La historia de Max Jerez, el «profesorito» rehén de la dictadura

Max Jerez aprendió a tocar varios instrumentos musicales a temprana edad. Impartió clases y lo llamaron "profesorito". Fue excelencia académica en la UPOLI, y ahora es acusado de ser "cabecilla de toma y destrucción" de recintos universitarios.

Cuando Max Issac Jerez Meza fue apresado por la dictadura de Daniel Ortega, se volvió viral un video en redes sociales donde aparecía un niño de 13 años tocando la flauta dulce, el violín y la guitarra. Ese niño tenía aspiraciones de ser un gran profesor de música y tener una academia para impartir clases a las personas de escasos recursos.

El niño que aparecía en el video fue bautizado como el “profesorito”, al poseer la destreza de enseñarle a sus amiguitos el arte de la música. Ese niño de 13 años era Max Jerez, quien de manera aplicada escuchaba una música y después la interpretaba.

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Max Jerez tenía aproximadamente 9 años, se integró en un programa en su barrio donde enseñaban clases de música. “Llegaron al colegio a proponer si queríamos estudiar música y todos mis compañeros comenzaron a entrar al igual que yo”, explicó en ese entonces.

El joven que fue excelencia académica durante sus años en la universidad, ahora es el preso político que la policía al servicio de Ortega acusa de ser “cabecilla de toma y destrucción” de recintos universitarios.

Era un buen “profesorito”

Max Jerez tenía su tiempo muy ocupado a los 13 años. Estudiaba la secundaria y luego se iba a clases de música al conservatorio. Se propuso como meta ser un profesor de música y formar una academia para ayudar a las personas de bajos recursos. Por eso dijo estas palabras en aquella edad: “Estudiar música es muy caro”.

Una niña llamada Valentina Velázquez, alumna de Max, dijo que cuando no sabían algo él se los explicaba con paciencia muy bien y podían comprender mejor. “Cuando salgo de clases, he visto que queda enseñándoles cosas nuevas, y todos se ponen animados cuando Max les ayuda”, dijo el niño Isaías Morales, amigo del profesorito.

Max Jerez participó en varios grupos musicales y viajó a varios países. Foto | Tomada de Facebook

“Desde niño fue bien educado e inteligente. Hasta en su adultez ha mantenido esa postura de inteligencia en todos los aspectos ”, recuerda Diana Ortez Meza, prima de Max Jerez. Ella recuerda que Max también se ganó una beca para estudiar violín y guitarra.

De hecho, en el video que se volvió viral en las redes sociales hay tomas de Max tocando esos instrumentos. Diana Ortez dijo que cuando alguien de su familia cumplía años, Max era el invitado especial para tocar las mañanitas.

“Después quería aprender a tocar el piano, pero creo que eso no lo llegó a concretar bien”, refirió su prima y agregó que también estudió religión y estuvo por un tiempo en la iglesia católica como monaguillo.

Su infancia fue complicada

El mismo joven universitario reveló en declaraciones a los medios de comunicación que tuvo una infancia complicada. “Vengo de una familia de clase media baja, con muchas dificultades para acceder a recursos básicos”, aseguró.

Sus padres eran docentes y su casa estaba en uno de los barrios de la periferia en Managua, sin acceso a servicios básicos como el agua potable. Jerez comentaba que sus padres le inculcaron que la educación podía cambiar a un país, por eso se esforzó tanto en sus estudios.

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Excelencia académica

Max Jerez cursó la primaria y secundaria en el Instituto Douglas Sequeira, ubicado en Managua. En ese colegio se destacó por ser un buen estudiante.

Estudiaba Ciencias Políticas en la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI), cursando el tercer año de su carrera cuando estalló la crisis sociopolítica, en abril de 2018. Él era parte de los estudiantes que tenían excelencia académica en esta casa de estudios, siendo el mejor durante dos años.

De ser excelencia académica pasó a ser un supuesto dirigente de «cabecillas de toma y destrucción» de recintos universitarios. Foto | Tomada de Facebook

El joven universitario además fue uno de los 10 mejores estudiantes del Consejo Nacional de Universidades (CNU). “Él no finalizó sus estudios porque al siguiente año de las protestas intentó incorporarse en la universidad, pero lo expulsaron y no quisieron darle el reingreso”, lamentó Ortez Meza, prima del ahora preso político.

Mientras estudiaba por la mañana en la UPOLI, trabajaba por la tarde en la Casa de los Tres Mundos en Granada, impartiendo clases de música por varios años. “Su sueño era llegar a ser profesor de música”, reafirma su prima.

Participó en las protestas de 2018

El joven universitario no logró terminar sus estudios por su participación en las protestas en contra del régimen de Ortega en contra del manejo gubernamental por el incendio en la Reserva Indio-Maíz, y posteriormente por las reformas al seguro social, que terminaron generando las manifestaciones masivas a nivel nacional.

Max Jerez estuvo presente en las protestas de Camino de Oriente, el 18 de abril de 2018. Ese día tuvo que huir por un cauce, debido a la represión que desataron las turbas progobierno y antimotines en contra de los protestantes.

Fue uno de los estudiantes que comenzaron a protestar en la UPOLI desde el 19 de abril. De hecho, Jerez fue confundador del movimiento universitario de la UPOLI, que se conformó días después de iniciar estas protestas en el recinto universitario.

El joven opositor durante una protesta en la UPOLI, en 2018. Foto | Tomada de Facebook

Participó en el primer diálogo

Max Jerez, de 28 años, es uno de los líderes estudiantiles que participó el primer fallido diálogo nacional, como delegado de la comunidad universitaria. Aquí mantuvo un perfil bajo. Luego formó parte de la mesa de negociación entre la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) y la dictadura de Ortega, en marzo de 2019.

El joven fue miembro creador del movimiento Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), de la cual es presidente. En esta organización se consensuó que el vocero en el primer proceso de diálogo tenía que ser Lesther Alemán, quien fue arrestado el mismo día que Max.

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Dolly Mora, integrante de AUN, recuerda que conoció a Max en abril de 2018. Explica que luego coincidieron en una reunión con varios jóvenes de distintas universidades para conformar AUN, que nació el 24 de abril de ese año.

“Max ha sido uno de los jóvenes más brillantes que he conocido. Es una persona muy inteligente, callado, prudente”, describe Mora. Agrega que, en el proyecto de AUN, cuando decidieron ampliar la organización a inicios de 2020, Max fue uno de los jóvenes más comprometidos.

Se vuelve más mediático

En su participación como delegado de AUN para las negociaciones entre la sociedad civil y los delegados de régimen de Ortega, en el INCAE, se volvió más mediático y era uno de los rostros más jóvenes que aparecía al caer la noche explicando algunos detalles de lo que se había abordado en el proceso de negociación.

También se le vio muchas veces al lado del Nuncio Waldemar Stalisnaw Sommertag; en compañía del canciller Denis Moncada, para informar a los medios de comunicación sobre los acuerdos que se habían “avanzado” en ambas partes.

En el proceso de negociación con delegado del régimen se vuelve más mediático Jerez. Foto | Cortesía

“Nosotros decidimos que fuese Max porque es un chavalo que estudiaba Ciencias Políticas, tenía experiencia en la conformación de la Alianza”, cuenta Dolly Mora, quien además recuerda que el joven universitario trabajó junto a Lésther Alemán y Harley Morales en la fundación de la UNAB, en octubre de 2018.

Su arresto

El pasado 5 de julio, los estudiantes universitarios Lésther Alemán y Max Jerez, junto a Medardo Mairena y los líderes campesinos Pedro Mena y Freddy Navas, fueron arrestados por agentes policiales al servicio del régimen. Todos ellos fueron trasladados al Complejo Policial Evaristo Vásquez, conocido como “el nuevo Chipote”.

A los estudiantes los acusan de supuestas “cabecillas de toma y destrucción” de la UPOLI y la UNAN-Managua, donde supuestamente “cometieron delitos de robo con intimidación, secuestros, lesiones graves, violaciones, extorsiones, destrucción y daños múltiples, durante el fallido intento de golpe de Estado en el año 2018”.

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Además, la Policía indicó que todos los detenidos están siendo “investigados” en el marco de la Ley 1055, conocida como Ley de Soberanía.

Heydi Meza, madre del líder estudiantil Max Jeréz. Foto | Nicaragua Investiga

Max Jerez lleva más de 130 días preso por la dictadura de Ortega. Su madre Heydi Meza falleció el pasado 17 de septiembre, sin poder ver a su único hijo en los últimos días de su agonía, solicitud que hizo en reiteradas ocasiones, pero que fue ignorada por el régimen.

La mamá del joven universitario tenía su salud quebrantada y a raíz de la detención de su hijo se agravó más. Ella murió a los 67 años. Max no tiene recuerdo de su vela y su entierro, tampoco de ninguna visita familiar de su madre, ya que ella nunca logró ir al Complejo Policial porque estaba hospitalizada.

Familiares del preso político y miembros de AUN calificaron el hecho como otro acto “inhumano” de la dictadura y un acto de «tortura psicológica».

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