Moncada pide a la OEA discutir impacto de la pandemia y omitir debate sobre la crisis de Nicaragua

El Canciller de Nicaragua, Denis Moncada, durante el inicio de la sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) hizo hincapié en que no se debería discutir “agresiones” contra países como Nicaragua y Venezuela.

El Canciller de Nicaragua, Denis Moncada, durante el inicio de la sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) hizo hincapié en que no se debería discutir “agresiones” contra países como Nicaragua y Venezuela, si no que se debe poner en agenda el impacto del covid-19 en la región.

“La delegación del gobierno de la República de Nicaragua rechaza de Manera firme y categórica la introducción del capítulo III del proyecto preliminar del temario para el Quincuagésimo plenario  de la Asamblea General de los temas la situación de Nicaragua y la situación en la república de Venezuela, por ser esencialmente injerencista y violatoria  de los propósitos y principios de las Naciones Unidas y de la naturaleza de la Organización de Estados Americanos y de los propósitos y principios del derecho internacional”, dijo Moncada durante su primera intervención.

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El criticado canciller de Nicaragua hizo referencia a los resultados de la Universidad John Hopkins respecto al Covid-19, destacando la pandemia como un problema urgente

“Hay problemas más urgentes que atender como la Pandemia del Corona Virus que afecta a muchos países del mundo, a la fecha son más de 19 millones de personas contaminadas y la cifra de muertos por COVID-19 ya supera los 700, 714 a nivel mundial según el recuento de la Universidad John Hopkins, con Estados Unidos a la cabeza con 156. 807 muertos”, subrayó.

Por tanto, dijo, es necesario central los debates en buscar soluciones para la seguridad sanitaria, en “beneficio de nuestros países, compartir las experiencias y fomentar la solidaridad entre los Estados, ante los desafíos que representa la actual pandemia del coronavirus”, expresó, mientras añadía que en lugar de “discutir medidas de agresión y de desestabilización en contra de la soberanía y el derecho a la autodeterminación de los gobiernos de Nicaragua y Venezuela”.

Tardía reacción 

El gobierno de Nicaragua desde un inicio minimizó el impacto de la pandemia del covid-19. Ortega, mientras la autoridades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) pedían que se restringieran las actividades masivas, realizaba actividades partidarias que concentraban a fanáticos sandinistas exponiéndolos al contagio del mortal virus.

Hasta el 8 de octubre, casi siete meses después del primer fallecido,  el gobierno de Nicaragua lanzó una campaña contra el virus.

La Asesora Presidencial en temas de Salud, Sonia Castro, dio la directrices de una campaña que consistía en lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón “antes de asistir a eventos y después de salir» de actividades masivas. Igualmente guardar la debida distancia, usar mascarillas, no saludarse con las manos y cubrirse la boca y la nariz con el codo si uno tose o estornuda.

Una de las medidas tomadas por el gobierno al llegar la pandemia al país fue enviar a cientos de trabajadores del Estado y simpatizantes del gobernante Frente Sandinista, a una jornada de visitas casa a casa. La medida fue duramente criticada por los especialistas en epidemiología, y en redes sociales circularon videos de ciudadanos llamando expulsando a los brigadistas de sus casas y llamándoles «irresponsables» por ser focos de posibles contagios.

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