«Nos ha preguntado si su mamá está muerta o no», el clamor de los hijos de los presos políticos

Los presos políticos que tienen hijos e hijas menores de edad no han podido verlos desde hace más de cuatro meses. Los niños han resentido la ausencia de sus padres y han preguntado dónde están y que si los han “abandonado”.

Las hijas menores de edad de los líderes opositores que se encuentran bajo arresto por la nueva ola de cacerías que ejecutó el gobierno sandinista, están viviendo una situación “compleja” en donde los cuadros de ansiedad, la afectación emocional y psicológica les ha invadido por la ausencia paternal.

Los niños realizan insistentes preguntas a los familiares que los cuidan. Uno de los cuestionamientos ha sido tan fuerte que han llegado a crear ideas que algunos de sus padres están muertos, al no verlos por más de cuatro meses.

Familiares y esposas de los opositores arrestados que velan por el cuido de los niños, les ha tocado la dura tarea de mentir y decirles que sus padres están en un “viaje de trabajo” y que pronto regresarán para estar con ellos, pero esto no ha sido tan creíble para ellos.

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Uno de los casos más fuerte

Uno de los casos más fuerte es de la activista y miembro de la Unidad Azul y Blanco (UNAB), Támara Dávila, quien se encontraba en su vivienda con su hija de cinco años cuando fue detenida. La niña presenció el allanamiento y el arresto, lo que le ha desencadenado una serie de preguntas difíciles para los familiares que están a su cuido.

“Una separación como esa tiene secuelas psicológicas y emocionales importantes. La niña está recibiendo asistencia y eso es fundamental para acompañarla en este proceso”, dijo Ana Lucía Álvarez, familiar de Tamara Dávila.

Tamara Dávila es una psicóloga y activista nicaragüense. Tiene más de 150 días bajo arresto en El Nuevo Chipote. Foto | NI

Lucía Álvarez explicó que la niña pregunta sobre el paradero de su mamá y que cuándo llegará de nuevo a su hogar. “En algunos momentos nos ha preguntado si su mamá está muerta o no. Son todas las inquietudes y las interrogantes que una niña de cinco años les cuesta entender”, lamentó.

La familiar de Dávila aseguró que lo más importante para la niña es poder estar para ella y ser una contención donde puede contar con todos los familiares que le rodean, y que puede preguntarles lo que ella necesita saber.

Les dicen que sus padres andan en viajes de trabajo

Margin Pozo, esposa del cronista deportivo Miguel Mendoza, describe que para su hija de siete años ha sido una situación muy difícil, triste y llena de desesperación porque no puede hacer nada ante esta situación.

“Mi hija se ha visto muy afectada emocionalmente. Ha sido atendida con una psicóloga. Ella no se explica por qué su papá no regresa a casa”, comentó vía telefónica a Nicaragua Investiga. Agregó que la niña pensó que Mendoza la había abandonado, por lo que la psicóloga le recomendó que lo peor era que tuviera esa idea y que tenía que encontrar la mejor manera para contarle la realidad.

Explica que tuvo que hablar con su hija porque pasaban los días y le preguntaba sobre la ausencia de su papá. “En los primeros días le había dicho que se había ido a otro país a trabajar, pero esa mentira no la pude sostener por mucho tiempo”, detalló.

Miguel Mendoza es un cronista deportiva que cuenta con más de 25 años de experiencia. Tiene más de 130 días preso. Foto | Cortesía

Pozo comenta que su hija entró en una etapa de malhumor y no quería hacer tareas, tampoco ir a clases. La niña presentó cambio de emociones constantes, por lo que fue asistida por una psicóloga quien confirmó que estos padecimientos eran ansiedad.

La esposa del cronista deportivo decidió conversar con su hija bajo la recomendación de la experta que su padre estaba realmente detenido y no en un viaje de trabajo. La niña se soltó en llantos desesperados y comenzó a preguntar: “¿por qué se lo llevaron? Mi papá ya no va regresar, hay papás que ya no regresan”, relata y recuerda que ambas lloraron juntas, pero que ahora se propusieron “orarle a Dios todos los días para que regrese”.

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Resienten ausencia de su padre

La esposa de Róger Reyes, quien es miembro del Consejo Político de la UNAB y en su momento fue abogado defensor de Félix Maradiaga, también les dijo a sus dos hijas pequeñas que su papá está en un viaje de trabajo lejos, y que cuando regrese van a salir a pasear nuevamente.

La esposa de Reyes sostiene que sus hijas de 2 y 4 años, no han tenido problemas emocionales como otros casos que tiene conocimiento, porque intenta darle el ambiente de una “normalidad”, “pero mis hijas resienten la ausencia de su padre”, reconoce.

“Si mis hijas me mencionan a su papá cuatro veces al día es poco. Aunque son pequeñas siempre preguntan dónde está su papá y por qué no llama”, cuenta y dice que en una ocasión les dijo a sus pequeñas que su padre las amaba. “Sí, seguramente estará pensando en mí”, relató en llanto la esposa del opositor.

Róger Reyes es una bogado y miembro de la UNAB. Tiene más de 70 días arrestado. Foto | Cortesía

No le permiten ver a sus padres de hace meses

Un día antes de la última visita que permitió el gobierno sandinista, Margin Pozo le dijo a su hija que iba a ver a su padre y que si tenía un mensaje para él: “Yo le pedí a Dios que me dé a mi papá como regalo de Navidad”, dijo la niña en ese entonces. “Cuando yo le dije eso a Miguel se le pusieron los ojos llorosos”, describió.

La esposa de Róger Reyes comentó que en la primera visita el preso político les preguntó a los custodios que si sus hijas podrían llegar a visitarlo y le dijeron que no era posible. “Por esa pregunta que hizo sé que tiene el deseo de ver a sus hijas”, afirmó.

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“Verlo en el ambiente policial creó que generaría un impacto y un trauma. A veces yo las llevo a dejar agua y me preguntan que para quién es esa agua y ese jugo”, cuenta y dice que Reyes tiene más de 70 días de no ver a sus hijas y no poder escucharlas.

“Me pongo a su lado paternal que las quiere ver, pero me pongo en el lado de mis hijas. Que otro día me diga que su papá está allí y quiero verlo. Decirle que no pueden, sería demasiado doloroso”, lamenta.

Ana Lucía Álvarez sostiene que el Estado de Nicaragua le ha permitido que Tamara Dávila vea a su hija, tampoco que tengan comunicación, que es parte de lo que se ha solicitado en distintas ocasiones. “Aunque sea una llamada telefónica o una videollamada y ninguna de estas solicitudes ha sido acatadas”, dice y declara que impedir la comunicación de madre a hija, “es otro derecho y garantía que también está siendo violentado”.

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