Ramón Avellán aparece en la ciudad de Matagalpa

Ramón Avellán es considerado por opositores como uno de los principales represores del régimen. EEUU lo responsabiliza del asesinato de más de 100 personas.

La situación en Matagalpa en contra del Obispo Rolando Álvarez parece no cesar. Es vigilado las 24 horas del día de forma permanente por más de 50 policías, antimotines, y paramilitares.

El día de hoy se cumplen seis días de lo que para muchos es un secuestro, además del asedio y odio en contra de la iglesia católica, por parte de la sancionada policía por órdenes de la pareja dictatorial Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Hay temor entre la población y es incierto lo que pueda suceder. “Evitó pasar por esa calle”, dice un poblador consultado.

Es evidente que el miedo está apoderándose de algunas personas al ver la cantidad de antimotines que están en cada esquina de la zona central de Matagalpa donde está ubicada la iglesia catedral, el edificio episcopal y el colegio San Luis.

¿Quién es Rolando Álvarez, el obispo al que le teme la dictadura?

Alrededor de 20 camionetas de la policía están cargadas de antimotines decididos a quitar a cualquier ciudadano que quiera defender a los sacerdotes y sus acompañantes. Más de 40 agentes de tránsito no dejan estacionar vehículos cerca de los edificios secuestrados y están multando sin clemencia a los motorizados para dejar claro que ellos son quienes mandan.
Por la noche patrullas de la policía rondan las calles de la ciudad para garantizar que todo siga bajo su orden e imposición.

La catedral de Matagalpa permanece custodiada las 24 horas del día por la Policía, al igual que la Curia Arzobispal y toda la zona central de la ciudad.

Una situación crítica

Los citatorios a manifestantes siguen llegando a las casas de los que se atrevieron a levantar su voz para defender al obispo matagalpino. “Me da miedo ir, yo no hice nada, sólo apoyar al padre Rolando y me llegó ésto”, dice un expreso político, quien prefirió omitir su nombre, “todo indica que volverá la guerra como en abril 2018 porque a la iglesia no la dejaremos sola” manifestó.

Por más que los aliados al régimen intenten mostrar que ‘todo está normal’ es evidente la zozobra, la intranquilidad y el temor que rondan en Matagalpa. Es la confirmación de que la dictadura Ortega Murillo, no permite que nadie se exprese en su contra.

Refuerzan represión con la llegada de Avellán

El sancionado Comisionado General Ramón Avellán, subdirector de la Policía Orteguista, ha estado al frente del aparato represor desde las protestas de abril del 2018, ha sido un elemento fundamental y estratégico para el gobierno sandinista y para la mal llamada institución al servicio de la ciudadanía, a quien reprime, tortura, secuestra, amenaza, intimida y criminaliza por cuestionar las malas acciones de la pareja dictatorial.

Antes de las protestas de abril, Avellán era un comisionado más de la Policía Nacional, pero a raíz de los sucesos del 2018 le otorgaron un nombramiento de alto rango con privilegios y poder, un premio a la lealtad por defender a Ortega, al comandar las fuerzas paramilitares y uniformadas para ejecutar la mortífera operación limpieza, dejando a su paso decenas de ejecuciones, torturas, incluso desapariciones y masacres.

El 07 de marzo del 2017 el medio oficialista 19 digital publicó en su página web los esfuerzos conjuntos que hacía la institución policial con el apoyo de la iglesia católica para frenar la ola de accidentes de tránsito en el país. En esa ocasión Avellán, fue enviado a reunirse con el Cardenal Leopoldo Brenes y otros pastores católicos aprovechando la reunión mensual del clero en la catedral de Managua.

La metamorfosis de William Grigsby

En ese momento Avellán dijo “el presidente Daniel y la compañera Rosario, nos han orientado a nivel nacional hacer este tipo de coordinación, hacer este tipo de alianza y la Iglesia Católica nos va a apoyar a nivel nacional”, reconociendo el papel importante que juega la iglesia católica en Nicaragua.

Sin embargo, en un contexto diferente nuevamente el nombre de Avellán hace ruido, al aparecer en Matagalpa, pero esta vez no para pedir el apoyo de la iglesia sino para confrontarla con su cuerpo de antimotines y paramilitares, quizás, con la misión de irrumpir en la curia para apresar a Monseñor Rolando Álvarez, Obispo de la Diócesis de Matagalpa, por ser una voz crítica contra el régimen.

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