Daysi Torres ha vivido un terremoto político en el último mes. No solo le tocó vivir los últimos meses de mayor presión de Estados Unidos hacia la dictadura de Venezuela, país al que servía como embajadora de Nicaragua, sino que vivió la tensión que siguió a la extracción de Nicolás Maduro, y posiblemente las múltiples llamadas de los dictadores sandinistas para saber qué tal pintaba el panorama tras esos hechos convulsos.
Fue además, separada de su cargo el pasado 29 de enero. La decisión fue publicada en La Gaceta, diario oficial y aunque no se señalaron las razones, este 2 de febrero se supo por la misma codictadora Rosario Murillo, que Torres fue enviada a otra misión diplomática, no menos tensionante que la que tenía anteriormente.
«Viajó a La Habana la compañera Daysi Torres Bosques quien está por acreditarse ante el gobierno de la hermana Cuba como embajadora ante ese pueblo heróico y ese gobierno hermano», destacó Murillo.
El lugar de Torres en Venezuela lo ocupará Valezka Fiorella López Herrera.
Una diplomática relegada
Daysi Torres es periodista de profesión y por muchos años se desempeñó como alcaldesa de Managua donde fue criticada por dejarse opacar por Fidel Moreno, secretario municipal entonces, así como por dejar de un lado sus creencias evangélicas para bailar a la imagen de Santo Domingo de Guzmán cuando fue nombrada mayordoma de esos festejos católicos en reiteradas ocasiones.
Su paso por el servicio diplomático ha sido poco relevante. Ha mantenido más bien un bajo perfil y sus menciones en medios oficialistas ha sido mínima, pero una cosa si es segura, su servicio ha sido corto. Fue apenas en mayo de 2023 que entregó las cartas credenciales a Nicolás Maduro para fungir como embajadora en Venezuela. Es decir, tenía menos de dos años en el puesto cuando fue retirada.
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