La informalidad: una alternativa ante el desempleo en Nicaragua

Ismael Cortés Rodríguez tiene 24 años y tras perder su empleo en una panadería a consecuencia de la pandemia se vio obligado a vender pan en los semáforos de Managua

La pandemia de COVID -19  llegó para darle un giro de 180 grados a la realidad mundial y Nicaragua no ha sido la excepción a estos cambios.

La crisis sanitaria en el país provocó incertidumbre entre los agentes económicos e incrementó el desempleo producto del cierre de empresas y negocios, lo que ha impactado la realidad de cientos de nicaragüenses que tienen que conseguir ingresos día a día para alimentar a sus familias.

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Ismael Cortés Rodríguez tiene 24 años y tras perder su empleo en una panadería a consecuencia de la pandemia se vio obligado a vender pan en los semáforos de Managua.

En entrevista con la Voz de América este joven cuenta que el cambio no ha sido fácil, pero es la única alternativa para continuar generando ingresos.

“A raíz del COVID-19 yo me quedé sin empleo, y a la señora yo le hice una propuesta: ¿qué tal si yo le trabajaba de esa manera, de probar a vender a los semáforos y que me prestara un gorrito y un delantal? Porque la panadería estaba sin clientes y a raíz de eso empezamos a emprender acá en los semáforos”, comentó.

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Según datos de la Fundación Nicaragüenses para el Desarrollo Económico y Social en Nicaragua, seis de cada 10 personas se encuentran en el subempleo y el sector informal representan alrededor del 70 por ciento de la economía nacional.

La reducción de plazas en el contexto de la pandemia se debe principalmente a la recesión, que finalmente fue menos profunda de lo que se pronosticó inicialmente, pero golpeó con dureza actividades como el comercio, hoteles, restaurantes, el sector financiero, el del transporte y las comunicaciones.

El economista Guerson Salgado explicó a la Voz de  América que la  pandemia de COVID-19 solo incrementó la informalidad y el desempleo que se produjo  en el país desde 2018.

Imagen del centro histórico de Managua, ciudad donde ha crecido sustancialmente el comercio informal. Archivo/NI

“Cuando se reduce el empleo formal en cierta medida siempre va a haber un aumento del empleo informal y también de la migración. En este caso hablando del empleo informal es visible que ha aumentado en las calles porque los nicaragüenses de una u otra manera aun en medio de los riesgos debido a la crisis sanitaria los hogares siempre van a buscar cómo sobrevivir”, argumentó.

El experto apunta a que la posibilidad de que el indicador del desempleo mejore durante el presente año es adversa, tomando en cuenta que es un período electoral y porque más de 200.000 personas están desempleadas en el país desde la crisis de abril del 2018.

Una encuesta publicada en enero por la firma independiente CID-Gallup reveló que el 44% de los nicaragüenses consultados aseguran que en el contexto de la pandemia emprendieron algún negocio, convirtiendo a Nicaragua en el país con mayor número de personas en la región que más optan por esta vía para hacer frente al efecto de la crisis sanitaria en la economía.

Por su parte, el economista Luis Murillo, señaló que en Nicaragua existe una confusión entre emprendimiento y los negocios informales, ya que los primeros se corresponden a un sector con posibilidad de crecimiento acompañado de políticas públicas del estado “mientras en Nicaragua las personas intentan subsistir”.

Los expertos consultados son escépticos con este tipo de emprendimiento que se está desarrollando en el país,  especialmente por los riesgos en la sostenibilidad y la capacidad de los mismos para generar ingresos y empleos de calidad. Por el contrario, advierten de una profundización del subempleo y por ende de la informalidad.

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