¿Es el paro nacional la salida a la crisis en Nicaragua?

El pasado 2 de agosto Daniel Ortega dio por finalizado el diálogo nacional, cerrando con ello toda posibilidad de encontrar una salida negociada a la crisis política que vive el país desde hace año y medio. Ante el nuevo escenario muchos sectores se inclinan por el paro nacional como una medida de presión al Gobierno, sin embargo el método no es aceptado por todos.

Orígenes del paro como método de protesta

Un paro nacional es el cese de toda actividad económica y tiene como principal objetivo impedir que un Gobierno reciba ingresos económicos a través de la captación de los impuestos que generan esas actividades, para lograr su efectividad es necesario que todos los sectores involucrados en la actividad económica de un país logren un consenso general.

El paro o huelga general, como también se le conoce, es  considerado un mecanismo de presión política no violento y fue un método enarbolado a partir del siglo XVIII por movimientos de obreros o sindicales vinculados al socialismo que lo asociaban a una vía definitiva para poder hacer valer sus derechos y ser partícipes en la toma de decisiones.

En Nicaragua quien más ha hecho uso de ese derecho ha sido el FSLN, que en sus años como oposición tenía el control sobre la mayoría de sindicatos y para hacer exigencias a los diferentes gobiernos paralizaban al país a través de huelgas médicas, huelgas de transporte, huelgas estudiantiles y huelgas generales. Siempre que el Frente Sandinista utilizó ese método logró hacer ceder a los diferentes Gobiernos en sus peticiones.

( Foto de archivo) Daniel Ortega , disparando morteros durante manifestación, 15 de febrero de 03. FOTO: LA PRENSA

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Ahora que el Frente Sandinista está en el poder, su concepto sobre las huelgas han cambiado completamente. Daniel Ortega no considera el paro nacional como un método legítimo de lucha y ha amenazado al sector privado si se suma a este tipo de llamado.

«Insisten en querer acabar con la economía cada vez que llaman a paro algunos de estos empresarios dueños de grandes empresas (…) pues la próxima vez que llamen a paro vamos a mandar a la policía para que se mantengan las puertas abiertas», dijo Ortega el pasado 22 de septiembre de 2018.

El paro, desde la perspectiva actual

El último paro nacional convocado el pasado 22 de mayo de 2019 dejó como resultado varias farmacias clausuradas y mucho temor entre el sector empresarial, que además suma a las presiones que recibe desde el Gobierno la toma de tierras y el aumento de impuestos que ellos consideran una revancha estatal por haber roto el llamado modelo de diálogo y consenso que mantuvo al sector empresarial por 12 años en contubernio con Ortega.

Como resultado el sector privado  ya no consideran bajo ninguna posibilidad, el paro nacional como un método efectivo, ni oportuno para la estabilidad de las empresas.

«La gente cree que parando no va a tener ingresos el Gobierno, eso es falso porque vos te preparás para un paro tres, dos días antes y te comprás el doble o el triple de cosas que necesitás para estar preparado para ese paro, por lo tanto vas a pagar esos más impuestos», dijo Michael Heally, Presidente de UPANIC.

La posición de los empresarios ha creado fricciones con otros movimientos que se oponen a Ortega y que consideran que el paro en el contexto actual, es la única salida a la crisis.

«Desde antes de abril el pueblo es el que ha venido combatiendo en todo esto, así que es demás estarle solicitando al sector privado que se haga a un lado, ellos ya tomaron su postura, si van a estar siguiéndole el juego al régimen o van a estar del lado del pueblo», dijo Rodrigo Espinoza ex preso político y parte de una coalición de movimientos sociales que el pasado 8 de agosto solicitaron al COSEP apoyar un paro nacional de tres días, pero jamás obtuvieron respuesta formal.

Espinoza dice que las diferencias no son divisiones, sino lógicas diferencias de postura y que a pesar que no tuvieron el respaldo del sector privado, seguirán promoviendo iniciativas desde la ciudadanía para presionar al Gobierno.

Rodrigo Espinoza no confía en el sector privado

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Posted by Nicaragua Investiga on Tuesday, August 13, 2019

La economista Ana Lucía Álvarez cree que justamente la efectividad de un paro tiene sus bases en la voluntad popular y que esta medida sea parte de una estrategia bien diseñada que involucre varias acciones de protesta.

«Es que creo que la efectividad de un paro depende de que este paro se piense en el marco de una estrategia de movilización, de agitación y sobre todo también de incidencia internacional, y que además esta estrategia sea concertada entre diversos actores y sectores, creo que es importante no ver al paro como la panacea  o la solución a la crisis política, sino como una acción que puede sumarse a una estrategia», expresó.

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Yasser Morazán, activista de derechos humanos consideró que es clave que la ciudadanía sea quien tome su destino y empiece a trabajar en estrategias claras para dirigirse al rumbo que realmente quiere, sin esperar que la comunidad internacional «nos salve».

«Actualmente en el mundo existen un total de 40 dictaduras o regímenes totalitarios ante eso la comunidad internacional ha podido hacer poco o nada para poder liberar a las poblaciones de sus respectivos regímenes (…) si las condenas, los comunicados internacionales resolvieran crisis, Venezuela hoy sería potencia mundial, sin embargo es todo lo contrario», manifestó Morazán.

El activista cree que si no es el paro nacional, se deben explorar otras medidas «bien podría ser un plebiscito, un gobierno de transición, campañas mediáticas, boicot estatal dirigido, un plan nacional de desobediencia civil, etc (…) peor de un paro es no hacer nada y seguir viviendo en dictadura con el temor de ser el próximo secuestrado o asesinado», manifestó.

En tanto el economista Néstor Avendaño considera que un paro nacional solamente perjudicaría a los más pobres y que no es la alternativa que el país necesita en estos momentos de profunda crisis económica y desempleo.

Economista Néstor Avendaño/ Foto: Nicaragua Investiga

«La economía está mal techa, no hay que provocar más daño, no solamente a la empresa, sino a los consumidores y con un paro ya ampliado se pierde la retribución salarial de las empresas que se van a paro. Un paro de tres días provoca una pérdida de al rededor de 100 millones de dólares, eso es lo que nosotros los economistas llamamos el lucro cesante por dejar de producir, se deja de producir al rededor de 35 millones de dólares diarios con un día de paro nacional», dijo Avendaño.

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