Argentina y México piden a sus embajadores salir de Nicaragua

A ambos embajadores se les ha solicitado regresar a sus países para consultarles respecto a la crisis de Nicaragua.

Los gobiernos de Argentina y México informaron este lunes 21 de junio que han pedido a sus embajadores en Nicaragua, Mateo Daniel Capitanich y Gustavo Alonso Cabrera Rodríguez, trasladarse a sus respectivas capitales con el objetivo de «realizar consultas sobre las preocupantes acciones políticas-legales realizadas por el gobierno nicaragüense en los últimos días».

En el comunicado conjunto, ambas naciones reconocen que los recientes hechos del gobierno «han puesto en riesgo la integridad y libertad de diversas figuras de la oposición (incluidos precandidatos presidenciales), activistas y empresarios nicaragüenses».

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«Argentina y México se mantendrán atentos a la evolución de los acontecimientos relacionados con la hermana República de Nicaragua y seguirán promoviendo inequívocamente el pleno respeto y promoción de los derechos humanos, las libertades civiles, políticas y de expresión de toda persona, con independencia de su nacionalidad y/o profesión» dicta el comunicado.

Críticas previas

El comunicado conjunto de ambos países llega en medio de diversas críticas que se les habrían extendido por su posicionamiento en la reciente sesión especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), durante la cual ambos gobiernos se abstuvieron de apoyar la resolución del Consejo Permanente que condenaba la grave crisis que enfrenta Nicaragua.

Amnistía Internacional fue una de las figuras que rechazó el comunicado conjunto. «El principio de no intervención en los asuntos internos de un Estado no se aplica a las violaciones de derechos humanos y crímenes de derecho internacional. Es inaceptable que los gobiernos de Alberto Fernández en Argentina y Andrés Manuel López Obrador en México decidan no acompañar a las numerosas víctimas de la crisis de derechos humanos en Nicaragua» dijo Erika Guevara Rosas, directora de la organización.

«Es lamentable que luego de tres años del inicio de una de las peores crisis de derechos humanos en Nicaragua, todavía existan posturas disonantes en la comunidad internacional» agregó.

Por ahora, ambos países han dejado en claro su disposición «para colaborar constructivamente en la promoción del diálogo, para que sean las y los propios nicaragüenses, quienes superen esta situación por la vía pacífica, respetando la división de poderes, el respeto a las minorías, las garantías constitucionales y, en general, el pleno respeto al estado de derecho y todos los derechos humanos».

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