En los últimos años, ha surgido un fenómeno global conocido como therianthropy, donde personas, principalmente jóvenes, sienten una conexión profunda —ya sea espiritual o mental— con especies animales no humanas. Estos individuos, llamados therians, perciben que parte de su esencia pertenece a un animal específico, como un lobo, un gato o un zorro, y esto influye en su comportamiento diario.
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El concepto tiene raíces en mitos antiguos que exploran la fusión entre humanos y animales, pero se popularizó en la década de 1990 a través de comunidades en línea en foros de habla inglesa. Con el auge de redes sociales como TikTok, Reddit y Tumblr, el movimiento se expandió rápidamente, permitiendo a los therians compartir sus vivencias y conectar con otros que comparten esta percepción.
Entre las prácticas comunes se encuentran los «cambios» o episodios en los que adoptan conductas típicas del animal con el que se identifican, como moverse a cuatro patas —una actividad llamada quadrobics—, emitir sonidos o simular hábitos territoriales.
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Muchos usan accesorios como máscaras o colas para expresar esta identidad, y definen su «theriotype» como la especie animal que mejor representa su ser interior. Es importante diferenciarlos de los furries, ya que para los therians no se trata de un hobby o disfraz, sino de una forma auténtica de autopercepción.
Su llegada a Managua
En Nicaragua, este movimiento ha empezado a manifestarse recientemente. Un grupo de jóvenes vestidos como gatos se reunió en la Plaza de la Revolución de Managua para promover el primer encuentro público, denominado «Juntada Therian», programado para el 21 de febrero en la capital.
A través de videos en TikTok, invitaron a participantes a llevar equipo como máscaras y colas, extendiendo la convocatoria a therians y otros «alterhumanos» —término que abarca identidades no estrictamente humanas. Hasta ahora, no se habían reportado comunidades organizadas en el país, y no está claro si obtuvieron autorizaciones oficiales para actividades en espacios públicos.
Este debut ha generado discusiones en redes sociales nicaragüenses, similar a lo ocurrido en otros países como Argentina, donde grupos therians han ganado visibilidad. Aunque el colectivo en Nicaragua parece reducido y enfocado en jóvenes, refleja una tendencia global de exploración identitaria entre generaciones conectadas digitalmente.
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