¿Negar o afrontar? las familias frente a la homosexualidad

"Una de las personas que ayudó a que mi papá pudiera aceptarme fue mi madrastra", dice Pedro Calderón.

Pedro Calderón Vázquez recuerda todavía el momento desagradable que pasó cuando sus padres se enteraron que era homosexual un 14 de febrero cuando subió a redes sociales una foto con su pareja, lo que provocó un enojo profundo en sus padres quienes lo confrontaron molestos.

«La acción que tomaron fue llegar a mi casa, porque mi padres (están) separados, él llegó a mi casa con mi mamá y antes de salir a la universidad, ellos con una foto de la que yo subí impresa en grande, me la enseñó del por qué era eso. Ellos trataron de encararme pero lo hicieron de una manera un poco agresiva«, nos cuenta.

Calderón recuerda que desde pequeño sus padres mostraban rechazo a su forma de ser, lo que le hizo experimentar al principio dificultades para aceptarse a sí mismo. En una ocasión, su padre incluso, le impuso la condición de que no mostrara afecto a las personas de su mismo sexo. Además recuerda sus mismos familiares le hacían bromas o cuestionamientos sobre su orientación sexual y esto lo hacía sentir deprimido.

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El rechazo y la burla fueron tan frecuentes que no había aceptado en sus redes sociales a varios miembros de su familia para evitar los comentarios homofóbicos.

Chantaje emocional

Tras la publicación de la foto en las redes sociales, el joven no volvió a saber de su padre por mucho tiempo y su madre lo trataba de manera indiferente. «Había como un tipo de chantaje emocional porque mi mamá lloraba enfrente de mí para decirme: ‘mirá el daño que me estás haciendo’, relata.

Dos hermanas de Calderón que vivían con su papá le dejaron de hablar por al menos dos años. Sin embargo, reconoce que eran niñas y cree que esto pudo responder a la influencia que aún ejercían sus padres sobre ellas.

Pero algo que le ayudó mucho a Calderón fue que se había documentado mucho sobre el tema y sabía perfectamente manejar la situación. Ampliar sus conocimientos sobre la homosexualidad y lo que le estaba pasando fue una protección para sentirse más aliviado, asegura. Dice que esto le permitió enterarse de que no necesitaba la aprobación de sus padres.

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Comenta que por el contexto nicaragüense se sintió un joven vulnerable y no recibió ningún apoyo para poder prepararse profesionalmente: «por simplemente ser homosexual», afirma. A pesar que le falta un año para  graduarse como comunicador social, el haber estudiado en la Universidad Centroamericana (UCA), le ayudó a reeducarse sobre este tipo de temas. «Ahí me di cuenta qué es lo que necesitaba hacer y por eso tomé todo esto con paciencia», asegura.

El cambio

Cuando comenzó a emprender un negocio como maquillista algunos miembros de su familia lo apoyaron, pero sus padres y algunas de sus hermanas no estaban contentas.

«Una de las personas que ayudó a que mi papá pudiera aceptarme fue mi madrastra, una persona que es más tolerante ante esto y lo pudo guiar para tomárselo de la mejor manera y poder tener una relación con su hijo», detalla, y agrega que las dos hermanas que dejaron de hablarle se le acercaron para pedirle perdón y comenzaron a tener una relación más cercana.

Pedro Calderón Vázquez se destaca como maquillista. Foto | Cortesía

«Todo esos factores contribuyeron a que un día me dijera: yo sé lo que sos, yo te quiero, eso no va a cambiar mi amor por vos; sin embargo, quiero que me des un tiempo porque hay cosas que todavía no las logro ver de manera normal, pero no quiero que tengás un mal gesto de tu papá», relata Calderón.

Comenta que logró entender que para su papá no fue fácil y decidió darle el tiempo solicitado. Sin embargo la gente le decía a su padre que tenía un hijo muy talentoso en el maquillaje y así comenzó a ver virtudes. «Creo que eso fue lo que lo hizo aceptarme», expresa.

Familia debe hablar de la sexualidad

La socióloga y feminista María Teresa Blandón señala que los comportamientos de los grupos familiares obedece a una cultura que ha impuesto la heterosexualidad. «La heterosexualidad tuvo el origen o mucho tuvo que ver esta idea de tener sexo para la reproducción», expone.

Agrega que muchas familias apelan a pasajes de «La Biblia para intentar decir que a Dios no le gustan los homosexuales, aunque hay mucha manipulación en eso. En las propias enseñanzas de Jesús de Nazaret no hubo una sola enseñanza acerca de la homosexualidad», explica Blandón, quien sostiene que la homofobia es uno de los rasgos más impactantes del machismo.

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Por otra parte, asevera que las familias nicaragüenses deben hablar de la sexualidad, pero si no tiene mayor información al respecto, pueden acercarse a los especialistas. «De hecho hay psicólogas y psicólogos que se especializan en temas de la sexualidad humana», dice Blandón.

«También pueden acercarse a las organizaciones que trabajan en los temas que tiene qué ver con los derechos sexuales y los derechos reproductivos, para que esto le permita obtener información responsable y le permitan hablar de estos temas», agregó.

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