Así se ganó la autonomía universitaria que hoy está en riesgo en Nicaragua

Aunque el proyecto de ley para la autonomía universitaria fue detenido por diputados somocistas, Luis Somoza terminó aprobándolo años después.

Sólo había una universidad en toda Nicaragua a mediados de los años cincuenta. La Universidad Nacional era, desde al menos 1953, la única que quedaba en pie tras los cierres de la Universidad Central y la de Granada. Su sede era León y sólo ahí uno podía conseguir la educación superior. Además, estaba a merced del establecimiento político de la época.

Por esto, un grupo de intelectuales se reunió en 1953 y, viendo las deficiencias que ocasionaba la administración partidaria de la universidad, se pusieron a la tarea de escribir un proyecto de ley para la «autonomía universitaria». En aquel documento se listan las mentes que la concibieron al ver el precario estado de la Universidad Nacional en comparación a sus hermanas en toda Hispanoamérica. Aquellos hombres fueron Mariano Fiallos Gil, José Pallais Godoy, Carlos Tünnerman Bernheim, Ernesto Cruz Porras, Orlando Barreto y Leonel Argüello.

Dos años después, el 5 de octubre de 1955, el Congreso Nacional en Managua estaba invadido de estudiantes. Representaban a las facultades de la Universidad Nacional, a los varios cursos que impartía desde León. Llevaron pancartas que pedían «La Autonomía Universitaria por una Patria mejor»; «Queremos la Autonomía sin distingos políticos»; «La Autonomía es una necesidad Nacional»; estaban ahí porque pronto se presentaba el proyecto de ley que tanto han venido anticipando.

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En esos dos años se gestó el Comité Permanente Pro-Autonomía Universitaria, que se dedicó a promover la causa de la autonomía a través de conferencias en sindicatos y colegios secundarios. Consiguió también el Comité el apoyo del diputado conservador Eduardo Conrado Vado, quien llevó el proyecto de ley a oídos y ojos del presidente de la república, el coronel Luis Somoza Debayle.

Tras presentado el proyecto, en el Congreso los estudiantes divulgaron folletos explicando su postura. «Se otorga a la Universidad Nacional de Nicaragua, creada pot Decreto de Ley de 27 de Mamo de 1947, plena autonomía económica, administrativa y docente, en todo lo necesario pata el cumplimiento de sus fines expresados en la presente ley» detallaban los folletos.

Ya fuera del Congreso, más allá de pancartas y folletos, pero también en el papel, los periódicos hablaron de la autonomía universitaria, del esfuerzo tras ella. El diario Flecha de Managua por varios días mantuvo una sección especial sobre el tema. Al día siguiente, La Noticia habla de cómo «los universitarios, ente señoritas y varones, estuvieron formando barra en la Cámara de Diputados y portaban cartelones pidiendo la Autonomía Universitaria Después de la sesión«.

«Usted Coronel Somoza Debayle, que es egresado de una universidad norteamericana; usted doctor Zurita, que es egresado de la Universidad de Granada; usted doctor Morales Marenco, que también tuvo una alma mater, deben ser comprensivos con los anhelos universitarios, que hoy piden autonomía» dijo el diputado conservador Conrado Vado en el Congreso Nacional durante la presentación del proyecto.

Somoza aseguró que tomaría en consideración el proyecto pero no de manera inmediata y decidió continuar con la discusión de un proyecto de remodelamiento urbano. El 8 de octubre reportaron Novedades y La Noticia que el proyecto del diputado Conrado pierde 23 a 5 en el Congreso. Lo tildaron los diputados liberales de «inconstitucional».

Pero parece que Somoza estaba más dispuesto que sus diputados. En mayo de 1957, el presidente le ofrece al doctor Mariano Fiallos Gil la rectoría de la Universidad Nacional «lo que revelaba un cambio de actitud en la política del Gobierno en relación con los destinos del alma mater por ser el Doctor Fiallos persona alejada de los ajetreos políticos» apuntó Carlos Tünnerman en su Breve reseña de la conquista de la autonomía universitaria.

El doctor Fiallos aceptó con la condición de gozar de «independencia de actuación y expulsión de cualquier clase de politica partidarista del seno de la Universidad». También pidió concesiones al profesorado mientras redactaba un proyecto de ley para la autonomía docente. Tomó posesión del cargo el 6 de junio de 1957 ante el ministro de educación pública, el doctor René Schick.

«He aceptado el delicado y honroso cargo de Rector, a base de una completa independencia política, pues si hay una institución que debe guardar con el mayor celo posible su apoliticidad, esa es la Universidad» dijo Fiallos al aceptar el puesto. En enero de 1958 se reunieron con Somoza varios funcionarios de la educación pública de Nicaragua, entre ellos el propio doctor Schick y el doctor Fiallos, para discutir otro proyecto de ley, el de la Ley Orgánica de la Universidad elaborado por las autoridades de la Universidad Nacional.

«Dentro de varios días la Universidad Nacional de Nicaragua obtendrá su Autonomía» informó Novedades. Somoza «expresó el deseo de que la Autonomía Universitaria fuera una realidad indiscutible y que sacrificaba toda prerrogativa que pudiera concedérsele en el nuevo estatuto jurídico de la Universidad para afirmar la libertad académica y auspiciar el libre desarrollo de la cultura nacional».

A partir de la aprobación del anteproyecto, la sede de la Universidad Nacional seguiría siendo León, pero la legislación permitía abrir facultades en otros puntos del país, así como una serie de libertades y condiciones como «participación activa de los estudiantes en el gobierno de la Universidad», la «administración autónoma de los fondos suministrados por el Gobierno a la Junta Universitaria» y «garantías de la libre discusión académica de los problemas políticos y religiosos».

«Las peticiones de las autoridades universitarias, encontraron amplia acogida en el ánimo del señor Presidente. Con ligeras reformas, el contenido del Anteproyecto fue aceptado por el Ingeniero Somoza Debayle, con la formal promesa de sancionarlo en forma de decreto tan ponto como recesara el Congreso, entonces en sus últimas sesiones estraordinarias» reportó Novedades.

Y en efecto, el 25 de marzo de 1958, a través del decreto N°38, Luis Somoza Debayle concedió la autonomía universitaria a la Universidad Nacional, que pasó a ser la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.

En la Breve reseña, Tünnerman finaliza el relato: «no cabe duda que la decisión del Ingeniero Somoza Debayle de acceder a las solicitudes del universitariado nacional, otorgándole Autonomía a la Universidad, constituirá el acto más importante del Gobierno de la República, vinculando su nombre al destino de nuestra Universidad Autónoma».

En declaraciones anteriores a Voz de América, el catedrático y experto en educación, Ernesto Medina, comentó sobre el estado actual de la autonomía universitaria durante el gobierno de Daniel Ortega. «Lo que hay ahora es la total contradicción de la autonomía que nos dejó Mariano Fiallos. Las universidades se han convertido de espacios donde se podía pensar y hablar, [ahora] ahí lo único que vale es agachar la cabeza y quedarse callados» lamenta el experto.

«Eso está atentando en contra de las universidades y la máxima expresión de esta negación de la autonomía universitaria es lo que está ocurriendo ahora con los recortes presupuestarios que está sufriendo la Universidad Centroamericana, la Universidad Católica del Trópico Seco en Estelí (UCATSE)».

Los recortes a los que se refiere ocurrieron a finales de enero de 2022 y UCATSE vio su personería jurídica cancelada el 2 de febrero, junto a otras universidades privadas como la Politécnica (UPOLI), la de Estudios Humanísticos (UNEH), la Paulo Freire (UPF) y la Popular de Nicaragua (UPONIC). El pasado 3 de febrero, también la Asamblea Nacional canceló la personería de otras siete organizaciones universitarias, esta vez en su mayoría extranjeras.

Así, el gobierno de Ortega cimienta el control sobre la educación en el país que Medina y otros intelectuales denuncian, atentando directamente contra una de las libertades civiles más significativas de la historia moderna nicaragüense.

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