El hijo de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, Laureano Ortega Murillo, ignoró las advertencias de Estados Unidos de imponer un arancel extraordinario de 25 % a los países que mantengan relaciones comerciales con Irán y a su vez con la Casa Blanca.
Sin embargo, el llamado asesor presidencial para la Promoción de Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional ratificó a los diplomáticos iraníes en Managua la alianza entre los dos países, mal vista por Donald Trump que intenta que América Latina se aleje de la influencia de sus rivales históricos Rusia, China e Irán.
El pasado miércoles, 11 de febrero, Ortega Murillo dijo que «el día de hoy queremos reiterar, a 46 años de la gran revolución (iraní), que somos pueblos hermanos, nuestra disposición firme, nuestra voluntad de ampliar la cooperación en todos los campos y nuestra firme solidaridad, acompañamiento, firmeza en nuestras posiciones de que somos compañeros de lucha y que continuaremos de la mano haciéndole frente al imperio», en un claro mensaje a los Estados Unidos.
Al hijo de los dictadores poco le valen las presiones
Ocurre en un momento en que las presiones norteamericanos han aumentado en el continente tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero en Caracas cuando fuerzas militares estadounidenses bombardearon la capital del país sudamericano y se llevaron al exdictador y su pareja hacia Nueva York, donde están en una cárcel de máxima seguridad a la espera de un juicio.
También en enero pasado, en medio de la cruenta represión del régimen islámico contra las manifestaciones a lo largo del país árabe, Trump anunció en redes sociales que «cualquier país que mantenga relaciones comerciales con la República Islámica de Irán pagará un arancel de 25% sobre todas y cada una de las transacciones que realice con los Estados Unidos de América».
A Ortega Murillo poco le importó esa amenaza al hablar de la estrecha cooperación con Irán, que en el año 2023 firmó tres acuerdos de cooperación económica durante la visita del presidente de Irán, Ibrahim Raisi a Nicaragua, en la que sostuvo encuentros oficiales con los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El dilema de Ortega: soltar a Irán o hundir la economía de Nicaragua
Laureano Ortega en tono desafiante contra EEUU
En tono desafiante, el asesor de la dupla dictatorial recordó los 46 años de la instauración de la revolución islámica iraní que desde entonces declaró a EEUU como su principal enemigo.
«Pero no han podido ni podrán. Irán ha demostrado lo que es la tenacidad, la valentía, la ingeniosidad, la creatividad de un gran pueblo que ha salido adelante en todos los campos con enormes avances, especialmente en la ciencia, en la tecnología, en la salud, en la educación y que lo comparte con los pueblos del mundo”, sostuvo el asesor presidencial.
La retórica antiimperialista de sus padres se ha visto reducida desde enero. Aunque Daniel Ortega, en una graduación de cadetes policiales, exigió la liberación de su aliado Nicolás Maduro y Cilia Flores, en un acto que llamó «terrorismo», desde el aumento de las presiones al régimen son más sigilosos al hablar de Estados Unidos. Esto, a pesar de que el pasado 9 de febrero cuando habló de las protestas de 2018 dijo que detrás de ellas estaba la Casa Blanca, aunque no hizo tanto hincapié.
Murillo ha optado en cambio por un lenguaje más religioso, personalista y llamó recientemente a defender la paz si se intentaba romper, en una de sus alocuciones diarias.
Esto contrata con el verbo encendido de Ortega Murillo al hacer suya la causa iraní este 11 de febrero. “Revoluciones hermanas que se identifican con la búsqueda de ese mundo más justo, ese mundo multipolar, donde los derechos de los pueblos sean respetados y donde cada pueblo pueda desarrollarse bajo sus propias condiciones, bajo sus propias culturas, bajo sus propios principios”, aseguró en el encuentro.
Periodista Nicaragua Investiga



































