Cumplen tres años encarceladas las opositoras Esperanza Sánchez y Karla Escobar

Julia Cristina Hernández, otra opositora en las cárceles de los Ortega-Murillo, cumplió dos. Las opositoras fueron condenadas a más de 10 años de prisión.

Ni los padecimientos médicos, ni los maltratos psicológicos logran desmoronar el coraje y la firmeza de María Esperanza Sánchez, Karla Escobar y Julia Cristina Hernández, las presas de conciencia que pese a sus rostros fatigados por el encierro injusto, siguen creyendo en la libertad y la democracia en Nicaragua.

Las mujeres alzaron sus voces desde los departamentos de Matagalpa y Masaya durante las protestas sociales de abril de 2018. Posteriormente demandaron la liberación de presos políticos, lo que fue suficiente motivo para que el régimen Ortega-Murillo las haya convertido en presas políticas y las tenga recluida en la cárcel de mujeres La Esperanza desde el 2020.

El 26 de enero, es una fecha muy triste para la familia de María Esperanza. Recuerda que ella fue detenida en una fecha como esa, bajo un fuerte despliegue policial en el sector del kilómetro 10.2 carretera Masaya, luego fue procesada y condenada a 10 años de cárcel por el supuesto delito de tráfico de estupefacientes. Actualmente, su salud se deteriora y el temor de su familia es que pase lo peor.

“Ella se descompensa a cada rato, se le sube y se le baja la presión constantemente, cada vez presenta más problemas de salud, del corazón, colon, del cuello que se le inflama bastante como que padeciera de la tiroides pero ellos (personal penitenciario) dicen que no, la verdad no sabemos porque no le hacen el debido chequeo que amerita”, denuncia un familiar que pide hablar con nombre reservado.

“Su salud –agrega– está en decadencia, se logra restablecer una semana y vuelve a recaer, nuestro temor es que le pase algo irreversible y no volverla a ver y abrazar. Es dura la situación que vivimos como familia”.

Días difíciles

La matagalpina de 54 años, lucha contra sus enfermedades físicas, pero también se enfrenta a los constantes cambios de sus estados de ánimos al verse tras los barrotes y saber que el régimen sigue deteniendo a los ciudadanos opositores. María Esperanza parece aferrarse al significado de  su segundo nombre y les dice a sus familiares que “ha encontrado refugio en Dios”, esperando el día que respire aires de libertad.

“Ella se aflige al ver pasar el tiempo y no obtener su libertad, ver que pasa el tiempo y detienen a más personas injustamente la deprime, pero se fortalece en que los planes de Dios son perfectos, por eso guarda la esperanza de libertad”, explica su pariente.

El sueño de la familia de Esperanza Sánchez  es poder verla en su casa, donde atenderán sus diversas enfermedades rodeada del cariño de sus hijos y nietos.  Este 26 de enero, cumple tres años de cárcel, considerados por su familia injustos, ya que su único delito fue alzar su voz por la democracia de Nicaragua.

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Las masayas encarceladas

Los meses pasan y el mayor dolor de Karla Escobar y Julia Cristina Hernández,  es la separación que viven de sus pequeños hijos. Ambas son originarias de la ciudad de Masaya y están condenadas por el delito de tráfico de estupefacientes y posesión ilegal de armas, en un proceso judicial bajo el mismo guión con que juzgaron a otros reos de conciencia y donde predominaron las irregularidades y la violación a sus derechos humanos, según abogados independientes.

Karla Escobar, de 43 años, es fisioterapeuta y desde joven rechazó los desmanes del dictador Daniel Ortega.  Su delito fue sumarse a las protestas de abril 2018 y las que siguieron. Vivió su primer encarcelamiento siendo señalada de “tranquera” y “golpista”, meses después fue puesta en libertad. Pero el ensañamiento de simpatizantes sandinistas no la dejó en paz hasta verla detenida nuevamente. Fue el 30 de abril de 2020, que el calvario volvió a su vida.

Es la mujer opositora al gobierno de Masaya con mayor tiempo encarcelada y fue condenada a 13 años de prisión por los delitos antes mencionados. Actualmente, sufre de diferentes dolencias, pero lo que más le preocupa es la situación económica que atraviesa su mamá e hijo, ya que ella era el sustento de su hogar.

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Saña contra la familia

Julia Cristina Hernández, también fue detenida en segunda ocasión y tiene condena de 18 años por el supuesto delito de tráfico de droga y posesión ilegal de armas. El pasado siete de enero, cumplió dos años encarcelada. Fue en esa fecha, pero de 2021, que la vida le volvió a cambiar a esta joven de 32 años.

A las 5:30 de la mañana, de ese día negro, desde la comunidad El Jocote, camino viejo a Niquinohomo, fue trasladada en una patrulla a la estación policial de Masaya y ahora es presa política en la cárcel La Esperanza. Junto a Julia Cristina también fue condenado a 18 años y por los mismos delitos su cónyuge Eduardo José Morales.  El drama lo sufre toda la familia y el mayor afectado, es el hijo de la joven autoconvocada.

En Nicaragua la lista de mujeres víctimas de la represión de Ortega y Murillo se acerca a veinte, quienes pagan el alto precio de la cárcel por oponerse a la pareja presidencial. Hay más de 235 personas privadas de la libertad y sus derechos, quienes no pierden la esperanza de ver una Nicaragua en libertad y democracia.

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