El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) recibirá 6,638 millones de córdobas del Presupuesto General de la República en 2027. Así consta en el proyecto presentado este lunes por el presidente del Banco Central, Ovidio Reyes, según Radio 580. La cifra es 26 veces mayor que los 250.6 millones asignados en 2019, de acuerdo con datos del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI).
Pese a esa inyección creciente de dinero de los impuestos, la institución no logra salir de la crisis financiera que arrastra desde 2013.
Una factura que crece cada año
Antes de la crisis de 2018, el Estado no subsidiaba al INSS. Solo le pagaba cuotas anuales de 10 millones de dólares por la llamada deuda histórica. Tras liquidar esa deuda por adelantado, comenzó a transferirle recursos vía presupuesto.
Desde entonces la partida no ha dejado de subir. Fue de 1,812.6 millones de córdobas en 2020 y de 2,242.8 millones en 2024. En 2026 superó los 141 millones de dólares.
Sin esas transferencias, el INSS estaría en números rojos. Entre 2019 y 2022 tuvo déficits anuales de entre 2,091 y 3,597 millones de córdobas. Solo pasó a leves superávits desde 2023, gracias al apoyo presupuestario. Aun así, el primer semestre de 2026 cerró con un excedente de apenas 69.2 millones, tras déficits en febrero, marzo y junio.
Más jubilados, menos cotizantes
El propio presidente ejecutivo del INSS, Roberto López, reconoció en agosto que los pensionados crecen a un ritmo del 4% anual, mientras los asegurados apenas aumentan 1.5%. «Eso no es saludable», admitió en declaraciones a Canal 8, recogidas por Nicaragua Investiga.
El INSS tiene hoy unos 100,000 cotizantes menos que en noviembre de 2017, cuando alcanzó su máximo histórico de 921,328 afiliados. Aun así, Reyes sostuvo en el informe anual del Banco Central que en 2025 «el mercado laboral nicaragüense mantuvo resiliencia».
Propiedades que no alivian
A las transferencias se suman 228 propiedades «donadas» al INSS desde 2024. Muchas fueron confiscadas a presos políticos y opositores desterrados. Se desconoce qué uso les da la institución. Sus reservas técnicas siguen en negativo por tercer año consecutivo.
Los jubilados pagan la cuenta
Mientras el Estado transfiere cada vez más dinero, las pensiones siguen congeladas. El último ajuste, de 1%, se aplicó en noviembre de 2023. Desde entonces, la canasta básica pasó de 19,800 a más de 21,249 córdobas.
El Fondo Monetario Internacional advirtió en 2025 que, para evitar la quiebra del INSS antes de 2030, las transferencias del presupuesto tendrán que aumentar con fuerza. Ese dinero sale de los impuestos de todos los nicaragüenses. Eso incluye a los más de 2.5 millones de personas que están en la informalidad o el desempleo y que no tendrán derecho a una pensión.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
Nicaragua Investiga



































