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¿Por qué los diputados de la Asamblea Nacional de Nicaragua se dirigen hacia El Coyotepe?

La Asamblea Nacional de Nicaragua carece de razón de ser auténtica, ya que todos sus diputados son incondicionalmente leales a los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo

Imagen aérea de El Coyotepe. Medios oficialistas/NI

En un gesto cargado de retórica oficialista, la Asamblea Nacional de Nicaragua realiza una sesión especial este viernes en la fortaleza El Coyotepe, ubicada en Masaya, para marcar el 48 aniversario del Asalto al Cuartel de Masaya, un evento clave en la narrativa del «Octubre Victorioso» que el régimen sandinista celebra como hito de resistencia contra la dictadura somocista.

Esta elección de sede, destacada como la primera vez que el parlamento se reúne en este sitio histórico considerado emblema de la «dignidad nacional», busca resaltar el legado de héroes locales y nacionales, según anuncios del gobierno. La dictadora Rosario Murillo, quien funge como copresidenta, enfatizó que la sesión rendirá homenaje a la «fuerza admirable» de Masaya, integrando así elementos de propaganda histórica en las actividades legislativas.

A lo largo de 2025, las sesiones de la Asamblea Nacional han sido predominantemente rutinarias y confinadas a su sede principal en Managua, con reportes oficiales indicando alrededor de 36 sesiones entre julio y septiembre, incluyendo ordinarias y especiales, pero sin evidencias públicas de otras salidas fuera del edificio legislativo.

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Esta incursión en El Coyotepe representa una anomalía en el calendario anual, alineada con la tradición ocasional del régimen de utilizar sitios históricos para reforzar su ideología, aunque no se registran precedentes similares en los primeros diez meses del año según fuentes consultadas. En cambio, el foco parlamentario ha estado en reformas internas, como la ratificación en enero de enmiendas constitucionales que consolidan el poder ejecutivo y eliminan la independencia judicial, aprobadas sin debate significativo.

Asamblea sin poder real

La Asamblea Nacional de Nicaragua carece de razón de ser auténtica, ya que todos sus diputados son incondicionalmente leales a los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, y cualquier discusión o aprobación surge exclusivamente de las decisiones autoritarias impuestas por la pareja gobernante.

Este órgano, en esencia un formalismo para validar políticas represivas, ha facilitado medidas como la expansión de poderes presidenciales y la persecución de disidentes, perpetuando un sistema donde la oposición es silenciada y la democracia es erosionada. En un contexto de agudizada represión, tales sesiones simbólicas sirven más para legitimar el control totalitario que para avanzar en gobernanza real, reflejando cómo el parlamento ha sido cooptado para sostener un régimen familiar.

Autor
Nicaragua Investiga

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