El Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró que la economía de Nicaragua puede resistir las presiones externas en un corto plazo, pero cree que a mediano plazo está expuesta a «una alta incertidumbre», según el informe después de la visita del personal técnico del organismo por la consulta del Artículo IV de 2025 que concluyó el 20 de enero de 2026.
«La solidez de los fundamentos económicos —baja inflación, una ratio deuda pública/PIB en descenso, superávits fiscales y externos gemelos, bancos bien capitalizados y reservas de liquidez considerables— debería ayudar a Nicaragua a resistir los obstáculos derivados de los cambios en el panorama político global», dijo el FMI a inicios de esta semana.
La advertencia del Fondo señalan que «las perspectivas a mediano plazo siguen sujetas a una alta incertidumbre, debido, entre otras cosas, a los cambios globales en las políticas comerciales e migratorias. Los riesgos se inclinan a la baja a mediano plazo, como los desastres naturales, la volatilidad de los precios de las materias primas, un crecimiento mundial más débil, políticas migratorias y comerciales más restrictivas en Estados Unidos y sanciones internacionales más estrictas y amplias. Los riesgos al alza a corto plazo incluyen términos de intercambio más favorables y un mayor gasto público de capital.
Sin embargo, estimó que el Producto Interno Bruto (PIB) bajará de un 3,8 % en 2025 a un 3,4 % este año, marcada por una menor entrada de remesas por las políticas migratorias restrictivas de Estados Unidos.
FMI advierte que ingresos por remesas se reducirán en Nicaragua en 2026
Nicaragüenses no coinciden con el Fondo Monetario
Como ocurrió en noviembre pasado, el personal técnico del FMI alabó las medidas fiscales y económicas en general del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo al citar la baja inflación, la capitalización de la banca y la inversión pública que, a su juicio, favorece la tasa de empleo.
Esto, a pesar de que en el más reciente estudio de la ONG Hagamos Democracia, 6 de cada 10 nicaragüenses se muestran pesimistas, mayormente por su situación económica, el no tener un empleo formal y la situación política del país centroamericano.
Entre las medidas que destacaron como positivas, el organismo mencionó que «la posición fiscal es sólida, con una deuda externa y pública general con un riesgo moderado de sobreendeudamiento, un amplio margen para absorber shocks y una sólida capacidad de endeudamiento. La posición de inversión neta internacional (PIIN) es sostenible, la cobertura de reservas es adecuada y la posición externa se considera sustancialmente más sólida que el nivel que sugieren los fundamentos y las políticas deseables».
El régimen ha mantenido indicadores económicos positivos después de las protestas antigubernamentales de 2018 que se saldaron con más de 300 muertes y cientos de encarcelados, pero mantiene un férreo control sobre la población, como lo reflejó el estudio de la ONG. De 400 personas consultadas, más del 60 % expresó su temor de ser vigilados por la nueva Ley de Telecomunicaciones vigente desde finales de 2025, así como por el aparato del Frente Sandinista de Liberación Nacional F(SLN), grupos paramilitares y agentes de la Policía Nacional.
Para el FMI, a mediano plazo el crecimiento de Nicaragua se estabilizará en torno al 3,5 % de su PIB, esto por la inversión pública y el crecimiento del empleo.
«Se espera que las reservas extranjeras se mantengan abundantes, aunque crezcan a un ritmo más lento a medida que se reducen los superávits de la cuenta corriente. Los riesgos al alza a corto plazo incluyen términos de intercambio más favorables y una mayor inversión pública. Los riesgos a la baja provienen de la volatilidad de los precios de las materias primas, un crecimiento mundial más débil y políticas de inmigración y comercio más restrictivas en Estados Unidos. Los desastres naturales y las sanciones internacionales más estrictas y amplias también podrían afectar negativamente al crecimiento», señalaron los técnicos.
Qué recomendó el FMI a la dictadura
Entre las recomendaciones dijeron que se debe mantener el uso del córdoba, profundizar los mercados de capitales para mejorar la eficacía política monetaria y en un escenario a la baja «las autoridades deben estar preparadas para aumentar la tasa de referencia monetaria y recalibrar la tasa de crecimiento gradual, de ser necesario».
También pidieron diversificar las exportaciones, redes de protección social más sólidas y políticas activas de mercado laboral más amplias. Al final del documento agregan que el país debe «fortalecer el Estado de derecho», «la gobernanza económica» y «el clima de negocios», una insinuación a la falta de garantías para los empresarios locales y la población en general.
«Es crucial aumentar la transparencia, la rendición de cuentas y la eficacia de los procesos administrativos y judiciales relacionados con los derechos de propiedad privada (incluidos los de terceros), lo que incluye garantizar todos los recursos legales adecuados, efectivos y justos. En cuanto a la gobernanza económica, el personal técnico recomienda seguir aumentando la transparencia fiscal mediante la publicación de estados financieros consolidados e informes de auditoría», resaltaron y piden mantener el combate a la corrupción.
Periodista Nicaragua Investiga


































