De corresponsal de Crónica TN8 a perseguido político

Antes de 2018 Paco Espinoza Rivera era uno de los corresponsales más destacados de Jinotega. Independientemente de trabajar en el medio Canal 8, propiedad de Juan Carlos Ortega, Espinoza, de 27 años, se adentraba en las comunidades para dar a conocer la vida los pobladores, pero tras el estallido social de abril todo cambió, y tuvo que salir del país porque temía por su vida.

Los padres de este joven son fundadores de la Policía Nacional, uno de los motivos que lo obligó a exiliarse, ya que dice haber sentido mucho temor por su seguridad. Su primer trabajo fue en un medio local llamado Canal 7 de Jinotega. En este medio televisivo creó Noticiero 7. Ante los frutos del trabajo y por el alcance del segmento noticioso fue contratado como corresponsal por el Canal 10 de Nicaragua, uno de los medios de mayor audiencia en el país.

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Relata que ser corresponsal de Canal 10 fue un reto profesional, «porque en Jinotega no habían medios de comunicación independientes«. Espinoza dice que en este departamento de Nicaragua solo habían periodistas que eran financiados por  la comuna y otros por el gobierno sandinista.

«Tuve el primer tropiezo al inicio, fueron las amenazas en el año 2015-2016 por parte del alcalde, que me amenazó para que me cambiara al Canal 8 (…) Me dijeron: ‘te vas para acá o te cerramos todas las puertas de todas las instituciones'», dice el periodista.

Paco Espinoza cuando laboraba para Canal 8. Foto: Tomada de Facebook

Debido a esas presiones, asegura que tomó la decisión de trabajar en Canal 8, pero en el año 2018 renunció a ese medio oficialista y retornó nuevamente al Canal 10. Cubrió las protestas cívicas que estallaron en abril de ese año, y su vida cambió por completo ya que inició una campaña de amenazas en su contra que le acusaban de ser un «traidor».

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El día que le giraron orden de captura

La última noticia que dio a conocer Paco Espinoza fue la muerte de tres personas oriundas de Jinotega, un 24 de julio de 2018 a causa de un ataque policial que duró más de 10 horas para desmantelar los tranques en esa ciudad.

La Policía Nacional desconoció las muertes de estas tres personas y solamente reportó como heridos a cinco miembros de esta institución, alegando que las fuerzas policiales llegaron al lugar a realizar «labores de restablecimiento de la libre circulación».

Espinoza nunca olvida ese día porque en horas de la noche, según cuenta, ya tenía una orden de captura a nivel nacional por «el simple hecho de informar» y de dar a conocer lo que estaba sucediendo. Pero él no creía que había una orden de arresto, sino hasta que apareció en los informes de la institución policial por los delitos que supuestamente cometió.

Paco Espinoza con un grupo de personas que protestaban en contra de Ortega. Foto: Cortesía

«El 25 de julio yo me desaparezco porque ya con mi orden de captura nacional me podían detener los militares», expresa el periodista. El 27 de ese mimo mes sale del país a través de la frontera de Nicaragua y Honduras. Él aprovechó huir ese día porque había salido una noticia «falsa» que indicaba que había sido detenido, pero cuenta que fue su oportunidad para buscar refugio en otro país.

«Cuando dicen que a mí me capturan yo me doy cuenta que la noticia salió, aproveché el momento mientras ellos (los policías) bajaron la guardia, porque precisamente me estaban buscando por todas las alcaldías: Matagalpa y Estelí donde tenía una recompensa de 7,000 dólares mi cabeza por el alcalde de Jinotega«, manifiesta Espinoza. «Querían capturarme para ponerme como trofeo», asegura.

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¿Cómo pudo salir de Nicaragua?

Para poder salir de Nicaragua y llegar a Honduras, se hizo pasar por agricultor cargando guineos en sus dos hombros para que no lo identificaran como el periodista que buscaban en el noroeste del país. El joven se manchó toda la camisa para despistar. Con la meta de llegar aunque sea a México llevaba apenas 350 dólares.

“Yo salí con mis matas de guineo como trabajador y pasé la frontera de Honduras, al pasar la frontera de Honduras habían una Comisión de Periodistas Independientes de Nueva York, que me llamaron para que me presentara a México”, relata Espinoza, quien agrega que las fronteras de los otros países las tuvo que cruzar de forma irregular por temor a ser deportado a Nicaragua y que las autoridades lo detuvieran.

Menciona que México fue el país que le abrió las puertas cuando les reveló a las autoridades sus datos personales, además les detalló la situación que atravesaba Nicaragua: «automáticamente ellos me dejaron entrar a México, no me retuvieron en Migración», subraya.

«Con esos 350 dólares ahorré para no comer, aguanté lluvia, dormí en la calle y así llegué a México. Yo no podía gastar el dinero hasta que yo llegara a México y al lugar que iba llegando iba trabajando», manifiesta.

Pero mientras estaba en el país azteca se encontró con un amigo que lo animó a irse para los Estados Unidos, lo cual vio como una alternativa más viable porque contaba con algunos familiares allá, mientras en México estaba prácticamente solo.

Las dificultades en Estados Unidos

Espinoza llegó a los Estados Unidos a inicio del mes de septiembre de 2018. En las primeras semanas de ese mismo mes ya tenía un trabajo gracias a sus familiares que le ayudaron a trabajar en una cooperativa que se dedica a la ganadería y al cultivo.

Pero las dificultades no pararon ahí. El obstáculo ahora era solo uno: el inglés. Asegura que en el Estado de Oklahoma, lugar donde habita actualmente, solo hay personas que hablan inglés y que son nativas de los Estados Unidos.

Lugar donde trabaja el joven en Oklahoma, Estados Unidos. Foto: Tomada de Facebook

«Aquí todo es en inglés y se me hizo muy difícil porque el idioma inglés no lo domino. Entonces comencé a trabajar en ganadería y en cultivos», dice el periodista, quien agrega que lo más difícil fue estar acostumbrado a agarrar «una cámara a venir a montarte a un tractor, montarte en un caballo y andar enlazando caballos, vacas y terneros» expresa con pesar Espinoza.

«Tanto que me cuidé para estudiar, trabajar, ser responsable en mi familia, ser responsable en el trabajo, llevar la noticia veraz y objetiva en Jinotega, y venir aquí a comenzar de cero sin dinero, sin personas que ya sabés que no estarás al lado con tu familia», lamenta el jinotegano.

Relaciones complicadas con sus padres y el deseo de retornar

El periodista revela que la relación con sus padres es compleja porque son jubilados de la Policía Nacional: «son personas del Frente Sandinista, que cuando yo inicié estuvieron en contra de mí». Además le advirtieron que no se metiera con el gobierno.

«Ellos no me recomiendan regresar porque saben que si regreso me van a meter preso o me van a desaparecer en Jinotega, o en cualquier parte de Nicaragua», comenta.

Expresa que tiene las intenciones de volver a su país como todos los exiliados para ver su familia, pero no puede ya que en «Jinotega las cosas son muy distintas que la capital porque se rigen a la ley del monte: si no haces caso, vas muerto como todos los campesinos que están muriendo. Te matan o vas preso», asegura.

Paco asegura sentir mucho pesar de no poder contactar a su padres y saber de ellos, porque sabe que no están de acuerdo con la decisión que tomó en 2018 de reportar la crisis sociopolítica que vivía el país y la represión estatal.

Eso, sumado al drástico cambio de vida y la soledad en un país prácticamente desconocido para él, le frustra mucho.

«Hay días que no puedo dormir por la ansiedad, porque se me vienen recuerdos de los muchachos, de mi familia, de mi trabajo que es lo que más amo», lamentó Paco Espinoza.

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