Fitch Ratings mantiene a Nicaragua con una calificación «B». ¿Qué significa esto?

Se le denomina una calificación “basura” por considerarse que hay pocas probabilidades de recuperarse o que difícilmente cumplirá sus obligaciones.

 Fitch Ratings

La agencia calificadora de riesgo Fitch Ratings decidió mantener a Nicaragua en la calificación “B-”, pese a explicar que el país mantiene una economía resistente a las sanciones y que espera un crecimiento de 3.9%, gracias al incremento de las remesas, altos precios de materias primas y demanda de productos agrícolas a nivel internacional.

“La calificación ‘B-‘ de Nicaragua está respaldada por su historial de políticas macroeconómicas prudentes con un marco centrado en una paridad móvil, respaldada por una sólida posición de liquidez externa y métricas de deuda pública favorables”, se lee en el portal web de la agencia calificadora.

Fitch Ratings afirma que debido a esas fortalezas se logra un equilibrio con el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita bajo, las restricciones a la flexibilidad del financiamiento fiscal y la débil gobernabilidad.

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“La economía se ha mantenido bastante resistente a las sanciones internacionales relacionadas con la gobernabilidad, habiéndose recuperado más rápido de lo esperado de una larga recesión. Sin embargo, estas tensiones y la posible escalada podrían restringir el acceso a fuentes de financiación ya limitadas y perjudicar el clima de inversión”, se lee como contraparte a los pocos aspectos positivos.

¿Por qué se denomina una calificación “basura”?

Si bien, Nicaragua alcanzó un crecimiento del 10.3% en 2021, lo que permitió que el PIB alcanzara niveles similares a los de 2017, tras las protestas de 2018 y la pandemia de Coronavirus en 2020, la calificación sigue siendo “B-”, a lo que se le denomina una calificación “basura” por considerarse que hay pocas probabilidades de recuperarse o que difícilmente cumplirá sus obligaciones.

En cuanto al crédito, el análisis de la agencia demuestra que ha comenzado a recuperarse lentamente, a pesar de la rápida recuperación económica del país y la basta liquidez del sistema bancario, lograda gracias a la cautela a la hora de colocar préstamos tanto los bancos como otras entidades financieras.

Remesas contribuyen fuertemente a la economía nacional

“El consumo privado ha sido un factor clave de la recuperación, respaldado por fuertes remesas (un aumento del 16% interanual en 2021 a un récord del 15% del PIB). La inversión se está recuperando de su drástica caída en 2018-2019, pero todavía está muy por debajo de los niveles de 2017”, afirma el análisis de Fitch Ratings.

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El pasado 2021 se recibieron $2,146.9 millones de dólares en concepto de remesas, según el BCN. De este dinero $1,370.4 millones provinieron directamente de Estados Unidos. País que ha reportado la entrada de casi 100 mil nicaragüenses en los últimos meses y quien ha impuesto más sanciones a Nicaragua.

Al cierre de abril el Banco Central de Nicaragua informó que la inflación nacional alcanzó 9.95% en variación interanual. Algo que según la agencia calificadora se debe en gran medida por los precios más altos de los alimentos y los combustibles, pero debido a que el gobierno anunció, desde marzo, un congelamiento de los precios de los carburantes, esto podría limitar una mayor presión alcista sobre la inflación.

Hasta el domingo 5 de julio los combustibles suman 9 semanas con precios congelados, luego que el gobierno tomara la decisión de asumir las alzas tanto en las gasolinas súper y regular, el diesel y el gas butano.

Nicaragua sigue dependiendo fuertemente del financiamiento externo

En cuanto al financiamiento desde el 2020, la agencia explica que Nicaragua sigue dependiendo fuertemente de los organismos internacionales, de los cuales el BCIE es el que más ha estado desembolsando sumas millonarias al país.

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“Los grandes desembolsos del FMI y el Banco Mundial se debieron a circunstancias extraordinarias, incluida la pandemia y los huracanes. El financiamiento externo se ha vuelto cada vez más dependiente del banco regional de desarrollo BCIE, que representó el 55% del financiamiento externo neto en 2021, frente al 28% en la década anterior”, revela el análisis.

Hace apenas unos días Ortega ordenó suscribir un acuerdo de préstamo por más de $380 millones de dólares con el BCIE, cuyo destino es cubrir proyectos de carreteras en distintas zonas del territorio nacional. Un crédito con un plazo de quince años y que incluye hasta tres años de período de gracia.

Hasta septiembre de 2021 Nicaragua alcanzaba una deuda externa de $14.308,3 millones de dólares, lo que equivale al 113,4 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país (12.621,5 millones de dólares en 2020), según datos del BCN.

La situación política del país sigue siendo la principal causa de desconfianza para la inversión extranjera y nacional, factores determinantes para impulsar el crecimiento de toda economía. Mientras no se trabaje en generar confianza para los inversionistas, es probable que el país siga manteniendo calificaciones “basura” en las distintas agencias calificadoras de riesgo.

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