Programa insignia de Rosario Murillo no rinde cuentas del uso de fondos

Uno de los programas insignias de Rosario Murillo, «Amor para los más chiquitos», fue objeto de un estudio por parte de Onda Local y Transparencia Nicaragua. El resultado; poca transparencia sobre el manejo de los fondos y la ejecución del proyecto.

El Programa Amor para los más chiquitos PAMOR, es ejecutado por el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación y otras instituciones estatales y fue asumido por la esposa de Ortega como uno de sus proyectos de vanguardia y le dio mucho impulso desde su creación en el año 2007, pero hace algunos años se redujo significativamente su proyección en los medios oficiales del Gobierno.

El programa se planteó la meta de «ningún niño en las calles al año 2011», sin embargo, el trabajo infantil sigue siendo uno de los problemas más visibles de la niñez en nuestro país.

El Plan Estatal 2018-2021 indica que las acciones del programa consisten en «dar seguimiento a niños menores de 6 años desde el embarazo, realizar estimulación temprana del recién nacido,  vigilancia y crecimiento del niño y garantizando escolaridad con énfasis en tercer nivel de educación inicial y en zonas rurales».

Ese mismo documento indicaba que el programa recibía fondos del Presupuesto de la República, de la cooperación internacional y de aliados del sector privado que ejecutan prácticas de responsabilidad social empresarial. Cada ministerio ejecuta un monto específico de esos fondos.

Folletos de propaganda que distribuye el Gobierno sobre el Promagrama Amor. foto: El19Digital

 

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La investigadora Dayra Valle, quien formó parte del equipo que realizó el estudio, menciona que para llevar a cabo la investigación sobre PAMOR, lo único que encontraron en el sitio web del Minsa fue un documento con 4 páginas, lo cual es cuestionable para un proyecto que inició hace 12 años.

-«No hay evaluaciones de impacto que se conozcan  o evaluaciones que nos permitan determinar en qué se están utilizando los recursos públicos» y tampoco hay mecanismos de rendición de cuentas sobre los mismos, afirma la investigadora.

Por otro lado, el estudio revela que el gobierno no proporciona información detallada sobre los beneficiarios de estos programas, solamente «a grandes rasgos» las autoridades explican que el programa está dirigido a niños menores de 6 años, pero se desconoce mayor información sobre el impacto y otros datos relevantes en este tipo de ejecuciones.

La falta de información «no permite dimensionar el alcance de este programa» señala la periodista de Onda Local Duyerlin Ríos, quien también formó parte de la investigación.

Niegan información

La información no solo es ocultada de los sitios web oficiales, sino que además se niega a quienes la solicitan directamente. La investigadora Karime Ulloa señala que es «posible determinar que el MINSA no cumple con el artículo 26 de la Ley de Acceso a la Información Pública. Tampoco acata a cabalidad lo concerniente a la información que debe poner a disposición de la población».

Deyra Valle indica que «al realizar solicitudes de acceso a la información al MINSA, los funcionarios señalaron que no estaban autorizados a brindar información», por lo cual la investigadora considera que el Estado de Nicaragua no garantiza que «la ciudadanía ejerza un derecho humano fundamental y constitucional, que le permitiría incidir y participar en la gestión pública».

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Ni autoridades ni población fiscalizan el manejo de fondos

Valle asegura que la Contraloría General de la República no realiza una auditoria sobre el manejo de los fondos asignados para este programa y agrega la Procuraduría Especial de la Niñez y la Adolescencia, y la Comisión de Salud y Comisión de Niñez, Mujer y Adolescencia de la Asamblea Nacional deberían funcionar como órganos fiscalizadores de la ejecución y calidad de este programa, pero no lo están haciendo.

Asimismo, Valle resalta que los ciudadanos tampoco están fiscalizando el manejo de los recursos de este programa, debido a que el Estado no fomenta una política de participación ciudadana, además de la apatía, desinterés y desconocimiento sobre estos derechos.

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