PPMS: una píldora de emergencia abusada por quienes desconocen su verdadero fin

"Tenía miedo de quedar embarazada y pues cada vez que tenía relaciones con mi pareja yo la tomaba"

María Rodríguez inició su vida sexual hace unos años sin tener mucho conocimiento respecto a métodos de anticoncepción, había escuchado sobre la PPMS pero lo único que sabía sobre esta era que «evita embarazos», por lo que durante algunos meses abusó de su consumo y llegó a tomar hasta una pastilla por mes. «Tenía miedo de quedar embarazada y pues cada vez que tenía relaciones con mi pareja yo la tomaba» comenta.

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Esto le ocasionó considerables alteraciones en su ciclo menstrual. «Fue horrible porque me descontroló totalmente, menstruaba al menos 2 veces al mes y después pasaba 2 meses sin regla», hasta que finalmente Rodríguez se informó sobre el adecuado uso de la píldora, suspendió su consumo y le tomó un año regular nuevamente su ciclo menstrual.

La píldora para la mañana siguiente, popularmente conocida por sus siglas PPMS, es un método anticonceptivo de emergencia, la cual es ingerida posterior a la relación sexual dentro de un plazo máximo de tres días.

La doctora Scarleth Solís, especialista en ginecología, asegura que hay un uso bastante frecuente de la PPMS y se estima que el 80% de las mujeres la han utilizado en algún momento de su vida.

Nahomy Avellán, quien es propietaria de una farmacia, asegura que se trata de un producto indispensable «no te podés quedar desabastecido porque perdés ventas», a diario comparte que se venden de tres a cuatro píldoras PPMS, y que esta cantidad aumenta durante los fines de semana.

Avellán considera que su demanda está asociada con la desinformación, «normalmente las jóvenes creen que es una pastilla como un anticonceptivo, otras piensan que es abortiva, y hay otras personas que conocen el problema sus efectos secundarios y no les importa porque creen que eso no les va a pasar a ellas y la siguen tomando».

Desconocimiento

El problema no sería el uso de la misma, sino el desconocimiento de su verdadero propósito para un adecuado consumo. La Dra. Solís destaca que lo que no es conveniente es su utilización de forma continua, «se ha observado que a todas las edades se da la utilización frecuente de este método, una de las cosas que más se confunde es que piensan que es un método anticonceptivo o de planificación pero realmente es de emergencia».

Entre las situaciones que ejemplifica como emergencias están aquellos casos en que se rompe el condón, que se tiene una relación sexual que no estaba planeada y en casos de abuso sexual. Asimismo, advierte que al usarla de forma frecuente esta tiene mayores probabilidades de fallar.

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En cuánto a las afectaciones de su uso prolongado, la especialista comparte que pueden presentarse cambios en el ciclo menstrual como la ausencia de la menstruación, que llegue en una fecha que no estaba estipulada (antes o después) o que su duración sea inusual (que esté presente por más o menos tiempo). De igual forma, aunque su uso adecuado no representa «un riesgo real», su abuso podría ocasionar que algunas pacientes con factores de riesgos —obesidad, pacientes hipertensas, diabéticas, pacientes que fuman o que padezcan alguna enfermedad que aumenta la coagulación sanguínea— puedan presentar un evento trombótico.

Concientizar y educar

Avellán asegura que de 10 mujeres que acuden a comprar una PPMS, solo dos preguntan al farmacéutico o doctor qué tan adecuado es su uso. «De hecho creo que preguntan más cuando compran pastillas anticonceptivas, que cuando es una PPMS».

Foto: Allan Ramírez | Flirck

«En Nicaragua estamos muy mal en relación a la información que tienen las mujeres sobre métodos anticonceptivos por varios motivos: tenemos un país con un nivel educacional bajo, tenemos un país en el cual se habla poco sobre temas de salud y sexualidad, y en algunos casos cuando las mujeres acuden donde algunos profesionales de salud reciben información desactualizada o que no siempre es la correcta» señala la doctora Solís.

La especialista reconoce que «muchas veces los profesionales de la salud no nos tomamos el tiempo de explicarle a la paciente, a veces solo decimos “no lo tiene que usar” pero no les decimos ni porqué». Considera que este tema debería incluirse «en los programas educacionales de métodos anticonceptivos para que la población en general conozca su uso» y además señala que «deben haber más campañas de concientización y de educación».

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