Del exilio a la universidad: La historia de superación de dos nicaragüenses en Costa Rica

Génesis Herrera y Walter Orozco afirman que esperan poder ser unos profesionales para aportar sus capacidades en Nicaragua y demostrar que sí pudieron destacarse en las mejores universidades de Centroamérica.

Génesis Herrera Dávila, de 22 años, se exilió en Costa Rica por su participación en las protestas de abril de 2018. Para ese entonces estaba a un año de recibirse de la carrera de Trabajo Social en la UNAN-León. Sin embargo, logró  pasar el examen de admisión en dos universidades costarricense de gran prestigio y clasificó para competir por una beca en la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

«Me negaba a realizar el examen porque me cuestioné muchas veces de que yo había pasado un examen de admisión en Nicaragua; lo había logrado, ya estaba en mi penúltimo año de la universidad. Es un proceso bien difícil porque te vuelve a poner en toda esa labor que ya habías realizado», expresa la joven.

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Asegura que sus amigas nicaragüenses que también viven en el exilio le ayudaron a estudiar para el examen de admisión. «Ahora me encuentro en el proceso de resultado para ver si puedo ingresar a la carrera que quiero. En mi caso yo entré a las dos universidades públicas de Costa Rica, que es la UNA y la UCR», dijo a Nicaragua Investiga. En este momento se encuentra debatiendo en cuál universidad le beneficia más para quedarse por el acceso a la beca.

Génesis Herrera clasificó para competir a un proceso de beca en la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

Sin embargo, relata que su caso fue un proceso complicado para llegar a clasificar en estas universidades por los requisitos que reunió como sus notas de secundaria apostilladas en Nicaragua, y obviamente, por ser una solicitante de refugio. Pero ella se apoyó de instituciones como Fundación Mujer, de Costa Rica, para que les expresaran a las autoridades de las casas de estudio «cómo debería ser el trato para los refugiados» y así poder cumplir con todos los requerimientos.

Costa Rica otorga becas a los costarricenses o si el estudiante tiene residencia temporal. En su caso cuenta con el último requisito, por lo que a «mí me permiten obtener beca mientras que otros chavalos y chavalas todavía están en solicitud de refugio y se le hace muy difícil tener una beca», agrega la joven.

Triunfo y desafío

Génesis Herrera está optando a dos carreras universitarias: la primera es Trabajo Social, pero lo difícil es poder convalidar clases ya que necesitaría una carta de la UNAN-León, solicitud imposible de obtener por estar vetada de las universidades públicas de Nicaragua tras protestar en contra de Ortega. «La otra carrera por la cual estoy optando se llama Planificación Económica y Social, que es la única carrera en Costa Rica a nivel centroamericano», afirma.

Comenta que ve estas oportunidades como un triunfo y un desafío al poder acceder a la educación, aunque no puede «romantizar» el exilio porque es políticamente inaceptable que las personas tengan que salir de su país, dice. Agrega que estos cinco años que le esperan de carrera «otro dictador no me los va a quitar» como sucedió en este país.

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Retomó sus estudios casi desde cero en Costa Rica

Walter Enrique Orozco, de 23 años, es otro joven nicaragüense que toma como un precedente en su vida pasar el examen de admisión en la UCR. Asegura que las autoridades educativas nicaragüenses «desaparecieron sus registros académicos» y empezó de cero.

El joven realizó todo el todo el proceso con el Ministerio de Educación de Costa Rica para retomar de alguna forma sus estudios, «pero lo más que me podían reconocer es hasta undécimo grado y eso no equivalía ser bachiller de educación media», cuenta.

Cuando le indicaron sobre esta información, el joven se desanimó al considerar que ya se había bachillerado en Nicaragua. En cambio, las autoridades de educación costarricense le ofrecieron una oportunidad de llevar una modalidad de bachillerato por madurez suficiente: «lo realicé y fue uno de mis primeros triunfos, porque sacar el bachiller en Costa Rica no es tan fácil como en Nicaragua», asegura, y cuenta que tuvo que pasar al menos seis exámenes para poder culminar este ciclo educativo.

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Clasificado en una prestigiosa universidad

En el año 2020, cuando sacó el título de bachillerato por madurez, decide iniciar el proceso de matricularse en las universidades públicas costarricenses. El joven se inscribió en el Tecnológico de Costa Rica y en la UCR, clasificando en esta última casa de estudio: ahora muestra con orgullo sus calificaciones luego de estar a la puerta de la prestigiosa Universidad de Costa Rica.

Dice que fue un choque de emociones al llorar de alegría por los resultados tras el trayecto que ha vivido desde el 2018 hasta la fecha. «Lograr reconstruir mi vida académica desde el bachillerato y decir que voy a empezar en una de las mejore universidades de Latinoamérica», dice, y destaca que se siente orgulloso volver a ser un universitario, algo que se le habían arrebatado en Nicaragua.

Walter Orozco pasó el examen de admisión de la Universidad de Costa Rica (UCR). Foto | Cortesía

Walter Orozco se exilió a Costa Rica en noviembre de 2018. Según cuenta que en la UNAN-Managua llevaba segundo año de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, carrera que dejó de estudiar al ser expulsado de la universidad pública por represalias del gobierno sandinista. También dice que estudiaba Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA).

Los jóvenes conocieron los resultados entre el 1 de febrero al 5 del mismo mes de este año. Génesis Herrera y Walter Orozco afirman que esperan poder ser unos profesionales que puedan aportar sus capacidades a Nicaragua y demostrar que sí pudieron destacarse en las mejores universidades de Centroamérica.

Muchos jóvenes se vieron obligados a exiliarse a diferentes países por la persecución que ejecutó el gobierno sandinista por su participación en las protestas de abril de 2018. La mayoría eran estudiantes universitarios que estaban por finalizar su carrera profesional pero fueron expulsados de las universidades públicas del país por el hecho de manifestarse en contra de las reformas al seguro social.

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