Maltrato animal en Nicaragua: entre el abandono y los envenenamientos

"Yo en lo personal siempre digo no creo ver otro caso peor que este, pero siempre hay otro caso" comparte la directora de Fundación Lucito.

A pesar de que en Nicaragua existe desde hace varios años una ley para la protección y el bienestar de animales domésticos y animales silvestres domesticados, en la práctica no se lleva a cabo ninguna regulación o sanción cuando se presentan casos de maltrato, que de hecho resultan bastante comunes.

Entre los casos más recurrentes de maltrato animal en Nicaragua se encuentra la situación de los equinos, muchos caballos son utilizados por cocheros para trabajar día a día, sin garantizarles condiciones básicas como son la alimentación, servicios veterinarios u horarios de descanso, lo cual según expertas consultadas para este tema representa uno de los peores casos de explotación animal en el país.

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Por otro lado, también existe «poca educación» de parte de los dueños de mascotas sobre la responsabilidad que representan los animales a su cargo. Débora Valverde Centeno, médica de la Veterinaria Valverde, asegura que muchos de estos «no tienen conciencia de que adquirir un perrito necesita de tiempo, de recursos, entonces creen que adquirir un perro o un gato, es solamente llevarlo a la casa y cuando me acuerdo darle de comer».

Ilse Díaz, directora de la Fundación Lucito, comparte que el tema del maltrato es bastante amplio, pues «hasta el hecho que un perro tenga un problema de piel y que nunca sea atendido y que las personas dejen que avance el problema hasta que ya sea crónico» representa otra forma de crueldad. Pero además de la irresponsabilidad por parte de los dueños de mascotas, otro de los «peores maltratos» que destaca es el abandono.

¿Deshacerse es la solución?

Díaz asegura que muchas personas consideran que la solución es deshacerse, «mandar a botar» a los animales a predios baldíos, una acción provocada por la misma falta de atención de los responsables al no esterilizar a sus mascotas. «Es algo bastante triste porque no dejan ni siquiera que estén con su mamá» y asegura que apenas el 10% de los animales recién nacidos logran sobrevivir.

Fundación Lucito. Cortesía/NI

Comparte que «en varios casos uno se encariña, le estás dando leche cada dos días, le estás poniendo trapos tibios, y al final se mueren. Da una ternura y una tristeza, ver los niveles de maltrato que aguantaron».

«Yo en lo personal siempre digo ‘no creo ver otro caso peor que este’, pero siempre hay otro caso». Para Díaz, resulta difícil presenciar el grado de enfermedad con que llegan varios de estos animales, «que pierden un ojo, o una patita, un sinnúmero de marcas que quedan en sus cuerpos a raíz del maltrato».

Frecuentes envenenamientos

Otro de los casos más frecuentes que les son reportados son los envenenamientos de animales. En una ocasión, Díaz comparte que tuvieron el caso de una mascota a la que «le dieron vidrio molido en una carne, a la perrita se le desgarraron los intestinos, el estómago; y fue una señora que solo porque llegaba a acostarse en la acera de su casa porque había un techo que proporcionaba sombra y donde se refugiaba también de la lluvia» llevo a cabo tal acción, aunque fue trasladada para recibir atención veterinaria, ya era demasiado tarde.

Asimismo, existen diversos tipos de venenos o cebos envenenados que son utilizados por las personas para matar a los animales. Valverde comparte que anualmente en la clínica atienden de 4 a 5 eventos por envenenamientos de gatos. «A veces el mismo vecino que no le gustan los animales compra cualquier producto, desgraciadamente la pastilla cura frijol que la dan al pan nuestro de cada día, y las ponen en la comida». Entre los síntomas más comunes para identificar que una mascota ha sido envenenada están la incoordinación, la salivación excesiva, convulsiones y los espasmos musculares.

¿Qué hacer ante estos casos? La médica veterinaria destaca que existe el mito de que en caso de una intoxicación debe dárseles leche u otros alimentos pero «la verdad es que nada de eso sirve» y en ocasiones puede empeorar el cuadro. Aconseja que lo mejor es tratarlos con carbón activado, «se les da carbón molido y se les induce el vomito, e inmediatamente se les lleva al veterinario para identificar qué tipo de veneno es y en dependencia de eso aplicar el tratamiento».

Díaz también agrega que desde la Fundación Lucito recomiendan a las personas tener carbonal «vale como 50 centavos y la venden en cualquier farmacia, siempre es bueno tenerla porque hay gente que quiere entrar a robar y saben que hay perro y les tiran veneno, o gente que le dan veneno al gato que llega». Y en caso de no tener la pastilla al alcance «darles ceniza, siempre hidratar a la mascota, darle solución salina, darle agua, inducirla al vómito y moverse al veterinario más cercano».

«Si el animalito se envenena, mientras más rápido se actúe es mucho mejor» coincide Valverde, sin embargo, aunque logre salvarse la vida de la mascota existen altas probabilidades de que estos a futuro presenten problemas hepáticos o renales, dependiendo del tipo de veneno ingerido. «Si se recupera hay que estar pendiente y darle seguimiento, algunos quedan con secuelas bastante fuertes» agrega.

Maltrato en Nicaragua

Díaz señala que «hay una ley pero está por estar» pues no hay castigo hacia los maltratadores de animales «entonces a la gente no le importa». Además, advierte que «vivimos en un país donde hay demasiado maltrato en general, en todos los aspectos, a las mujeres a los niños, hay mucha violencia» y sostiene que es un tema que va en escala, «en casa el esposo le pega a la mujer, la mujer al hijo, el hijo a la mascota; va en cadena».

Asegura que lo que falta es educación pues «hay gente que ignora estos temas, ven a los animales como si fuesen objetos y que no sienten», y que la concientización debería iniciar desde los colegios a través de campañas y programas que inculquen el respeto hacia los animales.

Valverde considera que «el problema es que la ley está pero no se cumple, no hay un reglamento, está ahí engavetada en la Asamblea Nacional, lleva más de 10 años y todavía no se ha hecho un reglamento de la ley, creo que deben haber leyes que si yo veo que hay un animal que está siendo maltratado pues yo saber a qué instancia dirigirme para yo denunciar ese maltrato».

Adopción 

Debido a la responsabilidad que conlleva el tener una mascota y el historial de maltrato que prevalece en Nicaragua, Díaz comparte que dentro de la Fundación Lucito manejan un documento «bastante grande» de requisitos par adoptar a los animales que logran rescatar.

Entre estos se encuentran el contar con una casa cerrada, ser mayor de 25 años, presentar recibo de agua y luz, posteriormente se les hacen entrevistas, y en dependencia de esta información se decide la adopción. «Hay un montón de gente que hemos rechazado» y asegura que incluso reciben comentarios sobre que es difícil adoptar con ellos «pero realmente solo estamos tratando de asegurarnos que la mascota que ya sufrió, que ya se le dio la rehabilitación, asegurarnos que vaya a una buena familia donde no va a recibir maltrato».

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