El régimen de Nicaragua, a través del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), entregó el tercer tramo de la Costanera del Pacífico, completando así un corredor vial de 89 kilómetros en el litoral sur del país.
Con esta nueva sección, las autoridades sandinistas anunciaron que el corredor ahora facilita el acceso directo a unas 50 playas del Pacífico sur, una zona de alto potencial turístico que hasta ahora contaba con conectividad limitada.
La obra forma parte de un proyecto estratégico que busca mejorar la movilidad en la región, reducir tiempos de traslado y dinamizar la economía local. Según la dictadura nicaragüense, la carretera «impulsará el turismo, el comercio y la actividad productiva, beneficiando especialmente a comunidades costeras dedicadas a la pesca, el servicio hotelero y el pequeño comercio».
La finalización de este tramo representa un avance significativo en la integración de las zonas litorales del Pacífico sur con el resto del territorio nacional, con el objetivo de convertir la costa en un polo de desarrollo económico y turístico más accesible tanto para nicaragüenses como para visitantes internacionales.
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Esta infraestructura se suma a los planes del régimen de modernizar las vías de comunicación en regiones históricamente aisladas del país.
Vía inconclusa
De acuerdo al plan original, presentado inicialmente como una super carretera que conectaría hasta Chinandega, en el Pacífico Norte, la vía deberá atravesar la mayoría de departamentos de la franja del Pacífico, incluyendo Managua.´
Según el proyecto, la obra tendrá 335 kilómetros, de los que 79 corresponden a Rivas. Este primer tramo va desde el Puesto Fronterizo El Naranjo (Costa Rica), hasta Playa El Remanso en el municipio de San Juan del Sur, del departamento de Rivas, que comprendía la primera fase de la obra de 119 kilómetros.
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El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo aseguró los recursos, al menos en el papel, para las varias etapas en las que dividió la carretera.
Las primeras se financiarán con fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), mientras que la fase II, de 97 kilómetros, se construirán con dinero de la República Popular China, un socio estratégico de la dictadura con la que se retomaron lazos diplomáticos en diciembre del año 2021.
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