Diputados de la Asamblea Nacional al servicio del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo sesionan en la ciudad de León de manera extraordinaria para aprobar en primera legislatura las reformas a la Constitución Política de Nicaragua que buscan perpetuar indefinidamente en el poder a la pareja dictatorial y a su gabinete.
El proyecto de reforma no se dio a conocer previamente, y los cambios se tuvieron claras en el mismo momento de su aprobación.
Dispuesta a todo por las reformas
Durante su intervención telefónica a medio día, antes de la sesión Murillo dejo claro que a pesar de las múltiples condenas internacionales, las reformas iban a suceder hoy.
«Nunca claudicaremos en la defensa de nuestro derecho a ser consecuentes, leales con los ideales y valores del cristianismo y de nuestra revolución», indicó Murillo.
Y agregó que estas buscan evitar más «imposiciones que conllevan a más sacrificios, más dolores, más sufrimiento para la familia planetaria», en alusión a Estados Unidos, país al que ha acusado en reiteradas ocasiones de injerencia en los procesos electorales nicaragüenses.
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Al iniciar la sesión, se escuchó el Himno Nacional de Nicaragua y el himno del Frente Sandinista, un hecho inédito en el Parlamento desde la época de los 80.
Gustavo Porras dijo «Nicaragua siempre responde a la agresión extranjera produciendo héroes nacionales» y mencionó a Murillo y Ortega como tales al asegurar que ante el peligro de un «golpe de Estado» en 2018 ellos fueron los encargados de subir a «los vende patria» en un avión y expulsarlos.
Los cambios realizados
Porras detalló que los cambios se hacen sobre los artículos 12, 47, 122, 123, 130, 132, 142, 143, 150, 152, 155, 164 y 166.
Porras explicó los puntos que contempla la reforma.
«Para tales efectos propone: No permitir la aplicación de leyes extraterritoriales por parte de cualquier Estado, grupo de Estados u organismos internacionales, prohibir optar a cargos públicos de elección popular a quienes participen en actos golpistas, traición a la patria, soliciten intervención militar, injerencia extranjera, incluyendo sanciones o financiamiento externo, así como cualquier violación a los principios fundamentales de la Constitución Política de la República de Nicaragua», indicó.
También señaló que estos cambios buscan «establecer períodos de mandatos de siete años para cargos de elección popular, funcionarios electos por la presidencia o los electos o ratificados por la Asamblea Nacional, así mismo normar constitucionalmente el período de siete años para el Comandante en jefe del Ejército de Nicaragua y para los jefes de las fuerzas policiales de la Policía Nacional».
Otras pretensiones con esta enmienda está encaminada a «trasladar la fecha de toma de posesión presidencial al 18 de enero, honrando el natalicio de nuestro héroe nacional, poeta universal Rubén Darío, fortalecer las facultades del Consejo Supremo Electoral de Nicaragua para verificar, sancionar y cancelar la personalidad jurídica de partidos o candidatos que violen los principios constitucionales”, dijo Porras.
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Aprobación unánime
A como era de esperarse, la reforma de los ocho artículos ocurrió de forma unánime pues en la Asamblea Nacional no hay representación opositora.
Después de la aprobación en general, se procedió a la aprobación artículo por artículo a mano alzada en la que se detalló cada punto tal y como lo ha venido planteando Porras a lo largo del ficticio «proceso de consultas».
Arling Alonso, Vicepresidenta de la Asamblea Nacional, leyó las modificaciones artículo por artículo.
La sesión fue un acto partidario cargado de consignas sandinistas y adulaciones a Daniel Ortega y Rosario Murillo y utilizó a cientos de militantes sandinistas para fingir «respaldo popular».
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