Así aprovechó Ortega la división del liberalismo y creó «el espejismo» de la «primera fuerza opositora»

Así se fraccionó el liberalismo, ayudándole a Daniel Ortega a destruir la frágil democracia en Nicaragua, apoyado de otras movidas o pactos, encabezados por el expresidente y exreo Arnoldo Alemán.

En Nicaragua el liberalismo ha sido la fuerza política antagónica al sandinismo, al cual mantuvo fuera del poder hasta el 2007 cuando Daniel Ortega asumió la Presidencia tras 16 años urdiendo la forma de retomarla.

Muchos culpan de la debacle del liberalismo al expresidente Arnoldo Alemán por haber pactado con Ortega, pero la realidad es más compleja y está plagada de ambiciones, traiciones, estrategias erróneas y falta de coraje.

Desde las elecciones presidenciales de noviembre del 2006 las fuerzas liberales han apostado, consciente o inconscientemente, no a derrotar al FSLN, sino a ser sus eternos “segundones”.

A diferencia de las tres elecciones anteriores en que la pelea real estaba entre el FSLN y una gran fuerza antisandinista, en el 2006 los nicaragüenses fueron a las urnas en medio de una rivalidad entre liberales con un arrastre político equilibrado: el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), de Arnoldo Alemán, y la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), de Eduardo Montealegre.

Montealegre había articulado su propia plataforma política, el Movimiento Vamos con Eduardo, conformado por disidentes del PLC. Se unió a ALN y lanzó su candidatura presidencial. El PLC, por su parte, había escogido a José Rizo como su candidato.

Montealegre fue vendido como el nuevo rostro del liberalismo. Mientras que Rizo representaba al PLC de Alemán, caudillesco y corrupto, pero con una buena base electoral en las zonas rurales de Nicaragua.

MIGUEL ALVAREZ / AFP

Negociaciones por la unidad en el 2006

El político Eliseo Núñez Morales explica que hubo esfuerzos para unirse y que incluso Montealegre había accedido a declinar su candidatura.

“Eduardo cedió la candidatura presidencial a José Rizo, aceptó ser su vicepresidente. Le pidió a Rizo 23 diputados (…). José se fue, iba a hablar con Alemán, que era el caudillo del partido y José no volvió”, manifiesta.

Según Núñez, semanas después Rizo regresó para negociar “un endoso” a Eduardo. Núñez explica que entre Alemán y Rizo había surgido un conflicto por diputaciones y por “otras cosas que estaban pasando” en el PLC.

“Arnoldo lo amenazó (a Rizo) con poner a Ramiro Sacasa de candidato a la presidencia y de vicepresidenta iba a ir Martha McCoy, entonces José decidió irse a apoyar a Eduardo. Por eso es que nosotros nos inscribimos a las 9:00 de la noche del día último para inscribir candidaturas porque estábamos esperando a José. José llamó como a eso de las 7:00 de la noche y dijo que iba a inscribir su candidatura por el PLC y que no había más que discutir”, recuerda Núñez.

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Alemán no admite que fue por el pacto

Sin embargo, el expresidente Arnoldo Alemán dice que Montealegre no aceptó ser la fórmula de Rizo.

“(La oposición) se divide en el 2006 cuando con nombre y apellido Eduardo Montealegre no acepta ir de vicepresidente del doctor Rizo. El doctor Rizo, que en paz descanse, ya no podía ir de vicepresidente porque había ejercido en el periodo anterior con el ingeniero (Enrique) Bolaños. Entonces le tocaba a Eduardo tener un poquito de humildad y de tiempo para después de que pasara el período del doctor Rizo, que no se podía reelegir, ser el candidato también del liberalismo”, expresó Alemán hace un año en entrevista a este medio.

Para Alemán, ganarle al sandinismo era factible, ya que en esas elecciones Ortega logró solo el 38% de los votos, mientras que Montealegre un 28% y Rizo un 27%. es decir, juntos sumaban un 55%.

El exmandatario recuerda que faltando aún por contar un 8.5% de los votos, Montealegre corrió a aceptar el triunfo de Ortega.

Alemán sostiene que el pacto, en el que se redujo al 35% el porcentaje necesario para ganar, no fue la razón del triunfo de regreso, ya que en las elecciones del 2001 el pacto estaba firmado y aún así el PLC, con Bolaños como candidato, se impuso con un 54% de los votos.

Alemán incluso culpa a Bolaños de haber abonado a la división, cuando éste creó el partido APRE, que final resultó ser un fiasco electoral.

El expresidente enfatiza en que si bien Ortega es solo un bachiller, “en política es un doctor magna cum laude».

Eduardo Montealegre se separó del PLC de Arnoldo Alemán, creando otro movimiento político. Foto: MIGUEL ALVAREZ / AFP

“Fue un error”

Eliseo Núñez Morales refiere que había desconfianza mutua.

“El liberalismo se dividió por unas desconfianzas enormes. El grupo de Alemán acusaba a Eduardo de dividir y hacerle el juego a Ortega. Eduardo acusaba a Alemán de ser socio de Ortega y por eso no podía ir junto con él”, reflexiona.

“Al bloque uno se acusaba de que estaba dividiendo y haciendo el juego al Frente y al otro se acusaba de que era socio del Frente y que por eso no podías ir junto con él. Es decir, la argumentación es muy similar a la que tenés hoy en la oposición… y sí fue un error dividirse”, admite.

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Grupo de Montealegre hasta votó por un sandinista

Llegar a la Presidencia no era suficiente para que Ortega consolidara su poder. Para ello necesitó ayuda. El FSLN había quedado con 38 diputados, mientras que los liberales sumaban 48. El Movimiento Renovador Sandinista (MRS), un partido anti Ortega, había logrado 5 diputados.

Alemán recuerda que pudiendo el liberalismo quedarse con la presidencia de la Asamblea Nacional, ya que era mayoría, el grupo de Montealegre votó por el sandinista René Núñez Téllez. Es decir, jugaron a favor de Ortega.

Unión y división

Para las elecciones municipales del 2008 los liberales se unieron y Montealegre fue el candidato del PLC a la alcaldía de Managua, pero el FSLN perpetró un fraude electoral.

Poco antes de esas elecciones, el FSLN ya estaba moviendo sus piezas del ajedrez político cuando quitó a Eduardo Montealegre la representación legal de ALN y la entregó al diputado Eliseo Núñez Hernández, padre de Eliseo Núñez Morales, que también era diputado, pero leal a Montealegre.

En febrero del 2009 el Movimiento Vamos con Eduardo se pasó al Partido Liberal Independiente (PLI), presidido por Indalecio Rodríguez. La apuesta de Montealegre no era mala, pero sin saberlo estaban cayendo en aguas tan pantanosas como las del PLC.

Para ese entonces ALN se había vuelto abiertamente en un “aliado ocasional” del FSLN en la Asamblea.

En agosto del 2010 el diputado Enrique Quiñonez, de la Bancada Democrática Nicaragüense, se pasó a ALN. En el 2008 Quiñónez había corrido como candidato a vicealcalde de Managua en fórmula con Eduardo Montealegre. Era solo un ejemplo del juego de deslealtades políticas. Quiñónez un año después correría como candidato a presidente y luego se volvería en leal defensor de Ortega, al igual que pasó con el diputado Wilfredo Navarro, quien en ese entonces juraba lealtad de Arnoldo Alemán.

PLI, un segundón con la espada al cuello

En las elecciones del 2011 los liberales no quisieron concretar la unidad y volvieron a correr divididos frente a un Ortega mucho más poderoso. El FSLN barrió. Ortega se reeligió. Obtuvo 63 diputados. Ahora el PLI de Montealegre era la segunda fuerza política, pero con apenas 27 diputados. El PLC, que había llevado de candidato a la presidencia a Arnoldo Alemán, obtuvo solo dos diputados.

Esas elecciones fueron tachadas de fraudulentas, pero al igual que ocurrió tras el fraude de las municipales del 2008 los políticos opositores electos corrieron a ocupar sus respectivas curules.

En el 2012 Pedro Reyes, Venancio Berrios y Walmore Valladares García, representantes de tres facciones del PLI demandaron a la Corte Suprema de Justicia que definiera quién tenía la razón jurídica del partido. Acusaban de “usurpadores” a Indalecio Rodríguez y a Montealegre. Era una lucha que habían iniciado desde el 2010 buscando desarticular al “eduardismo”.

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El golpe de gracia

En junio del 2016 Ortega dio el golpe de gracia al PLI. La Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia quitó a Montealegre la representación legal del partido y la entregó a Pedro Reyes.

Inmediatamente la Asamblea controlada por el FSLN destituyó a 28 diputados de Montealegre y sus aliados. Ortega había liquidado a quienes eran considerados los verdaderos opositores.

“Nosotros estábamos consciente de nuestra vulnerabilidad, y aún así seguimos adelante. O sea, nosotros no nos detuvimos con esa amenaza. Seguimos adelante con nuestra agenda oponiéndonos a lo que nos teníamos que oponer”, indica Eliseo Núñez, quien refiere que «hubo algunos amagos de negociaciones» con Ortega, pero esto no estaba dispuesto a ceder.

El político expresa que ya en febrero del 2016 estaban claros de que el oficialismo les quitaría el PLI.

En noviembre, Ortega se reeligió sin problema alguno. El FSLN se adjudicó 71 diputados. Al PLC, que corrió con Maximino Rodríguez como candidato a presidente, le fueron concedidos 14 diputados, al PLI y ALN dos cada uno, y a los partidos Conservador y APRE, uno cada uno.

La Sala de lo Constitucional de la Corte de Justicia quitó el PLI a Eduardo Montealegre en 2016 y se lo dio a Pedro Reyes. INTI OCON / AFP

PLC, «el monigote» favorito de Ortega

Luego de esas elecciones el PLC se ha ido fraccionando en partículas cada vez más pequeñas hasta convertirse abiertamente en «una especie de monigote al servicio de los intereses del FSLN», según sus detractores.

En marzo del 2021 el envejecido caudillo Arnoldo Alemán y su esposa María Fernanda Flores, fueron expulsados de las filas del partido por María Haydée Osuna, a quien en septiembre del 2020 el Consejo Supremo Electoral había otorgado la representación legal del partido. Ya que en noviembre del 2020 Osuna había logrado que la Asamblea Nacional quitara la diputación a María Fernanda y en enero del 2021 hizo lo mismo con Jamileth Bonilla, Martha McCoy, Paul González y Melva Martínez. Osuna ha sido señalada de ser una ficha del FSLN.

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¿CxL, el próximo segundón?

El partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) se presenta como algo nuevo, pero en realidad lo conforman los despojos del viejo PLI liderado por Eduardo, quien desapareció de la vida publica luego que le quitaron el partido, lo cual coincidió con la sentencia a su hermano Álvaro Montealegre a 22 años de cárcel por una millonaria estafa.

Muchas personas señalan que Eduardo es quien maneja desde las sombras a este partido.

A CxL se le critica porque ha puesto todo obstáculos a la posible unidad con la Coalición Nacional, el otro bloque opositor.

Sus críticos lo señalan de estar haciendo el mismo juego que en el 2006 y apostando no a derrotar al gobierno de Ortega, sino a quedar como la mayor fuerza opositora.

“CxL es el heredero del PLI de Eduardo (Montealegre), que fue uno de los protagonistas del 2006 y ya deben estar bien entendidos ellos de lo que pasó y de lo que puede pasar y son los que digamos han estado un poco resistentes a unirse, pero entiendo que las voces pidiendo la unión han ido aumentado incluso dentro de las filas del propio CxL”, explica el analista político y exdiplomático Edgar Parrales.

Este señala que la «resistencia de CxL” a unirse es lo que ha hecho que algunas personas piensen “que lo que está haciendo CxL es no importarle ganar sino quedar como segunda fuerza”.

CxL es el heredero del PLI de Eduardo Montealegre y corre las mismas amenazas que tuvo el PLI, según analistas. Foto archivo Nicaragua Investiga.

“Está en riesgo la vida de todos”

Eliseo Núñez Morales es crítico con la posición intransigente de la dirigencia de CxL y advierte que no se pueden repetir los errores del pasado.

“Yo he discrepado con el estilo rígido que tiene de negociar y lo en dicho públicamente, pero tengo que decirlo, ellos son antisandinistas. El tema es la rigidez, pero que estén entregados al Frente eso es falso, no hay espacio para eso”, sostiene.

Núñez enfatiza que apostar a ser solo una segunda fuerza “significa la muerte física de muchos opositores» y «el encarcelamiento de otros tantos». «No hay espacio para que Ortega siga en el poder. Ese cálculo es un cálculo que iría en contra de nuestras propias vidas, el tratar de quedar en segundo lugar. Ortega no va a respetar nada, Ortega va a eliminar a sus opositores físicamente, o los encarcela o los mata”, advierte.

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CxL no es inmune a las estrategias usadas por Ortega contra el PLI. Su espada de Damocles es una impugnación que en septiembre del 2020 introdujo ante el Consejo Supremo Electoral el abogado Luis Manuel Argüello. Este pidió que se le retire la personería jurídica a CxL y al Partido Restauración Democrática (PRD), otra organización opositora.

Con este panorama, CxL debe recordar que Daniel Ortega siempre se ha valido de las rivalidades internas para sacar de la jugada o debilitar a otras fuerzas políticas. Lo hizo primero con el PLC y ALN, luego con el PLI y lo sigue haciendo con el PLC. La pregunta es: ¿permitirá la diligencia de CxL que lo haga también con ellos?

“Si los opositores van separados, las perspectivas de tener éxito son mucho menores”, advierte el exdiplomático Edgar Parrales. 

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