Daniel Ortega y su soledad tras la «farsa» electoral

Daniel Ortega solo ha sido felicitado por países como Venezuela, Cuba, Rusia e Irán, que están muy lejos de ser considerados democráticos.

Tras las votaciones del 7 de noviembre en las que el Consejo Supremo Electoral (CSE), controlado por el FSLN, le adjudicó a Daniel Ortega más del 75% de votos, el caudillo sandinista no ha sumado un solo apoyo de importancia que avale el proceso y que le de algo de la legitimidad que tanto necesita.

En el concierto internacional Ortega solo ha logrado un repudio abrumador de Estados Unidos, Europa, Canadá y la inmensa mayoría de países de América Latina, a lo que se suman distintas organizaciones defensoras de derechos humanos de prestigio mundial, como Human Rights Watch.

Dictaduras felices

Los países que lo han felicitado son regímenes catalogados como autoritarios y donde las violaciones a los derechos humanos son una constante para que sus gobernantes continúen en el poder.

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La lista la encabezan Venezuela, Cuba, Rusia e Irán, países que están lejos de ser democracias.

“Tremenda victoria, impresionante victoria del Comandante Presidente Daniel Ortega Saavedra, de la Vicepresidenta Rosario Murillo”, festejó el dictador venezolano, Nicolás Maduro, quien lleva ya ocho años en el poder y que en el 2018 se reeligió bajo serias acusaciones de fraude a tal punto que su gobierno es considerado “ilegítimo”.

Tres cortísimos párrafos fue la felicitación de los dictadores Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro. “Reiteramos la inquebrantable voluntad de Cuba de continuar desarrollando la hermandad entre nuestros heroicos pueblos”, dijeron.

La cruel autocracia de Irán se limitó a publicar un mensaje en la página de su Ministerio de exteriores en la que expresa que “la República Islámica de Irán felicita al pueblo y Gobierno de la República de Nicaragua por la exitosa celebración de las elecciones en este hermano país”.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Said Khatibzadeh, afirmó que fueron “unas elecciones soberanas y pacíficas”.

Rusia, a través de su canciller Serguéi Lavrov, respaldó los resultados y destacó que fueron unas elecciones realizadas “de manera organizada, en pleno cumplimiento de la legislación”. Al igual que Ortega, el presidente Vladimir Putin es otro líder atornillado al poder y señalado de mantenerse en este a punto de fraudes y encarcelando a la disidencia.

La Bolivia socialista

Ortega también recibió las felicitaciones de Bolivia, un país controlado por el Movimiento Al Socialismo (MAS) del líder cocalero Evo Morales. La encargada de dar las felicitaciones fue la Cancillería de ese país: “Estamos seguros que con la participación mayoritaria y el respeto del voto popular se fortalece la democracia, como ejercicio pleno de la soberanía del pueblo”, decía escuetamente Bolivia, aparentemente ignorando que en realidad hubo una abrumadora abstención, según la organización Urnas Abiertas.

Organizaciones desprestigiadas

A nivel de organizaciones, la soledad de Ortega es más que evidente. La dirigencia del Parlamento Centroamericano (Parlacen), una organización carente de prestigio, se apresuró a avalar las votaciones sandinistas. Sin embargo, los diputados parlacénicos de Nuevas Ideas, el partido del presidente salvadoreño Nayib Bukele, repudiaron esas felicitaciones.

El presidente del Parlacen es el pastor evangélico nicaragüense Daniel Ortega Reyes, un leal al caudillo sandinista.

El Foro de São Paulo, otra organización que aglutina grupos y partidos políticos de la izquierda latinoamericana, también celebró la reelección de Ortega y Murillo en unos comicios, en “paz” y, según dice, con “gran participación popular”. Esta organización es conocida por apoyar dictaduras de izquierda, bajo la premisa de su oposicionismo al “imperialismo”.

También recibió las felicitaciones de la Alianza Bolivariana (Alba), que vendría a ser prácticamente la misma Cuba y Venezuela.

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De manera individual, igualmente ha contado con el aval de distintas organizaciones como el Partido de los Trabajadores, de Brasil; el Partido Popular Socialista, de México; Partido Comunista de España, y toda una serie de organizaciones comunistas y de izquierda.

Varias de las organizaciones enviaron delegaciones a Nicaragua para fungir como una especie de turistas electorales, siempre de la mano de funcionarios del FSLN. La misma Rosario Murillo, aseguró que su misión en Nicaragua era para darle “acompañamiento solidario” a las votaciones, algo que está lejos de lo que sería el trabajo de un observador electoral dispuesto a velar porque se cumplan las garantías de transparencia y libertad.

Urnas Abiertas, una organización independiente que monitoreo las elecciones dijo que el abstencionismo rondó el 81.5%. Es de destacar, que el FSLN el 7 de noviembre tuvo que recurrir a movilizar a su militancia hacia los centros de votación.

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