El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) enfrenta un desafío estructural que pone en entredicho la viabilidad a largo plazo de su modelo de «solidaridad intergeneracional».
Según declaraciones recientes del presidente ejecutivo de la entidad, Roberto López, en el canal 8 de televisión, el número de personas que ingresan al sistema de pensiones está creciendo a un ritmo significativamente mayor que el de los trabajadores activos que deben financiarlas.
Las cifras reveladas por el funcionario son contundentes: mientras que la masa de pensionados aumenta a un ritmo del 4% anual, el número de asegurados apenas crece un 1.5%. Esta asimetría demográfica y financiera ha obligado a las autoridades a admitir que la tendencia actual, por sí sola, “no es saludable”.
El peso de la «solidaridad intergeneracional»
El sistema nicaragüense opera bajo un esquema de reparto, donde los aportes de los jóvenes hoy sostienen las pensiones de los mayores. Sin embargo, cuando la base de la pirámide crece más lento que la cúspide, el modelo entra en una zona de riesgo. López explicó que “los que están asegurados el día de hoy pagan con sus aportes las pensiones de los que están pensionados el día el día de hoy”.
Bajo esta lógica, el desequilibrio actual implica que cada vez menos trabajadores deben cargar con el costo de más jubilados. El funcionario justificó este fenómeno como una consecuencia demográfica de las afiliaciones masivas de décadas pasadas: “Esta es la época en la que las personas que se empezaron a afiliar en la década de los 70 y de los 80… están llegando a los 60 años de edad”.
Augura más reformas al INSS
Para intentar contener el déficit que esta brecha genera, el gobierno impuso en 2019 una serie de reformas fiscales al seguro social. Según López, gracias a esos ajustes, el balance actual es positivo, con ingresos proyectados para este año de 56,000 millones de córdobas.
No obstante, la estabilidad parece tener fecha de vencimiento o, al menos, requerir una vigilancia extrema. “En este momento y para los próximos 5 años todo esto está balanceado”, afirmó López, aunque reconoció que para mantener ese equilibrio deben realizar reuniones cada dos o tres meses con el Banco Central y el Ministerio de Hacienda para revisar las cuentas.
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La apuesta por el seguro facultativo
Ante la incapacidad de generar suficiente empleo formal para cerrar la brecha, la estrategia del INSS se ha volcado hacia el seguro facultativo, buscando captar a los trabajadores por cuenta propia y emprendedores del sector informal. Actualmente, existen unos 86,000 asegurados bajo esta modalidad, con la meta de alcanzar los 110,000 que se tenían antes de la crisis de 2018.
Sin embargo, para los analistas, esta medida podría ser insuficiente si no se logra dinamizar el empleo formal, que es el verdadero pulmón del sistema. Mientras tanto, López advierte que el sistema requiere una revisión constante: “Eso no es saludable… por eso es que tenemos que estar permanentemente revisando el balance del seguro social para garantizar que obtengamos los fondos apropiados suficientes”.¡ndicó.
Con un gasto en pensiones que ya alcanza los 31,000 millones de córdobas anuales y una cobertura médica que demanda otros 17,770 millones, el margen de maniobra del INSS parece estrecharse frente a una población que envejece más rápido de lo que el mercado laboral formal se fortalece.
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*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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