al peligro a las mujeres de toda una comunidad y a promover estigmas. Situaciones que pueden resolverse por otras vías o incluso abordándoles directamente entre las personas implicadas”.

Asimismo Blandón sostiene que “una empresa como esa está lejos del concepto de ética empresarial, nadie puede prestarse a hacer un tipo de propaganda como esa que va a atentar contra la intimidad de esa mujer”. Para la socióloga, aunque existan intereses económicos de por medio, lo primero sería la responsabilidad, y asegura que si la situación fuese al revés y “alguien pide sáquenme este hombre que es pederasta, que es abusador sexual o es violador, no lo harían”.

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