Desconfianza mutua: Así se tejió la división de la oposición

CxL inscribió su alianza electoral en solitario, luego de los infructuosos intentos de llegar a un acuerdo con la Coalición Nacional. Durante las negociaciones primó el resquemor y la desconfianza mutua, mientras que el consenso quedó arrollado. La alianza electoral ha fracasado tras un impase y dos puntos de los acuerdos que no pudieron alcanzarse. El Frente Sandinista también inscribió su alianza electoral, y se sitúa en una posición de ventaja con un sistema viciado al que ahora se suma la fractura opositora

La presidenta de Ciudadanos por la Libertad (CxL), Kitty Monterrey, selló con su firma la división de una oposición que, tras varias reuniones infructuosas —con descalificativos y resquemores mutuos—, fue incapaz de unirse para inscribir una alianza electoral este 12 mayo. A eso de las 02:30 de la tarde, la Alianza Ciudadanos por la Libertad se concretó ante las oficinas del viciado Poder Electoral. En esa alianza sólo están el regional Partido Movimiento de Unidad Costeña (Pamuc) y la Alianza Cívica, dejando por fuera al otro bloque opositor conformado por el Partido Restauración Democrática (PRD), representante de la Coalición Nacional en las conversaciones.

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La fisura ha adquirido tonos irremediables. A pesar de la fractura acrecentada esta tarde, CxL anunció que están abiertos a que otros partidos y movimientos sociales de oposición se unan a ellos, un guiño que para algunos miembros de la Coalición Nacional se interpreta como el llamado a un desmembramiento de dicho bloque. “La unidad apenas está comenzando”, dijo Óscar Sobalvarro, primer vicepresidente de CxL en una conferencia de prensa horas antes de la firma. Las declaraciones se contraponen a los hechos: los opositores se muestran más distanciados que nunca tras el tranque surgido por la falta de consenso. Además, ahora CxL es el dueño de la alianza electoral y muchos analistas estiman que toda futura adhesión o negociación sobre candidatos será bajo las reglas “del dueño de la casa”.

Al salir de la inscripción tras el fin del plazo fatal que impuso el CSE a través de un calendario electoral, Monterrey aseguró que su partido seguirá buscando la unidad. Lamentó también “la falta de voluntad del PRD” de no llegar a un hotel capitalino para continuar las conversaciones entre ambos bloques. El llamado lo hicieron a eso de las 11 de la mañana, en medio de una conferencia de prensa que fue convocada por la Alianza Ciudadana. El emplazamiento no fue atendido por el PRD de inmediato. Pasada la una de la tarde, la Coalición Nacional envió una pequeña delegación encabezada por el jurista José Pallais. Pero la oposición, de nuevo, no supo encontrarse.

En medio de la conferencia de la Alianza Ciudadana, Saturnino Cerrato, presidente del PRD, aseguró que CxL hizo “boleo”, es decir, le informaron que sí se reunirían a las cuatro de la tarde. Cerrato tacha el llamado a última hora como una estrategia “al filo de la navaja” para que no se concretara la unidad opositora. Desde primeras horas de la mañana, el PRD había solicitado a CxL una reunión a las 04:00 de la tarde para continuar con las conversaciones, pero según los representantes de la contraparte, el CSE los había citado a las 02:30 para inscribirse, por tanto, la reunión convocada no sería posible.

Los intentos de una unidad a toda prisa surgieron tras la publicación del calendario electoral que establecía como fecha tope para la inscripción de alianzas electorales el 12 de mayo. Desde el inicio primaron en ambos bloques los resquemores, la desconfianza y los señalamientos, imposibilitando de esta forma una unión tan esperada por varios sectores sociales y familiares de víctimas. Por la mañana la Alianza Ciudadana argumentó que la conversación con su contraparte fue trancada debido a “filtraciones”. “Uno no negocia filtrando”, aseguró José Adán Aguerri, miembro de la Alianza Cívica. Dicho bloque también ha asegurado que el PRD no había respondido a la contrapuesta presentada el día anterior, por la tanto, ellos interpretaron que no había voluntad para seguir dialogando. La Coalición Nacional todavía (a finales de la tarde del miércoles) no ha emitido ningún comentario sobre estos señalamientos.

“Al no llegar a ello creemos que no hubo voluntad, porque nosotros dijimos hoy que aceptábamos todas las condiciones con tal de lograr la unidad”, dijo Monterrey al abandonar las instalaciones del CSE. A pesar de estas declaraciones, su contraparte sostiene que el impase entre ambos bloques se dio debido a que dos puntos no tuvieron consenso. El primero de ellos fue la representación legal de la alianza. La Coalición propuso que fuera un tercero que gozara de la confianza de ambos bloques. CxL dijo haber accedido. El segundo correspondía al proceso de selección de los candidatos a la presidencia. Para esto, la Coalición propuso que se desmontaran todos los procesos y se creara un nuevo mecanismo a través del cual pudieran competir los representantes de cada bloque en iguales condiciones. CxL no accedió. En cambio, propuso que los aspirantes solicitaran su inscripción en la plataforma de la Alianza Ciudadana y con la aprobación de los candidatos actualmente inscritos en su contienda.

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Estos puntos terminaron frustrando la unidad este 12 de mayo. Se vislumbra una elección a varias bandas, situación que según analistas políticos le brinda una ventaja mayor al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, cuya alianza con partidos colaboracionistas también fue inscrita esta tarde.

Para el académico Carlos Tünnermann Bernheim, miembro de la Comisión de Buena Voluntad, la división significa “hacerle el juego al régimen”. “El pueblo sabe quiénes pusieron toda clase de dificultades para que no se diera la unidad”, agregó.

La demandas de familiares de víctimas

Representantes de seis organizaciones que aglutinan a familiares de víctimas y presos políticos exigieron a los integrantes de la Alianza Cívica que concretaran una unidad opositora. La misiva fue entregada al finalizar la conferencia de prensa de la Alianza Ciudadana, y fue recibida por Juan Sebastián Chamorro y Asunción Moreno. En la carta, los familiares aseguran que solo con unidad “se puede vencer” a la dictadura de Daniel Ortega.

“No nos dejen ahora, es la unidad lo único que nos va a salir. Por los muchachos que están ahí (en la cárcel), por mi hermana que la está pasando duro en los Estados Unidos. En realidad son los únicos que nos interesan que nos escuchen. CxL no nos interesa porque no los conocemos, porque no los hemos visto haciendo estrategias”, imploró una integrante de dichas agrupaciones.

Los familiares de víctimas exigieron que ambos bloques hicieran posible la alianza electoral este 12 de mayo a pocas horas de que se venciera el plazo fatal. Finalmente, la oposición no alcanzó el cometido. La división primó entre los opositores desoyendo el clamor de estos de sectores que tras la represión de abril de 2018 han sido víctima de acoso policial y agresiones.

Desunión a las puertas de unas elecciones “fraudulentas”

El panorama se presenta más sombrío que antes. Mayo se perfilaba como un mes clave para la oposición nicaragüense que aspiraba a enfrentar al régimen sandinista en unas elecciones. Históricamente, la desunión no ha sido la mejor fórmula para derrotar a Ortega, quien tiene todo el control del Poder Electoral y ha definido las reglas del proceso. Desde las elecciones de 2006, los partidos opositores han competido sin unión, y una tras otra vez no han alcanzado ni el umbral del 30% de los votos.

“Tenemos la experiencia de 2006. En ese año la oposición fue dividida y Ortega regresó al poder. Ahora los grupos opositores son más grandes, tienen más representatividad. Si van divididos, dividen el voto”, agregó el jurista Carlos Tünnermann.

La falta de un liderazgo en la oposición que encante a la población ha provocado en los procesos pasados una abstención que ha rondado el 70%, según el conteo independiente de los partidos políticos en la contienda de 2016. De esta forma, se pinta un panorama electoral donde al menos tres bandas competirán contra Ortega: Alianza Cívica-CxL, Coalición Nacional-PRD, PLC-PLI y demás partidos colaboracionistas; una fórmula que Ortega ha sacado provecho en procesos electorales del pasado.

El Frente Sandinista también inscribió su alianza electoral este miércoles, y se sitúa en una posición de ventaja con un sistema viciado al que ahora se suma la fractura opositora.

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