Desapariciones de niñas y mujeres. Conozca el impacto psicológico y social que tiene

La psicóloga Grethel Reyes comparte que a nivel social las alertas que se crean tras las desapariciones generan más conciencia “sobre la vulnerabilidad que tenemos las mujeres y lo importante de fortalecer las redes de cuido y de apoyo”.

Durante los últimos meses se ha vuelto común encontrar casi a diario en redes sociales mensajes de alerta por alguna niña o mujer desaparecida en Nicaragua. Las desapariciones generan un impacto psicológico a nivel social, sobre todo para las mujeres, niñas, adolescentes, y sus familiares.

Maryce Mejía, de la Red de Mujeres Contra la Violencia, destaca que estamos ante una problemática “de grandes magnitudes” pues los casos de desapariciones en el país se han incrementado. La especialista insiste en que estos casos se hacen más frecuentes “cuando en el país no hay un marco jurídico de protección para la persona o el sector que lo está viviendo (niñas, mujeres, adolescentes)”.

Impacto social

La psicóloga Grethel Reyes comparte que a nivel social las alertas que se crean tras las desapariciones generan más conciencia “sobre la vulnerabilidad que tenemos las mujeres y lo importante de fortalecer las redes de cuido y de apoyo”.

Mejía también coincide en que “lo positivo de todo esto es que hay mucha solidaridad en las redes sociales, mucha gente se acerca para ayudar a la búsqueda, y se han convertido en una herramienta aliada para publicar o visibilizar estas situaciones”.

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“Se ha demostrado que entre más se comparte una información de una niña o una mujer desaparecida hay más probabilidades de encontrarla y eso ha ocurrido en varios casos, de tanta publicación o de tanto visibilizar un caso pues se hace mucho más fácil encontrarla” agregó.

Sin embargo, fuera del impacto positivo que las publicaciones de desapariciones pueden tener, este fenómeno también genera otro efecto a nivel social, sobre todo para las mujeres, y ese es el miedo.

Mujeres inseguras

“El terror que hay al salir a la calle, el ambiente de inseguridad que se siente y se vive, principalmente las mujeres y las niñas, que sienten que ya no pueden salir tranquilas ni libres porque pueden ser víctimas en cualquier momento de desaparición forzada” destaca Mejía.

De igual forma, agrega que hay una pérdida de la confianza social pues las “mujeres no confiamos en absolutamente nadie, solamente quizás del núcleo más cercano, porque muchas veces los secuestradores se acercan a la familia y estudian muy bien las intimidades o movimientos de las víctimas para luego cometer el crimen, hay una ruptura, hay un aislamiento social”.

Reyes destaca que la situación actual ha creado una sensación de inseguridad en las mujeres que las ha llevado a estar alerta y también más al cuido de las mujeres que las rodean. “Entre mujeres siempre es como ‘¿hija ya llegaste? ¿amiga ya llegaste?’, el mensajito de cuido, de estar pendiente, de manera indirecta todas vamos poco a poco construyendo también esas acciones positivas ”.

Sobrellevar el agobio

La psicóloga señala que una de las cosas más importantes es “el comunicarnos, el hablar como nos estamos sintiendo delante de esta situación” y que, aunque no va a generar un gran cambio de un momento a otro, piensa sobre la reflexión que se pueden llevar mujeres que están viviendo en una situación de violencia por ese llamado de “romper el silencio, hablar”.

Asimismo destaca que cuando hay muchas malas noticias, lo mejor es evitar estar consumiendo todo el tiempo la misma información, sugiere que si hay una desaparición se cumpla con el compromiso de compartir la noticia pero no sumergirse todo el tiempo en ello.

Impacto en las familias

En el caso de los familiares de mujeres desaparecidas, Reyes compara el sentimiento como una especie de duelo pues se trata de la pérdida de un ser importante en sus vidas. “Yo creo que es importante que estas personas se rodeen de gente de confianza, que realmente van a estar ahí para apoyarte, porque desgraciadamente otra de las cosas que vemos a la hora de una desaparición es que empieza el juicio, el ataque, la crítica, entonces creo que definitivamente si nos toca estar en esta situación lo primero es saber rodearte, elegir con quien vas  a compartir esta información” agrega.

Enfatiza en que muchos también pueden presentar ciertos niveles de culpa ya sea por el juicio del de afuera o porque ellos mismos se sienten con la frustración de no haber podido hacer algo. La especialista señala que es importante tener presente que “lamentablemente esta circunstancia en algunos casos son bien planificados por el agresor, entonces nosotros como familia, como amigos, como personas cercanas de la víctima, definitivamente no está en nuestras manos. Es importante asimilar esa culpa, entender que yo no soy culpable de las acciones del agresor”.

De igual forma a nivel económico las familias también se enfrentan a situaciones que no estaban previstas, advierte Mejía, “porque quizás duplican la inversión de sus recursos para hacer una búsqueda de la persona que está desaparecida”.

Por otro lado, recalca que en Nicaragua hay otra situación difícil pues no hay confianza en las instituciones públicas, “mucha gente no está denunciando porque se ve la actitud del Estado, pasivo, indiferente y que no se le está dando prioridad al tema”. “Esta es la situación difícil que hay porque no hay un marco protector jurídico que haga sentir a las mujeres más seguras” afirma.

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