Negocios informales ayudan a nicaragüenses a subsistir pero ofertas deben variarse

Expertos alertan sobre los riesgos de continuar basando los emprendimientos en los mismos rubros, pues puede provocarse un exceso de oferta.

La crisis económica que enfrenta Nicaragua desde hace tres años y el continuo nivel de desempleo que prevalece ha llevado a las personas a reinventarse con el fin de generar ingresos para subsistir. Existen múltiples alternativas de emprendimientos y trabajos independientes que se han popularizado desde 2018.

Los emprendimientos son una respuesta activa a las demandas del mercado. Entre las actividades por las cuales más optan los nicaragüenses están las comerciales, sobre todo aquellas relacionadas con la industria alimenticia. El economista Luis Núñez recuerda como en 2017 que iniciaron las ventas de pollo asado, eran pocos quienes se dedicaban a este tipo de negocios, sin embargo «con la crisis esto se disparó y todo el mundo siguió con esa línea». De igual manera, ha venido sucediendo con otro tipo de negocios.

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Pero expertos alertan sobre los riesgos de abusar de esta «estrategia de mercadeo de seguir al líder», pues esto puede provocar un exceso de oferta. El sociólogo Óscar René Vargas, señala que por esta razón es que pueden observarse cómo muchos negocios duran únicamente dos o tres meses y luego terminan cerrando.

Durante los 90 surgió un fenómeno similar, «la mayoría de la gente se enfocó en pulperías, se masificaron, unas se mantuvieron y crecieron con el tiempo, la mayoría desapareció. El problema es que a veces nosotros nos estamos enfocando en hacer lo que otros están haciendo» destaca Núñez e insiste en que los emprendimientos deben partir de la innovación.

Mayor exigencia

Para el economista, es necesario apostar «a negocios mucho más exigentes, ver la posibilidad de explorar tecnología» y destaca cómo la situación de la pandemia impulsó el uso de las entregas a domicilio, otra alternativa que ha sido efectiva para quienes cuentan con transporte propio y necesitan obtener ingresos.

Otro fenómeno que ha estado en crecimiento es la venta de artículos por medio de redes sociales, desde prendas usadas hasta dispositivos electrónicos, las «tiendas en línea» se han convertido en el nuevo auge de quienes desean llevar a cabo un negocio propio reduciendo costos.

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Las herramientas tecnológicas «abren grandes oportunidades que a veces nosotros no las aprovechamos y nos vamos por lo más fácil» considera Núñez, y agrega que es necesario «analizar las opciones de negocios, romper con lo tradicional, lanzarse a la tecnología, recurrir al mercadeo digital… Necesitamos más empresas que sean capaces de generar más empleos, tenemos que ser un país de innovadores, pero también hay que hacerlo de manera formal».

Pero la tecnología no siempre es suficiente, Vargas comparte que por otro lado también han surgido algunos pequeños negocios semi-industriales que se dedican a la elaboración de jabones y otros productos naturales, pero destaca que «es un mercado limitado»; pues además de la sobre oferta que enfrenta el país en los mismos rubros, también existe otro problema relacionado con una demanda pequeña por la falta de empleo.

Datos oficiales reflejan que la tasa de participación laboral se redujo a 69% durante el año 2020 | Foto: NI

La Encuesta Continua de los Hogares del INIDE detalló que durante el 2020 la tasa de subempleo se ubicó en 45.8%, aunque economistas independientes difieren de estos datos y consideran se eleva hasta arriba del 60%. La alta tasa de empleo informal reduce el poder adquisitivo de las familias y por tanto el consumo. Además, incluso los trabajadores formales, no logran cubrir todos los productos de la canasta básica con el salario mínimo. Por lo que es necesario el apoyo estatal.

Apoyo gubernamental

Núñez considera que durante los últimos años muchas de las empresas que han surgido tienen potencial por lo que «las políticas públicas tienen que ir enfocadas en apoyar, en dirigir los esfuerzos para estos pequeños empresarios que van surgiendo». El economista considera que los emprendedores más allá de ver sus negocios como una alternativa mientras consiguen un empleo «tienen que aspirar a formalizarse y a crecer».

De igual forma, comparte que es fundamental apuntar hacia el aprovechamiento de la mano de obra calificada, «nuestros profesionales», para que el sector de alimentos (que es de los más fuertes del país) pueda formalizarse de la mano de la agroindustria. «El gobierno tiene que hacer políticas públicas en función de eso, aquí somos un país agropecuario, pero se está comercializando todo como materia prima, es importante y lo que se necesita es apoyo» agrega.

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