Así Ortega y Murillo instauraron una especie de monarquía absoluta en Nicaragua

Es innegable que Daniel Ortega y Rosario Murillo deciden quién entra y quién sale de Nicaragua, y también quién vive y quién no.

Viendo actualmente a Daniel Ortega ejercer el poder como si se tratara de un monarca absolutista, cuesta creer que hace 14 años había valorado la opción de un sistema parlamentario, obviamente, como un mecanismo para poder seguir al frente del Estado.

Ortega regresó al poder en enero del 2007 y ya en octubre el FSLN y el partido Liberal Constitucionalista (PLC) manifestaron públicamente sus intenciones de cambiar la Constitución. Querían, entre otras cosas, cambiar el sistema presidencialista. Ortega había regresado a la Presidencia con apenas el 38% de los votos y los partidos opositores eran mayoría en la Asamblea Nacional.

El caudillo del PLC, el expresidente Arnoldo Alemán, había dicho en una rueda de prensa que el motivo para cambiar el presidencialismo era por lo “agotado” que estaba ese sistema.

“Lo que estamos proponiendo es un parlamentarismo a lo nica: de reducir el número de diputados de 92 a 70, sin derecho a reelección para otro período”, dijo Alemán en una conferencia de prensa.

El entonces operador político de Daniel Ortega en la Corte Suprema de Justicia, magistrado Rafael Solís, afirmó que los sandinistas estaban a favor del parlamentarismo.

“Se le debe dar un poco más de poderes a la Asamblea Nacional y que el Presidente quede con algunos poderes”, dijo en esa ocasión.

Incluso de habló de crear la figura de “Primer Ministro”.

En enero del 2009 las negociaciones continuaban. El magistrado Rafael Solís dijo que podía “funcionar un plan de alternabilidad entre liberales y sandinistas en el poder, siempre y cuando haya” consenso entre los dos partidos para dirigir la administración pública, según un reporte de la AFP. La idea es que uno de los caudillos “tenga la presidencia y el otro el control de la Asamblea Nacional”.

Cinco poderosas razones por las que a Ortega le aterran las elecciones libres

Rafael Solís hasta “especuló” acerca de la posibilidad de que la primera dama Rosario Murillo fuera designada como “primera ministra”.

En el juego de poder, Arnoldo Alemán hasta anunció que en las elecciones del 2011 aspiraría nuevamente a la presidencia, luego de que la condena de 20 años de cárcel que le pesaba en su contra le fuera retirada.

Rafael Solís hasta “especuló” acerca de la posibilidad de que la primera dama Rosario Murillo fuera designada como “primera ministra”. Foto: Presidencia

Golpe constitucional

Ortega quería perpetuarse en el poder a cualquier costo y tenía un as en la manga. El 19 de octubre Nicaragua se vio sacudida por una sentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que declaró inaplicable el artículo 147 de la Constitución, el cual prohibía la reelección continua. Ortega ya tenía allanado el camino para presentarse a las elecciones del 2011.

Irónicamente el caudillo liberal Alemán se mostró contrario al fallo y acusó a Ortega de haber “hecho algo ilegal».

Hacia el poder absoluto

Ortega lo había logrado. Con las fuerzas opositoras divididas y el control que ya ejercía sobre poder Electoral y la Corte Suprema, solo le faltaba asaltar la Asamblea Nacional. En las elecciones del 6 de noviembre del 2011 no solo se reeligió sino que su partido logró 63 diputados bajo acusaciones de fraude.

El líder sandinista ya había sido señalado de nepotismo y autoritarismo, pero una vez con el control absoluto del Estado no le importó disimular más y fue más evidente que el poder era un asunto de familia y le daba igual lo que pesara el resto.

A partir de entonces, Ortega también consolidó su control sobre la Policía Nacional al reformar en junio del 2014 la Ley de la Policía, haciendo que esta pasara a estar directamente subordinada a él. Poco antes, en enero del 2014 reformó el Código Militar posibilitando la reelección indefinida del Jefe del Ejército. Daniel Ortega era el Jefe Supremo de la Policía y el Ejército.

Oficializa a su “heredera”

En enero del 2017 Rosario Murillo se convirtió en vicepresidenta de Nicaragua, tras las elecciones de noviembre del 2016. Su esposa se convertía oficialmente en su sucesora en caso de muerte. Murillo desde el 2007 ejercía como una especie de primera ministro y había impuesto su “estilo” en todos los ministerios e instituciones del Estado.

Su poder se tambaleó brevemente en abril del 2018 cuando miles de nicaragüenses se lanzaron a las calles en unas protestas inéditas luego de 11 años de gobierno. Tras la brutal represión gubernamental, Ortega y Murillo terminaron de liquidar las apariencias de Estado democrático y empezaron a ejercer sin miramiento alguno el poder absoluto, con el resto de poderes abocados a cumplir sus órdenes.

¿Una monarquía del siglo XVI por mandato de Dios?

El 26 de abril del 2021 el académico Arturo Cruz lanzó su precandidatura a la presidencia de Nicaragua y no dudó en afirmar que Nicaragua no era una república, pese a que legalmente lo es.

«Hoy no tenemos República, sino más bien, una envejecida monarquía del siglo XVI, que insiste en aferrarse al pasado, a la penumbra», manifestó Cruz, quien había sido embajador de Ortega en Washington entre el 2007 y el 2009.

Cruz fue arrestado el 5 de junio al regresar de un viaje por Estados Unidos. La fiscalía dijo contar con “fuertes indicios de que ha atentado contra la sociedad nicaragüense y los derechos del pueblo», es decir, lo estaba acusando de “traidor a la patria”.

La última vez que conversaron Rosario Murillo y Cristiana Chamorro

Cuando Ortega y Rosario Murillo hablan, transmiten que ejercen un mandato divino o al menos eso tratan de hacer creer a sus miles de seguidores. El 10 de enero del 2017 cuando Murillo asumió la vicepresidencia, llamó la atención que al asumir el cargo se juramentó “con el poder de Dios”.

“Más que la toma de posesión es una coronación, porque se hacen parecer como designados de Dios, es decir, se atribuyó ella misma el poder de Dios”, criticó la exguerrillera sandinista Dora María Téllez, según un reporte de Confidencial.

Otro que tampoco pasó por alto la forma en que Murillo se juramentó fue el jurista José Pallais. “Los monarcas en la antigüedad creían que gobernaban por derecho divino y en representación de Dios, no en representación del pueblo, no fruto de una elección popular”, dijo

Por ser firmes opositores, Téllez y Pallais actualmente están encarcelados. Pallais fue detenido el 9 de junio del 2021, mientras que la exguerrillera el día 13.

La famosa escritora Gioconda Belli también había advertido la deriva monárquica que estaba tomando gobierno Ortega-Murillo. “Es un sistema ungido. Se ha dicho que Dios eligió a los diputados. Está ungido por Dios. Así pasaba en la Europa medieval, donde los reyes pasaban el poder que recibían de Dios a sus hijos, a la reina”, dijo Belli en agosto del 2016.

 

En enero del 2019 en declaraciones a Aristegui Noticias reafirmó que “en Nicaragua hay una especie de monarquía”. “Ellos son los reyes y el Estado son ellos. Han absorbido todas las funciones del poder con la intención de perpetuarse”, subrayó.

Se desconoce si han preparado a alguno de sus hijos para un posible relevo. Hasta ahora el que más está involucrado en el ejercicio del poder es Laureano Ortega, asesor presidencial para Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional. Laureano es objeto de burlas por parte de muchos opositores por su lujosa vida y sus gustos “principescos” como eterno aspirante a tenor con su Festival de Música Lírica donde siempre se reserva el papel principal.

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