Nicaragua cerrará 2026 como la economía más pequeña de América Latina, el mismo puesto que ocupaba hace más de seis décadas. Así se desprende al comparar los registros históricos del Banco Mundial con las proyecciones más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En 1960, el producto interno bruto (PIB) de Nicaragua rondaba los 227 millones de dólares. Para 2026, el FMI lo proyecta en unos 25.404 millones. La economía creció más de cien veces en dólares corrientes, pero no lo suficiente para salir del fondo de la tabla regional.
La brecha con los vecinos se agrandó
El dato más revelador no es la posición, sino la distancia. En 1960, la economía de Costa Rica sumaba unos 507 millones de dólares y la de Panamá cerca de 537 millones, es decir, poco más del doble que la nicaragüense.
Hoy la diferencia es mucho mayor. El FMI estima que Costa Rica alcanzará unos 115.254 millones de dólares en 2026 y Panamá unos 96.471 millones. La economía costarricense será 4,5 veces más grande que la de Nicaragua y la panameña, 3,8 veces.

Cifras en dólares corrientes. Fuentes: Banco Mundial (1960) y FMI (2026). Foto: Generada con IA
Honduras es el único vecino con el que la distancia se redujo. En 1960 su economía era de unos 476 millones de dólares, más del doble que la nicaragüense, y para 2026 el FMI la ubica en unos 40.969 millones.
Última en tamaño, pero no en ingreso por persona
Un matiz es clave para leer bien estos números. El PIB total refleja el tamaño de la economía, no el bienestar de cada habitante, y depende mucho de la población.
Por eso Nicaragua no aparece en el último lugar cuando se mide el ingreso por persona. El FMI proyecta para 2026 un PIB per cápita de unos 3.732 dólares en Nicaragua, frente a unos 3.663 en Honduras y 3.095 en Haití. La comparación con Costa Rica, sin embargo, sigue siendo abismal: cada costarricense producirá en promedio unos 21.282 dólares, casi seis veces más que un nicaragüense.
Crecimiento con advertencias
El Gobierno presenta un panorama optimista. El Banco Central de Nicaragua mantiene su proyección de crecimiento para 2026 entre 3,5 % y 4,5 % y atribuye el buen desempeño a «la resiliencia y el buen desempeño económico de los principales socios comerciales de Nicaragua».
El FMI es más cauto. El organismo prevé una moderación del crecimiento al 3,4 % en 2026 por la caída de remesas y exportaciones, en un contexto marcado por aranceles estadounidenses del 18 %, la incertidumbre comercial y el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) para migrantes nicaragüenses en Estados Unidos.
Además, en su más reciente evaluación, el Fondo advirtió que, para atraer inversión privada y reducir el costo de hacer negocios, «es vital propiciar la facilitación de la actividad empresarial». Ya en noviembre de 2025 había pedido al país fortalecer «sustancialmente» el Estado de derecho y el clima empresarial, y reforzar su marco anticorrupción.
Una deuda de seis décadas
Los datos dejan una conclusión difícil de esquivar: en 66 años, Nicaragua no ha logrado cerrar la brecha con sus vecinos más dinámicos. Costa Rica y Panamá convirtieron su crecimiento en economías varias veces más grandes, mientras Nicaragua avanzó a un ritmo que apenas le alcanza para no perder más terreno.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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