Costa Rica cumple 73 años sin ejército (En Nicaragua el militarismo ensombrece el panorama)

Costa Rica, en medio de dificultades e imperfecciones, ha tomado un rumbo muy diferente al de Nicaragua. El no contar con un Ejército tiene mucho que ver.

Costa Rica y Nicaragua, dos pequeños países tan cercanos y a la vez tan lejanos en muchos ámbitos, incluyendo las prioridades en cuanto en qué gastar su dinero. Un claro ejemplo de ello se observa cada año a finales de noviembre y al iniciar diciembre. El 27 de noviembre Nicaragua celebra el “Día del soldado de la patria”, el 1 de diciembre Costa Rica celebra el aniversario de la abolición de su ejército. Son dos cosas que han marcado el rumbo de cada país.

En conmemoración al Día del soldado de la patria, este año el jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés y los altos mandos de las fuerzas armadas hicieron alarde de la votación marcial de las élites gobernantes, que para el 2021 destinaron un presupuesto de 85 millones de dólares al cuerpo castrense, según Global Firepower. Mientras tanto el país sigue siendo el segundo más pobre del hemisferio occidental, ubicándose solo apenas mejor que Haití.

Costa Rica, por su parte, celebra el 73 aniversario de la abolición de su ejército, con una democracia imperfecta, pero consolidada, y como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), distinción aprobada en mayo del 2020 y formalizada en mayo del 2021. La OCDE es una prestigiosa organización considerada como el club de los países desarrollados.

Caminos muy distintos, prioridades muy distintas

Costa Rica eliminó su ejército el 1 de diciembre de 1948 y desde entonces ha sido ejemplo de éxito en distintos índices, como la educación, la economía y la estabilidad política. En el caso de Nicaragua, ha sido ejemplo de malas decisiones y por tanto pésimos resultados. El último golpe de estado ocurrió en 1979, con la revolución sandinista; la última guerra civil duró 10 años y acabó en 1990, aunque las asonadas violentas continuaron por los siguientes 16 años; la última gran revuelta popular tuvo lugar apenas en el 2018 y la última dictadura, la de Daniel Ortega, continúa en pie.

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Economías totalmente dispares

En el caso de Costa Rica, con cinco millones de habitantes, tiene un PIB de 61.52 miles de millones de dólares (2020), Nicaragua, con una población casi similar (6.5 millones) tiene un PIB considerablemente menor: 12.62 miles de millones de dólares (2020). En cuanto al PIB Percápita la situación no es diferente: Costa Rica tiene un PIB percápita de 12 mil dólares, Nicaragua a duras penas llega a 1,800 dólares. Llama la atención que Nicaragua, según Forbes, tiene a dos de los hombres más adinerados de la región: Carlos Pellas y Ramiro Ortiz. Los ricos de Costa Rica no alcanzan aún los niveles de los nicas.

En países pobres estorban

Para el analista político nicaragüense Eliseo Núñez, los ejércitos pueden marcar la diferencia en países como Nicaragua.

«Son más importantes 100 maestros que un Blindado batallón»…Costa Rica celebra hoy la abolición del ejército con un PIB de 61 mil millones y nosotros con un ejército partidario y un dictador de turno tenemos un PIB de 12 mil millones…los ejércitos en países pobres estorban”, manifestó Núñez en su cuenta de Twitter.

En un artículo titulado ¿En verdad necesitamos un ejército?, el economista nicaragüense Enrique Sáenz analizaba en el 2020 estas diferencias.  «En Costa Rica no hay generales, ni coroneles, ni soldados, ni tanques, ni batallones, ni fuerza aérea. Por supuesto que tienen policía y sus gastos de seguridad, pero la policía nada tiene que ver con las decisiones políticas», afirmaba.

«Pero lo que más resalta, además de la estabilidad política, el ejercicio de derechos y libertades, y la democracia, son las diferencias en materia de bienestar y avances sociales de la población», subrayaba.

Tanques, corbetas y buques de guerra «con misiles»

Efectivamente, en el 2016 Nicaragua se vio sacudida con el anuncio de que Ortega había adquirido 50 tanques rusos T-72B para su ejército. Se habló que el costo era de 80 millones de dólares. Sin embargo, poco después el general Avilés negó que los tanques de guerra hubieran sido comprados. “Todo lo que miran es un proceso de gestión sin condiciones de ninguna naturaleza en la cooperación (…). Nuestro país no cuenta con deuda alguna en la adquisición de los equipos y maquinarias», expresó el jefe militar.

No obstante, el país sí ha gastado mucho dinero adquiriendo importante equipamiento militar. En junio del 2019 fueron abanderados dos corbetas clase Damen Stan Patrol para patrullar el mar Caribe. Los modernos buques de guerra fueron adquiridos por el régimen sandinista por 13 millones de dólares. Meses después, el 2 de octubre, el Ejército informó que estaba estrenando dos busques de guerra, nombrados Farallones y Nacascolo, los cuales tienen incorporados misiles. Estos patrullan el océano Pacífico.

Costa Rica por la movilidad eléctrica. Ortega aún sueña con un desvencijado tren

Por su parte, Costa Rica lejos de la vocación bélica de sus vecinos del norte adquirió a finales del 2020, por 32.7 millones de dólares, unos modernos trenes para brindar seguridad y comodidad a los usuarios del transporte público.

Pero Cosa Rica también apuesta por la movilidad eléctrica, y con un préstamo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y la participación de empresas privadas, tiene proyectado construir un tren eléctrico, el cual recorrerá 73 kilómetros del área metropolitana. El proyecto está valorado en 1,200 millones de dólares.

En el caso de Nicaragua, mientras se compran buques de guerra y se adquieren tanques rusos, la administración Ortega sigue lamentándose que el gobierno de Violeta Barrios hubiera vendido el tren a inicio de los años noventa. Lo que no cuentan los sandinistas es que la empresa ferroviaria estaba quebrada y endeudada y que la infraestructura estaba ya vieja y deteriorada.

Durante el régimen militar de los ochenta, Sergio Ramírez, quien fue vicepresidente de Ortega, había anunciado la construcción de un nuevo ferrocarril, pero todo quedó en promesa. Los sandinistas habían impuesto una economía de guerra y recibían cooperación de sus amigos del bloque socialista, pero para la causa bélica contra la Resistencia Nicaragüense, financiada a su vez por Estados Unidos.

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Ejército y estabilidad

El Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica indica en un estudio que para ese país no tener un ejército significó un crecimiento anual de casi un punto porcentual del Producto Interior Bruto (PIB) percápita entre los años 1950 y el 2010.

Pero quizá lo más importante de todo es que la institucionalidad. En Costa Rica han división de poderes, tiene más de 70 años sin golpes de Estado, ni dictaduras y las fuerzas de seguridad son nacionales y no partidarias.

En el caso de Nicaragua, la Policía se define abiertamente sandinista, mientras el Ejército dice ser nacional, pero está ligado al partido gobernante, a tal punto que su jefe, el general Avilés, fue sancionado en mayo del 2020 por EEUU brindar apoyo a la policía y a «pandillas parmilitares» del gobernante Frente Sandinista durante las manifestaciones ciudadanas del 2018.

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