¡Viva la Independencia!: El grito de los indígenas en la Costa Caribe

¡Viva la independencia! grita un grupo de más de 300 comunitarios miskitus mientras se dirigen a la sede del Gobierno Regional de la Costa Caribe Norte en Bilwi. Es 19 de octubre de 2009, en medio de un torrencial aguacero, se vencen los seis meses de plazo que la Asamblea General del Consejo de Ancianos otorgó a las autoridades regionales para que traspasaran el poder al nuevo gobernante de la Nación Moskitia, después de que esta proclamara su independencia.

Un fuerte contingente de la Policía Nacional mantiene bloqueada la calle que lleva a la sede del Gobierno Regional, pero los comunitarios continúan avanzando. Están decididos. Hartos de soportar más de un siglo de abandono del Estado de Nicaragua, las constantes invasiones de terceros ajenos a sus comunidades, la pobreza, la violencia y el avance de la frontera agrícola. Quieren gobernarse a sí mismos.

Los agentes antimotines disparan bombas lacrimógenas para dispersar a los separatistas. Los gases van acompañados de las piedras que lanzan miembros de la Juventud Sandinista en contra de los comunitarios.

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Omnish Mens, un anciano de 75 años que llegó desde su comunidad ubicada en Cabo Gracias a Dios, cae al suelo en medio de la revuelta. Días después, las autoridades informaron que el separatista murió por un infarto.

Debido a la intensidad de la represión policial, los separatistas deben huir y esconderse para resguardar sus vidas, al menos 30 de ellos ya han sido detenidos. Su reclamo de independencia fue ahogado con violencia y las fuerzas policiales y militares ubicadas cerca de la ciudad están listas para volver a actuar.

Días antes, Oscar Hodgson, representante legal del Consejo de Ancianos viajó a Managua para tratar de facilitar un diálogo entre los separatistas y el presidente Daniel Ortega, pero este no lo recibió. En su lugar, en un discurso público, Ortega dijo que los grupos independentistas de la Costa Caribe estaban siendo alentados y financiados por la derecha y embajadas de otros países.

Bajo el mismo discurso, el indígena y aliado de Ortega, Steadman Fagot, ex presidente ejecutivo del Instituto Nicaragüense de la Pesca, INPESCA, señaló como responsables de la violencia en la Costa Caribe Norte a Eduardo Montealegre, opositor al gobierno de Ortega en aquel entonces, y a Robert Callaham, quien fungía como embajador de los Estados Unidos en Nicaragua.

El grito de independencia

Seis meses atrás del violento día para los comunitarios, más de 400 delegados de los distintos Consejos de Ancianos de más de 300 comunidades indígenas se reunieron en Bilwi.

Después de 90 horas de discusión, los líderes indígenas proclamaron la independencia de la Nación Comunitaria Moskitia, y nombraron como Wihta Tara (Gran Juez), al reverendo miskitu Héctor Williams, y a su consejo de ministros. Ellos representaban la máxima autoridad de los moscos.

La Proclama de Independencia, aprobada por la Asamblea General del Consejo de Ancianos, fue leída en plaza pública e informaba la conformación del Ejército Indígena de la Moskitia, integrado por al menos 200 ex combatientes de la guerra de los 80s.

La función del Ejército Indígena sería defender y proteger militarmente la independencia de la Moskitia y se le giró instrucciones al Ejército de Nicaragua y a la Policía Nacional de Nicaragua para que coordinaran acciones en la frontera con el nuevo Ejército de la Nación Moskitia.

También se establecía la suspensión de toda elección política dentro de la Nación Moskitia, previstas para marzo del siguiente año, y se ordenaba a las empresas establecidas en la región que pagaran los impuestos al nuevo gobierno mosco y no al de Nicaragua.

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“Llegó la hora en que la Costa debe levantarse y salir hacia el desarrollo, después de más de cien años de retraso en el que nos habían sumido todos los gobiernos de Nicaragua, y los mal llamados gobiernos regionales que obedecen órdenes de Managua”, dijo el anciano presidente de la Junta Directiva de la Asamblea General, Gamelias Hernández.

Además del nombramiento de Williams como Wihta Tara, se designó como Ministro Consejero al reverendo moravo Jimmy Webster, y el reverendo adventista Steddy Alvarado ocuparía el cargo de Juez Menor.

La Proclama de Independencia se llevó a cabo porque las más de 300 comunidades no se encontraban de acuerdo con la manera en que el diputado Brooklyn Rivera del partido indígena Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka YATAMA, y las Autoridades Regionales estaban manejando el destino de la Costa Caribe.

La proclama leída en abril del 2009 continúa vigente 11 años después en pleno 2020. Los ministros electos están preparados para gobernar y empezar a gestionar los recursos de la zona, mientras tanto el Whita Tara espera salir del hospital y recuperarse de los síntomas asociados al COVID19 que está padeciendo, según lo que refieren algunos de los comunitarios.

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La incomprendida Costa Caribe

Si bien las leyes del país establecen que la Costa Caribe se rige bajo su propia autonomía, esto no se cumple en la realidad, de acuerdo a lo expresado por defensores de los pueblos indígenas y algunos líderes comunitarios de la zona.

“El marco jurídico es muy bueno, pero en la práctica no se ha implementado ni practicado” desde su aprobación en 1987, dice la directora del Centro por la Justicia y los Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua, Lottie Cunningham.

No se trata de un partido, sino que el Estado como tal ha violentado y fraccionado la autonomía de la Costa Caribe. “Todas las decisiones las hacen desde Managua” asegura la activista.

Una visión similar tiene Dolene Miller, también defensora de los derechos de los pueblos indígenas,  quien considera que a la Costa Caribe se le ve como parte del Estado Nacional pero no cabe en el imaginario del nicaragüense ni en el de las autoridades.

Ni liberales ni sandinistas, Miller detalla que no se trata de una ideología, sino de una cuestión más profunda porque “ninguno de los dos tipos de gobierno ha significado, diría yo, un repunte real en los derechos de los pueblos de la Costa Caribe en torno a su desarrollo”.

Dolene Miller, defensora de los derechos de los pueblos indígenas. Foto: Houston Castillo/Nicaragua Investiga

El sociólogo costeño Marlon Howking apunta que la Costa Caribe y el resto del país están separados por una “valla simbólica” que se remonta desde la conquista de Nicaragua por los españoles en la región del pacífico, y por los ingleses en el caribe.

A un lado de la valla, en el pacifico-centro, se encuentran las ciudades más grandes, con mayor concentración de tierras y el mayor porcentaje de la población, mientras que en lado de la Costa Caribe, se encuentra más del 50% del territorio nacional, con tierras codiciadas para actividades “extractivistas” y para la expansión de actividades agropecuarias.

Howking define a la Costa Caribe como “un espacio multicultural, multilingüe, una tierra con su propia historia. La división de la línea es tan notable que desde el lado del Pacifico se desconoce, se excluye, se asimila o se invisibiliza, es decir, el Caribe desaparece”, porque la multiculturalidad de esta región representa un atraso para las élites mestizas, “una cultura de brujos que no permite el ingreso de la modernidad”, expone el sociólogo

Las motivaciones para la independencia

Para el defensor de los derechos de las comunidades indígenas y también sociólogo, Pablo Guillén, la demanda de independencia que persiste en estos días por parte de los grupos separatistas “es genuina, no es solo por llamar la atención” y considera que estos grupos tienen planteamientos bien fundados

Por su parte, Howking detalla que “la mayor parte de la población indígena y afrodescendientes se sigue sintiendo como extranjera dentro de su propio país” debido a que las decisiones de la Costa Caribe se toman bajo el “managuacentrismo”, liderados por las personas mestizas o de clase alta que habitan en Managua.

El independentista miskitu Constantino Romel señala que la búsqueda de independencia de los pueblos indígenas es de vieja data y que uno de los principios es la autodeterminación para proteger la tierra y el desarrollo de las comunidades y sus recursos.

Uno de los planteamientos para conseguir la independencia es que los costeños no se encuentran dentro del imaginario del nicaragüense y eso se evidencia en que, cuando una persona se imagina a un nicaragüense, piensa en una persona mestiza, pero no en un indígena de la Costa Caribe, explica Pablo Guillén.

Otro de los planteamientos es que ha habido exclusión o imposición cultural hacia las tradiciones, costumbres y celebraciones de los caribeños. Por ejemplo, al hablar de folklore, los nicaragüenses piensan en Masaya y sus bailes, pero se ignora el Walagallo de los Garífunas o la Danza del Tigre de los Ramas.

Lo mismo sucede con las leyendas. Las más conocidas son La Llorona, La Carreta Nahualt o El Cadejo, pero se desconoce sobre las historias de sirenas de la Costa.

Incluso, los costeños salen a marchar y conmemorar la independencia de Nicaragua que fue en 1821, año en que la Costa Caribe ni siquiera era parte del territorio nicaragüense. Pero cada 30 de octubre, en el pacífico y centro del país no se conmemora el día de la autonomía de la Costa Caribe. “Desde el pacífico se piensa que esa es una fiestita de pueblo” pero no se plantea como parte del imaginario del nicaragüense, apunta el sociólogo Guillén.

Indígenas y afrodescendientes se sigue sintiendo como extranjeros dentro de su propio país” debido a que las decisiones de la Costa Caribe se toman bajo el “managuacentrismo”, dicen sociólogos. Foto: Houston Castillo/Nicaragua Investiga

Un tercer planteamiento que también motiva los deseos de independencia, es que no hay reciprocidad en cuanto al desarrollo desde que se incorporó la Costa Caribe a Nicaragua.

Según la Ley 445, Ley de Régimen de Propiedad Comunal de los Pueblos Indígenas, los recursos explotados en la Costa deberán ser repartidos de la siguiente manera: 25% para el Gobierno Regional, 25% para el Gobierno Municipal, 25% para el territorio donde se explotan los recursos y 25% para el Gobierno Central.

Es decir, el 75% de las ganancias de la explotación de los recursos de la Costa Caribe, deben ser dirigidos para la misma Costa Caribe pero los comunitarios consideran que esto no se está cumpliendo por parte de las autoridades nicaragüenses.

Constantino Romel resalta que se han explotado todos los recursos naturales de la Costa Caribe y no ha habido una remuneración hacia los pueblos indígenas. “La autonomía se nos fue (…) la autonomía es una autonomía falsa, solo política. No existe una autonomía económica. La autonomía tiene que ser en lo político, económico, social, cultural” agrega el miskitu.

La pobreza extrema es latente en el Caribe de Nicaragua.

Los abusos que viven las comunidades indígenas

Constatino Romel recuerda que desde el año 2010 se intensificó la invasión de los colonos a las comunidades indígenas. “A muchos territorios han traído muerte, desapariciones, secuestros, heridos, hasta desplazamientos” de comunitarios que se ven obligados a abandonar sus tierras producto de la misma invasión de los colonos y las amenazas que sufren por parte de ellos. Las mujeres de las comunidades suelen ser abusadas sexualmente por los invasores.

Romel habita en el territorio Wangki Twi Tasba Raya en Waspam, en la comunidad Francia Sirpi y es Coordinador Nacional de la Alianza de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes de Nicaragua APIAN. Él indica que solo en su comunidad ha habido nueve personas fallecidas hasta la fecha, además de heridos, amputados y lisiados que han dejado los ataques de los colonos.

En la misma comunidad de Romel, al menos 246 familias se han visto obligadas a desplazarse, dejando atrás sus tierras sin poder producir sus alimentos, lo cual los ha llevado a padecer hambruna.

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Lottie Cunningham asegura que desde 2011, hay al menos 44 indígenas asesinados en la Costa Caribe, más de 50 lesionados y más de 20 secuestrados por colonos invasores. “Muchos de ellos son ex militares (Colonos)”, apunta la directora de CEJUDHCAN.

Las comunidades han tratado de defender sus bosques, sus tierras y a sus familias, pero ha sido insuficiente. Para los comunitarios los bosques, las tierras, los animales, los ríos y demás recursos representan lo más valioso para sus comunidades, en su principal fuente de alimentación y subsistencia, además de la herencia de sus ancestros y predecesores.

El sociólogo Howking considera que lo ataques de los colonos están “íntimamente relacionados” con la explotación de recursos naturales en los territorios ancestrales de la Costa Caribe

Los colonos invaden las tierras indígenas, “empujándolos a vivir al centro de las selvas del Caribe, a la orilla del mar o sacándolos a centros urbanos como Puerto Cabezas, Bonanza, Rosita y Waspam”, además de que se están convirtiendo en “poderosos actores no estatales que obtienen control sobre las vidas y el bienestar de vastas poblaciones, ya sea por el control del acceso a la salud, la tierra, el agua, el bosque o la calidad del medioambiente”, afirma el sociólogo.

Colonos han invadido comunidades indígenas de Nicaragua sin que haya alguien que los frene.

Grupos de independencia

Para lograr la independencia, hay grupos que proponen distintas maneras de gobernar. Unos impulsan la creación de partidos políticos, otros prefieren el nombramiento de un Wihta Tara desde la Asamblea Comunal, y otros simpatizan más con los procesos electorales para designar a las autoridades. Incluso se propone nombrar a un Rey y que el Ejecutivo sea dirigido por un primer ministro.

Por ahora no existe un solo grupo que aglutine a todos los separatistas debido a la diversidad de opiniones en medio del debate sobre la independencia de la Nación Moskitia.

El líder mískitu Virgilio Hendy Padilla es uno de los promotores de la independencia de la Costa Caribe. Él y su grupo incluso tienen lista la bandera de la Nación Moskitia para izarla cuando se declare la independencia de los costeños de una vez por todas.

También tienen sus símbolos patrios que son una corona, que representa a los 17 reinados y el modelo monárquico bajo el que se rigieron sus ancestros desde 1630 hasta 1894 cuando fue anexada la Moskitia a Nicaragua. Una paloma blanca con un pergamino en el pico que simboliza todos los tratados y sus derechos ancestrales.

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También un cayuco, un canalete y una flecha, que son las herramientas de trabajo más utilizadas por los indígenas de la Moskitia.

El grupo separatista que lidera Virgilio espera que la Moskitia pueda nombrar a un nuevo Rey y que debido a la modernización, el Ejecutivo sea dirigido por un primer ministro con su gabinete escogido por una Asamblea General, similar a los modelos que persisten hoy en día en algunos países de Europa. La Nación Moskitia también tendría su propia Constitución, su propio Código, su propia moneda y su idioma oficial sería el miskitu.

Los separatistas demandan el dominio del territorio ancestral de la Moskitia , que comprende la Costa Caribe nicaragüense y parte del territorio caribeño del vecino país de Honduras. Para ello, los independentistas se proponen conseguir una negociación con ambos gobiernos, el de Nicaragua y el de Honduras, además de conseguir respaldo de la comunidad internacional.

De hecho, los comunitarios ya hicieron una demanda hace cuatro años ante la Corte Penal Internacional de La Haya reclamando este territorio y su independencia, y están a la espera de una resolución. También confían en que una vez que Ortega salga del poder, “con un gobierno democrático” se pueda realizar un nuevo tratado con Managua que reconozca el dominio de los pueblos indígenas sobre el territorio de la Moskitia.

La comunidad indígena de Awas, en el Caribe Sur de Nicaragua.

Estado Plurinacional, la otra propuesta

Para algunos la propuesta de independencia de la Costa Caribe parece muy lejana, por lo cual han nacido otras iniciativas como la del Movimiento por la Descolonización de la Moskitia, que impulsan la idea de que Nicaragua se convierta en un Estado Plurinacional.

El etnólogo y defensor de los derechos de los pueblos indígenas Larry Montenegro Baena, señala que se lleva años promoviendo esta idea y recuerda que en 2014, la discusión llegó hasta la Asamblea Nacional, pero al final fue rechazada por los parlamentarios.

Si Nicaragua se convierte en un Estado Plurinacional, sería reconocer a las múltiples naciones que conforman el Estado y sus distintos modelos de gobernanza e institucionalidad administrativa, política y hasta educativa, explica Montenegro Baena.

“En la esencia del plurinacionalismo está la descentralización, la autonomía y la ejecución de políticas públicas con sesgo intercultural, con base en los usos y costumbres, y las cosmovisiones de los pueblos originarios que conforman la jurisdicción de un Estado” comenta el etnólogo.

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Actualmente, en Latinoamérica solo Ecuador y Bolivia se reconocen como Estados Plurinacionales, y hay otros esfuerzos en Argentina, Guatemala y México por el reconocimiento de las comunidades indígenas y sus tradiciones.

La otra opción que plantea Montenegro Baena es que Nicaragua se convierta en un Estado Federado, lo cual permitiría que la Costa Caribe tenga su propia legislación, tribunales y su propia administración descentralizada y autónoma, pero continúa viendo con más posibilidades la idea del Estado Plurinacional

Larry Salomon, es un abogado mayangna y tiene años trabajando con las comunidades indígenas. Él considera que los mayangnas en su mayoría no se sienten tan identificados con la propuesta de independencia, pero sí lo estarían con la idea de que Nicaragua se convirtiera en una Estado Plurinacional.

“Los mayangnas apuntarían más hacia esa visión de la autodeterminación con plurinacionalidad” refiere Salomon y explica que para convertir a Nicaragua en un Estado Plurinacional se necesitará de una reforma profunda, tanto en la Ley 28 y en la misma Constitución Política del país. Luego deberá realizarse una Ley Marco General en donde se establezcan los principios rectores y procedimientos especiales para la conformación de las nacionalidades.

Esto es un poco más “alcanzable” para la Costa Caribe, antes que la independencia considera el abogado Mayangna.

Mientras continúa el debate sobre independencia o la plurinacionalidad, las comunidades indígenas continúan siendo asechadas y violentadas por los invasores, derramando sangre en sus ríos y bosques con la esperanza de que algún día puedan administrar sus propios recursos.

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