La participación juvenil no debe ser solo tema de campaña

Con el estallido de abril de 2018 la participación juvenil en temas de incidencia social y política quedó fuera de discusión. Sin embargo, tras dos años de los hechos, se ha iniciado a cuestionar los espacios que ocupan actualmente los jóvenes.

PLC se confronta con la Coalición Nacional en defensa de los delegados elegidos por ese partido

Katherine Ramírez, de la Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia (CUDJ), asegura que el principal reto que tienen los jóvenes es que ya no se les vea “con esa heroicidad por estar en la calle” y que también “se nos vea como actores políticos fundamentales”.

Asimismo Ramírez destaca que después de ser vistos como los valientes de abril de 2018 ahora los jóvenes son criticados por su papel dentro de los espacios de toma de decisiones, ya que se considera que están siendo “manipulados”.

Y resalta que esta constante creencia de que existe una manipulación es la que “arrebata los éxitos y fracasos propios de los jóvenes, al creer que siempre está alguien detrás asesorando”.

“Los jóvenes tenemos toda capacidad de tomar decisiones” agrega la miembro de CUDJ, y asegura que simplemente cada joven tiene distintos métodos de participación.

El tema de la incidencia juvenil en un proceso de transición frente a la crisis sociopolítica ha sido un punto de agenda polémico, entre quienes aseguran que han sido los jóvenes quienes iniciaron a alzar la voz y por ello deben concedérseles más votos, y quienes opinan que no deben otorgárseles mayores espacios que los que ya ocupan.

Participación juvenil en los partidos políticos

Desde que los jóvenes han iniciado a demandar mayor representación dentro de las mesas de trabajo, algunos partidos políticos han iniciado a abrirse a la posibilidad de admitir rostros juveniles a sus partidos.

Yatama, PLC y CxL, son algunos de los partidos que ya han iniciado a mostrar apertura a los jóvenes.

Sin embargo, aún existen otros que se mantienen cerrados a la idea.

Pero a pesar de la creciente apertura a la participación juvenil, uno de los temores es que esto se haga únicamente como una estrategia de campaña, y que a los jóvenes realmente no se les esté otorgando voto alguno.

En el caso del Comité de la Coalición Nacional, únicamente han sido seleccionados dos jóvenes. Ariel Sotelo, quien forma parte de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), es uno de ellos.

Sotelo destaca que los jóvenes no quieren jugar ese papel de ser utilizados como campaña política, y asegura que son los mismos jóvenes dentro de estos espacios que deberán “despertar y tener una posición fuerte con respecto a las cúpulas”.

Luis Fley y jóvenes en disputa por asignación de votos dentro de la Coalición Nacional

El tema del sector juvenil es uno de los discursos por excelencia, no solo en el contexto actual.

El mismo Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ha presumido por años la inclusión de la Juventud Sandinista en su agenda.

Pero Ramírez destaca que no es lo mismo ser parte de una agrupación que realmente tener una voz o un voto.

Sotelo considera que el trabajo de los jóvenes se ha venido desarrollando de mejor forma dentro de las organizaciones, pero aún así son excluidos de los partidos políticos.

Asegura que ellos deben tener sus propios procesos pues “merecen tener una voz más incidente dentro de los procesos organizativos” y solo pueden esperar a que de verdad se logre notar el relevo generacional dentro de los partidos políticos.

Solo los jóvenes pueden hablar por jóvenes

Por otro lado, muchos destacan que cuando se suele hablar sobre la importancia de la participación juvenil en la toma de decisiones, estos discursos suelen provenir de los mismos rostros de siempre.

“Se ha capitalizado desde los partidos políticos que los jóvenes deben asumir y hacer el cambio, pero quienes están hablando por los jóvenes son personas mayores que tienen muchos años en la política” dice Ramírez.

Quien además considera fundamental ver a jóvenes “en espacios de toma de decisión, en espacios de poder, en espacios donde puedan incidir de forma directa”.

Nicaragua es un país relativamente joven, con un 60% de 60%su población que es menor de 25 años.

“¿Por qué en los espacios de toma de decisiones debemos ser minoría y ser tratados como si fuéramos el 5%?” cuestiona Ramírez.

Por ello los jóvenes continúan demandando que sus voces sean escuchadas y reconocidas dentro los espacios públicos, ya que, como asegura Sotelo, “la mejor voz que puede representar a los jóvenes, son los jóvenes”.

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