Alyeris Arias, la diputada tiktokera

Nicaragua Investiga estará publicando cada lunes un perfil, sobre cada uno de los diputados más representativos en el Parlamento Nacional, así como los legisladores más polémicos y ociosos, a propósito de las elecciones de noviembre de este 2021.

En agosto del 2013 el Frente Sandinista la presentó como un ejemplo de superación, como una muestra de que el partido es una organización política no elitista, abierta a su militancia. No era para menos, a la Asamblea Nacional llegaba una “mujer de pueblo”, comerciante de “El Mayoreo”, un mercado popular de Managua. Conozca quién es Alyeris Beldramina Arias Siezar, «la diputada tiktokera».

La llegada de Arias a la Asamblea Nacional se dio a raíz de la destitución del diputado Agustín Jarquín Anaya. En las elecciones del 2011 Jarquín había corrido en alianza con el FSLN, pero en junio del 2013 abandonó la bancada de ese partido y se pasó a la opositora Bancada Democrática Nicaragüense. El 27 de julio el FSLN le pasaba factura cuando el Consejo Supremo Electoral (CSE) le retiró la credencial de diputado.

Su sucesora, la diputada Arias difícilmente traicionaría al FSLN, era una mujer con una larga trayectoria de obediencia partidaria.

A pesar de la gran propaganda que acompañó su ascenso, una vez en el hemiciclo fue evidente que Arias era una nulidad absoluta. Al igual que otros legisladores, su función legislativa se ha limitado a apretar los botones para aprobar o desaprobar leyes, decretos o iniciativas en dependencia de las orientaciones partidarias.

El trabajo parlamentario propiamente dicho no es lo suyo, luce como un pez fuera del agua, según sus críticos, quienes señalan que cuando se aburre, busca la  forma de entretenerse. Un celular basta para ser feliz. A los 66 años de edad, es como la niña traviesa del salón, haciendo travesuras, tomándose selfies o riéndose con la pantalla del móvil, lo más seguro por algún video de TikTok, la red social en la que ha sido toda una sensación, donde baila, canta y hace mímicas.

La diputada TikToker llegó al Parlamento en 2013, tras lal destitución de Jarquín Anaya.

Humilde origen

“Nací en la ciudad de Rivas, barrio Potosí, siendo mis padres: Humberto Arias Siézar (q.e.p.d) y Alba María Siézar Espinoza (q.e.p.d), de escasos recursos económicos, trasladándonos a Managua cuando yo contaba con 8 años de edad y mi única hermana, Rosita Damaris Arias Siézar, con 7 añitos. Dicho traslado se debió a la necesidad de subsistencia, trabajando desde ese tiempo hasta el terremoto de 1972 en el Mercado Bóer como comerciantes de perecederos, siendo mi hermana y yo colaboradoras de dicha actividad”, narra en su perfil biográfico de la Asamblea Nacional.

En 1970, a los 15 años de edad, ingresó al primer año de secundaria en el Instituto Ramírez Goyena. Según Arias, ya en ese entonces “de manera encubierta” se involucró en la «lucha» como militante del Frente Estudiantil Revolucionaria (FER).

En el Ramírez Goyena dice haber sido una destacada deportista, en especial en natación. Con orgullo asegura haber obtenido tres primeros lugares en dorso, pecho y libre. En el estilo mariposa logró un segundo lugar.

La diputada Alyeris Arias al asumir su escaño. Foto END.
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En 1973 pasó a la Escuela Nacional de Comercio, donde en 1975 sacó su bachillerato. Asegura que fue buena alumna.

Posteriormente se fue a estudiar medicina a la UNAN-León. “Estuve un poco pasiva”, reconoce. Se justifica con que siempre estaba “enlazada”  con las cosas del partido. Abandonó la carrera.

Regresó a Managua y estudió Contaduría Pública y Finanzas en la UNAN.

En 1988 asumió “la responsabilidad política” del FSLN en el Mercado Mayoreo y tras más de 20 años en ese centro de compras en agosto del 2013 llegó a la Asamblea Nacional.

Del olvido al… TikTok

Ella es muy clara al decir a quién le debe su diputación: “gracias a Dios, al Comandante Ortega y a la Compañera Rosario Murillo”, dijo con orgullo cuando asumió el cargo.

Pero así como en cuestión de semanas, y sin ella esperarlo, se convirtió en diputada propietaria, así también fue olvidada.

Fue hasta marzo del 2020 que muchos nicaragüenses se dieron cuenta que en el Parlamento se sentaba una diputada llamada Alyeris Beldramina Arias Siezar y que era tiktokera. Varios medios de comunicación y plataformas en redes sociales informaron que la legisladora se había unido a esa red social y que estaba haciendo el “ridículo”.

En esa ocasión circuló un video en el que la diputada aparecía sosteniendo en sus manos una bandera del FSLN, un sapo de juguete y un palo simulando ser un arma, mientras al fondo sonaban disparos de pistola y luego una ametralladora. Esa escena daba paso a una en la que aparecía ella “tocando” un piano, mientras empezaba a sonar la canción “Unidos conquistamos La Paz”, de “Dúo Cadejos”, un grupo musical de propaganda sandinista.

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Polémico comentario sobre la «operación limpieza»

Pero si eso causó risa, otro video que circuló al mismo tiempo en redes sociales, más bien provocó indignación. En este la diputada sostenía que Daniel Ortega y Rosario Murillo pidieron orientación divina para ejecutar la sangrienta operación limpieza durante las protestas antigubernamentales del 2018.

“Es lo que hizo el comandante (Daniel Ortega) y la compañera Rosario, pidieron sabiduría para salir de ese atolladero tan profundo que estábamos. Ya estábamos cada uno con la cruz puesta, señalados que nos iban a crucificar los adversarios vendepatria”, aseguró en una asamblea de mujeres del FSLN.

“Él (Ortega) pidió sabiduría a Dios. Esperó, pidió oraciones, los pastores orando, todo mundo orando”, afirmó.

En referencia a las barricadas de los opositores, la diputada dijo fue “lindo” ver caer “como por arte de magia aquellos grandes edificios”.

“Esos adoquines fueron cayendo cuando Dios le dijo: ‘Daniel da la orden”, manifestó.

Los diputados y el temor a las redes sociales

Manuel Díaz, experto en marketing digital y creador del popular portal web Bacanalnica, indica que es útil que un funcionario, en especial un diputado, tenga redes sociales. Sin embargo, subraya que en Nicaragua no hay muchos legisladores usando estas herramientas, salvo el diputado sandinista Carlos Emilio López, que está presente en Twitter y Facebook.

Sostiene que con las redes sociales, a los legisladores les pasa igual que cuando son consultados por los medios de comunicación tradicionales. “Si la patrona o el patrón no les ha dado permiso de hablar, ellos no hablan. Entonces esta gente no se caracteriza por hablar mucho”, afirma.

“Ninguno de ellos tiene en realidad un interés en tener un contacto directo con la población porque saben que el 99% de las interacciones con la población van a ser reclamándoles a ellos”, sostiene.

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“Es una red social banal”

La mayoría de las decenas de videos que la diputada ha colgado en TikTok son básicamente propaganda sandinista. En varios de estos videos aparecen niños, aparentemente de su familia.

Al consultarle sobre el caso de la diputada Arias Siezar, Manuel Díaz admite que ni siquiera sabía de su existencia y mucho menos que fuera tiktokera.

“Es hasta innovador y refrescante que alguien use algo tan banal y superficial para un mensaje político. Es positivo (el uso de la herramienta), el problema es quién lo hace y qué tipo de mensaje político es. Yo no sé quien es esta individua, pero me imagino que es más la payasada que el mensaje”, critica.

El experto explica que de las redes sociales, “TikTok es una de las menos útil o seria”. «Es puro entretenimiento, y puro entretenimiento vacío, porque son videitos de segundos, entonces no da para comunicar algo de mucha profundidad”, insiste.

Un «adorno» con salario de 3,000 dólares

En Nicaragua cada uno de los 90 diputados gana 109 mil 760 córdobas al mes, lo que al cambio actual equivale a más de 3,100 dólares. A eso hay que agregar otros “beneficios” como, por ejemplo, cientos de galones de combustible gratis y un fondo bastante discrecional de 400,000 córdobas para “obras sociales”.

Pese a ese exorbitante salario, muchos diputados se caracterizan por guardar silencio durante las sesiones, presionar el botón para votar de acuerdo a las directrices de su partido y no hacer propuestas de ningún tipo.

Varios de esos diputados “mudos” llegaron a ocupar al curul propietario por un asunto de ley. Según el artículo 82 de la Ley Electoral, “los partidos políticos o alianzas de partidos que participan en las elecciones municipales, de diputados y diputadas de la Asamblea Nacional y el Parlamento Centroamericano, deberán presentar en sus listas de candidatos un cincuenta por ciento de hombres y un cincuenta por ciento de mujeres ordenados de forma equitativa y presentada de manera alterna”.

“Las mujeres tenemos un papel protagónico en el país con un buen gobierno que promueve que las mujeres ocupen cargos de dirección dentro del mismo gobierno, las mujeres hoy somos sujetos de acción y no objetos como se trataba en el pasado”, declaró a El 19 Digital el 7 de agosto del 2013, una semana antes de asumir el cargo.

Aunque el escaño de la diputada cumple con lo que dice la ley en términos de distribución equitativa, lo cierto es que su desempeño está claramente limitado por las orientaciones partidarias.

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Las mujeres en el Parlamento

La diputada Azucena Castillo, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) es una de las mujeres legisladoras a las que se le ve participar y cuestionar en debates y comisiones. Ella dice no comprender porqué las mujeres lucen tan relegadas en puestos tan importantes, aún con una ley que a simple vista pareciera tener buenas intenciones.

“Lo que habría que profundizar es hasta dónde estás como mujer sentada allí solo oyendo o dejando pasar el tiempo”, indica.

Para dar un ejemplo de lo que pasan algunas mujeres en el Parlamento, la diputada Castillo asegura que a ella hasta le han bajado el volumen del micrófono o bien se lo han apagado cuando quiere hablar.

“Es bien difícil sobre todo para una mujer como yo, que está acostumbrada a hablar de frente, a decir lo que, equivocada o no, se debe de decir”, lamenta.

Azucena Castillo, diputada del PLC – Foto: Nicaragua Investiga

“No la he oído hablar mucho”

Castillo dice que ha notado que algunas diputadas cuando intervienen, lo que hacen, aparentemente, porque les toca leer los documentos que les entregan.

Consultada sobre la diputada Alyeris Arias, manifiesta que no está al tanto de su labor, pero que no la ve participar en los debates.

“La verdad que esta persona que decís, pues no la he oído hablar mucho”, afirma.

Por esa razón, la diputada Castillo critica el hecho de que la ley, aunque buena, tiene el problema de no garantizar realmente la participación de las mujeres.

“Las mujeres en general, darles el 50% es para cumplir con una ley y si la persona está sentada y no habla es como que nadie les hubiera dado ese 50%”, refiere

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