El fenómeno en Masaya, donde los opositores prefieren vender o rentar sus propiedades

De acuerdo a su testimonio, el exconcejal Sergio Rosales cree que Masaya vive una crisis similar a la década de los 80, ya que durante ese tiempo muchos nicaragüenses dejaron sus hogares a la venta para exiliarse en el extranjero.

A raíz de la crisis de 2018, muchos habitantes de la ciudad de Masaya, uno los bastiones contra el gobierno de Daniel Ortega, decidieron salir del país y dejar sus propiedades en alquiler o en venta.

El líder opositor Cristhian Fajardo quien se encuentra en el exilio, es propietario del “Hotel Masaya”, uno de las empresas que actualmente se encuentran cerradas, después que el gobierno arremetiera contra su familia e incendiara el lugar.  En entrevista con Nicaragua Investiga confesó que el hotel está a la venta ya que no puede regresar al país por amenazas de “fanáticos sandinistas” y “procesos ilegales que pueden inculparle por ser opositor”.

“El Hotel está cerrado, no tengo dinero para reconstruirlo, para echarlo a andar, además el gobierno no me dejaría trabajar. A quien le interese la propiedad, podemos negociar” dijo Fajardo.

Asimismo detalló que muchos de sus bienes los ha perdido a partir del asedio y el hostigamiento político al que era sometido por parte de las autoridades sandinistas. Su camioneta tuvo que ser vendida para cubrir algunos gastos en el exilio porque aún no tenía el permiso para trabajar.

El Hotel Masaya, propiedad de líder opositor Cristhian Fajardo fue quemado durante las manifestaciones contra el gobierno. Foto Junior Flores/Nicaragua Investiga

De acuerdo con el exconcejal opositor Sergio Rosales, antes de 2018, Masaya se sostenía por el turismo nacional y extranjero, ahora, según explica, solo refleja las pérdidas económicas, inclusive el exilio, obligando a decenas de pobladores  a poner en venta o alquiler sus casa alegando que no hay condiciones para retornar de manera segura y sin hostigamiento político. “Se miraba un auge financiero, la gente estaba progresando, las personas mejoraban sus viviendas, adquirían vehículos y tenían negocios. Había un crecimiento económico” detalló.

Casas en abandono

Ruth Ortíz quien se encuentra a cargo de la casa de su hermano Alex López Ortíz quien vive en Costa Rica desde antes de 2018, relató a este medio que debido a la persecución política luego del levantamiento de los tranques en Masaya, su hermano decidió llevarse a sus cuatro hijos hacia el país vecino ya que tres de ellos participaron en las protestas de abril y estaban siendo asediados por militantes sandinistas.

La casa de Alex cuenta con las condiciones necesarias y cómodas para habitar, sin embargo no está en renta, ya que en una ocasión una persona interesada no quiso pagar el costo del alquiler que equivale a $100 incluido el pago de agua y de luz. Según Ruth, el interesado puso su precio que no asciende ni al 50% del valor antes mencionado.

“Ya son dos años que mi hermano no viene (a Nicaragua), ni sus hijos. Su casa quedó cerrada a vigilancia de nosotros la familia. En una ocasión se buscó para alquilar para que le generara un poco de ingreso porque la situación en Costa Rica no es tan buena, pero hay gente que se quiere aprovechar de la situación” explicó Ortíz.

El lider opositor Cristian Rodrigo Fajardo Caballero, y su esposa, Maria Adilia Peralta se exiliaron en EEUU, tras haber sido liberados por la Ley de Amnistía. Archivo NI

La historia se repite

Rosales cree que Masaya vive una crisis similar a la de los años 80, ya que durante esta década muchos nicaragüenses dejaron sus hogares a la venta para exiliarse. “La gente abandonaba el país y se iba decepcionada por la situación económica”.

El analista político y exdiputado Eliseo Nuñez, describió este fenómeno como una constante persecución por parte del gobierno de Ortega hacia los opositores quienes se ven obligados a exiliarse por resguardo de sus vidas. “Es difícil que la gente esté deshaciéndose de sus bienes y exiliándose, esto sin duda es una repetición de los años 80 y 90. Significa que están en una situación en que realmente crees que Ortega es un problema de largo plazo” expresó.

Nuñez asegura que toda Masaya no era sandinista desde antes de 2018 revelando que un 70% de la población de esta ciudad no votaba a favor del Frente Sandinista (FSLN), basándose en los resultados de las elecciones de 1990, 1996, 2001 y 2006. “Es un mito eso que Masaya fue sandinista. Lo que tenemos nosotros es una población que tiene una manera de vida que no es compatible con las dictadura” dijo el analista político.

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