Denuncian graves abusos a presos políticos y sus familiares

Los familiares de los presos políticos que están en El Chipote 2 dicen que en la segunda visita les realizaron "revisiones físicas humillantes".

Los familiares de los presos políticos dieron a conocer la terrible situación, malos tratos y torturas que sufren sus seres queridos encarcelados en la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El nuevo Chipote, y en los distintos centros del sistema penitenciario nacional.

Este jueves en una conferencia de prensa, aseguraron que los presos políticos de El Chipote tuvieron entre el 11 y el 13 de octubre una segunda visita, luego de más de un mes de realizada la primera. Subrayaron que estas visitas se llevaron a cabo «en condiciones restrictivas y arbitrarias».

Subrayaron que los presos siguen en indefensión absoluta y «que sus causas no aparecen aún reflejadas en el sistema del Poder Judicial, con el objetivo de invisibilizarles y mantener su indefensión».

«Aún no se les ha permitido reunirse con sus defensas técnicas, contrario a lo que dictaron los jueces en las audiencias iniciales. Todas las peticiones presentadas por sus abogados son denegadas o no resueltas. No se ha respetado el debido proceso. Se continúan practicando interrogatorios en ausencia de sus abogados», manifestaron.

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Familiares sufren abusos durante las visitas

En esta segunda visita, los familiares notaron «un incremento exponencial de la fuerza policial».

«Muchos sufrimos revisiones físicas humillantes que incluyeron el registro de nuestra ropa interior y el despojo de objetos de uso personal como lentes de ver, alcohol de mano, y fotografías de seres queridos enfermos y menores de edad» denunciaron.

Asimismo, indicaron que fue «particularmente denigrante la excesiva grabación por medio de fotografías y videos de los momentos más íntimos del encuentro, como son el saludo inicial y despedida, incluso obligándonos a posar ante sus cámaras desperdiciando valioso tiempo de nuestra visita».

Grave deterioro físico

El estado físico y la condición de salud de los presos continúa deteriorándose. Sus familiares, indican que «en la mayoría de los casos siguen perdiendo peso y sufriendo de debilidad extrema a consecuencia de una mala nutrición».

Los dos casos más preocupantes son el  del jurista José Pallais, quien ha perdido 50 libras, y José Adán Aguerri, expresidente del Cosep, quien tiene 30 libras menos.

Los presos «continúan pálidos, muchos no tienen acceso al sol y otros solamente una vez por semana».

Los familiares denuncian también que hay un desorden en la administración de los medicamentos, ya que a los presos se les entregan sin nombre ni etiqueta, y por tanto «no saben qué medicina les están proporcionando». En este punto, refieren que no se ha admitido valoraciones médicas externas, ni siquiera en los casos de
condiciones preexistentes.

Entre los medicamentos que los presos están solicitando a sus familiares están los indicados para la ansiedad.

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Condiciones en las celdas

Otra denuncia que hacen es que los presos sufren en sus celdas un frío lacerante, ya que «no se les ha permitido entrada de ropa de cama, frazadas o ropa de abrigo».

«Las luces permanecen encendidas las 24 horas del día en algunas celdas, mientras otras se encuentran en penumbra», agregan.

Las celdas igualmente permanecen custodiadas, y a los reos se les impide, «a través de amenazas, la
comunicación con otras personas y en algunos casos están confinados en celdas solitarias». El caso más extremo es el de la activista Tamara Dávila, quien está en «aislamiento total y permanente».

Deterioros dentro del sistema penitenciario

Las condiciones de los presos políticos que están en las cárceles del Sistema Penitenciario no son mejores.

Allí se reportan otras 28 personas en condiciones de aislamiento como el de Tamara Dávila, lo que está provocando daños irreversibles tanto físicos como psicológicos.

La activista Tamara Dávila agredida durante una protesta | Foto: Cortesía

«Nuestra principal denuncia es el tiempo prolongado de las detenciones, las gravísimas consecuencias y daños irreparables que este tiempo ha generado para la vida e integridad de nuestros familiares presos y nuestras familias. Algunos llevan más de 7 años privados de su libertad y las y los presos dentro del contexto de abril de 2018 llevan
ya más de 1,200 días presos injustamente», explican.

Algunos presos políticos presentan incluso síntomas de COVID-19 y ninguno ha sido vacunado.

«Por las condiciones de encierro, malos tratos, amenazas y torturas, , nuestros familiares se encuentran en un estado de salud mental y emocional muy deteriorado», insisten.

Arbitrariedades con las visitas

Una de las cosas que denuncian es el cambio arbitrario de las fechas de las visitas después de establecidas. «Muchas
veces hemos llegado con comida o desde muy lejos y ya estando ahí nos dicen que cambiaron de fecha de visita. Esto a veces ha impedido que logremos ver a nuestros familiares», refieren.

«Nos han obligado a firmar un documento en el que debemos aceptar que todo está bien con nuestro familiar; de no hacerlo nos amenazan con suspender la visita y no recibir paquetería», agregan.

Los custodios así mismo amenazan a los presos con mandarlos a la celda de castigo si por alguna razón dan su opinión o demandan sus derechos.

Uno de los casos que destacan es la situación de Eliseo Castro, preso político desde 2019, quien tiene 28 días internado en el Hospital Lenin Fonseca debido a un derrame cerebral. Exigen que no sea trasladado nuevamente al sistema penitenciario, sino que sea puesto en libertad «o al menos cambiar a la modalidad de arresto domiciliar».

Los familiares de los presos políticos tanto de El Chipote como de las otras cárceles reiteraron su demanda de libertad inmediata y sin restricciones, ya que «son inocentes de todos los cargos imputados por la Fiscalía». Al respeto, Ana Lucía Álvarez, hermana de Tamara Dávila y sobrina de Ana Margarita Vijil, dijo de manera enfática que sus «familiares no son monedas de cambio y tampoco estamos a favor de las amnistías».

Revisión humillantemente a mujeres

Cristian Tinoco, hija del exvicecanciller Víctor Hugo Tinoco, indicó que a la visita asistió su madre y su hermana y que estas hablaron de los abusos a los que fueron sometidas.

“La revisión fue bastante exhaustiva. Revisaron ropa interior, revisaron zapatos, incluso tengo una de mis hermanas que hasta le pidieron los anteojos y ellas les dijo: “No puedo ver”, y a ella sí se los dejaron pasar”, explicó Tinoco, cuyo padre ha perdido unas 25 libras.

Las revisiones humillantes también las reciben los familiares de presos políticos que están en las cárceles del sistema penitenciario nacional.

«Durante 7 años que tenemos de estar llegando a hacer las visitas a nuestros familiares, en este último período fuimos sometidos a las mayores humillaciones que una mujer puede tener. En mi caso personal me metieron a una sala donde me revisaron todo. Me pusieron a un perro asqueroso, hediendo a que me oliera hasta mis partes íntimas”, denunció una familiar de un preso político del caso 19 de julio del 2014.

Miguel Mendoza no ve la claridad del día

Mercedes Mendoza, hermana del periodista Miguel Mendoza, destacó que estas visitas no son “un regalo ni una bondad de la dictadura, sino un derecho que nosotros los familiares tenemos”.

“Mi hermano Miguel está en una celda de castigo, porque igual que otros está en una celda a oscuranas. Antes era con una luz que permanecía las 24 horas, ahora es la oscurana, no ve la claridad del día en ningún momento”, refirió.

Igualmente afirmó que los interrogatorios son frecuentes y que lo sacan de su celda “enchachado, con la cabeza doblada hacia abajo”.

A la familia de Miguel no le han permitido que le lleven medicamento especial para tratar sus problemas de diábetes y de la presión.

Presos no sabían de familiares fallecidos

En las últimas semanas fallecieron la mamá del líder estudiantil Max Jerez, la hermana de Víctor Hugo Tinoco y la mamá de José Adán Aguerri, pero el gobierno se negó a permitirles despedirse de sus seres queridos, e incluso estos no supieron de lo que había sucedido hasta que en esta visita sus familiares les notificaron.

“Mi papá no estaba enterado del fallecimiento de mi tía. A mí me parece bien que no estuviera enterado en el aspecto que no es lo mismo que te lo diga la Policía a que te lo diga tu familia. Mi mamá le dijo: “Tu hermana está en el cielo”. Mi papá empezó a preguntar cómo y después se puso a llorar amargamente como un niño y mi madre y mi hermana lo abrazaron, lo consolaron, lo dejaron que llorara, que viviera ese momento su luto. Es bastante difícil para ellos que están aislados la perdida de los seres queridos”, dijo Cristian Tinoco.

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