«Que un gobierno celebre crecimiento de remesas demuestra incapacidad», afirma economista

Pese a que las remesas estimulan el consumo nacional, el economista Marco Peña, lamenta que ese dinero proveniente del exterior no se esté utilizando para crear pequeños negocios.

El Banco Central de Nicaragua reporta que las remesas han venido creciendo considerablemente mes a mes y de abril a mayo, estas aumentaron un 42.2%. Actualmente las remesas representan el 17% del Producto Interno Bruto (PIB).

Pareciera una buena noticia, y vaya que lo puede ser para casi un tercio de nicaragüenses que en algún momento de su vida han recibido algún tipo de remesas. Pero que el gobierno anuncie ésto con entusiasmo solo refleja la ineficiencia de éste para generar estabilidad y empleo para sus ciudadanos, que se ven obligados a migrar en busca de oportunidades que su país les niega.

Una maleta de sueños y el deseo de retornar

Arelys Guevara lleva 8 años de su vida trabajando en Costa Rica. Partió de Nicaragua con una maleta llena de sueños y proyectos. Su objetivo principal era mejorar la situación económica de su familia, tener casa propia y ahora, darle una mejor vida a su hija que está bajo el cuido de su mamá y a quien ve cada 6 meses o en cuanto tienen una oportunidad de visitar su país.

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“Solo para la comida de mi hija mando 120 dólares, sin incluir ropa y zapatos, más $60 como ayuda económica a mi mamá por el cuido de mi hija. Últimamente me dicen que ese dinero ya no alcanza. Mi mamá se ayuda un poco por el apoyo económico que le da mi otra hermana por mi sobrino, si fuera solo por lo que yo le mando, no le alcanzaría porque se sobrepasan los gastos de los $120. Antes quedaba un poquito de dinero para medicinas o para que la niña llevara a la escuela, ahora todo sale completo”, explica Guevara.

Importancia de  remesas parq las familias y el papel del gobierno

El economista Marco Aurelio Peña dice que para la economía familiar, las remesas son muy importantes, pues al no grabarles impuestos, los receptores usan su dinero completo para cubrir sus necesidades básicas.

“Aproximadamente un tercio de las familias de Nicaragua ha recibido alguna vez un tipo de remesas, lo que ayuda a que solventen sus necesidades de consumo. Con ese dinero se pagan facturas, impuestos y también son una fuente paliativa que ayudan al incremento sostenido de la canasta básica”, señala.

A nivel macroeconómico, Peña dice que las remesas equilibran la balanza de pagos por ser un flujo alto y creciente con el que se cuenta y que según sus cálculos, es mayor que la inversión extranjera directa en cerca de $1,000 millones. Pero si se estuviera en etapa de una economía emergente, Nicaragua no tendría que depender tanto de las remesas, pues significaría que las estrategias de crecimiento y desarrollo no están dando resultados.

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“El fenómeno de las remesas, se trata de familias ayudándose a sí mismos sin apoyo del gobierno. La gente tomando iniciativa propia para salir adelante, asumiendo un costo humano y económico muy alto porque pueden sufrir algún tipo de incidente, muerte, robo, secuestro, más todo lo que tienen que pagar. El gobierno no hace lo suficiente para evitar la situación, más bien hay una decisión deliberada”, subraya.

Sacrificio para poder enviar dinero

Ileana García tiene varios años en Panamá laborando en sistemas eléctricos, su meta era salir de deudas y poder apoyar a su familia que dejó en Nicaragua, actualmente no es el sustento 100% de su mamá, pero constantemente envía ayudas monetarias de entre $30 y $70 dólares mensuales ya sea para su madre o para apoyar a su hermano en labores agrícolas.

“Antes le enviaba a mi mamá $20 y en dependencia de la necesidades que tuviera le enviaba más, pero ya no alcanzan para nada y desde hace bastante no mando menos $30 como un apoyo económico. En otras ocasiones cuando es época de siembra le envío a mi hermano entre $50 y $70 para comprar insumos agrícolas, pero mi hermano dice que ya no alcanza porque los insumos están carísimos”, asegura.

Quienes tiene que partir al exterior en busca de un trabajo, la pasan igual o peor que muchos nicas en su país, las humillaciones, la mala alimentación, el tener que encargarse de su propias labores domésticas, además de cubrir sus gastos de vivienda y vestuarios, los obliga a vivir una austeridad extrema para poder enviar dinero a sus seres queridos y ahorrar lo que pueden para emergencias, visitar su país o planes de inversión.

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Dinero de remesas no se invierte en negocios

Pese a que las remesas estimulan el consumo nacional, el economista Marco Aurelio, lamenta que ese dinero proveniente del exterior no se esté utilizando para crear pequeños negocios.

“Las familias entran a una zona de ‘confort’, todavía con las liquidaciones se crean pequeños negocios, no así de las remesas. No se usan para inversión”.

Arelys es una de las que sí sueña con poder regresar a su país y crear un pequeño negocio que le permita sustentarse, dice que desde hace rato lleva ahorrando lo poco que puede para ello. Cuenta que ha sido difícil, pues el tener que enviar el 70% de su salario a Nicaragua no le permite ahorrar mucho y más bien la ha obligado a trabajar extra.

“Tengo unas vaquitas que me cuida mi papá y a pesar que me demandan gastos, sé que son un tipo de ahorro que me servirán en el momento de cualquier emergencia, las vendo y soluciono. Para ayudarme con mis gastos acá, trabajo tiempo extra y no siempre me compro ropa y zapatos, solo lo hago cuando realmente lo necesito”.

La fuga de cerebros, la mayor pérdida para el país

Para el experto, el que un gobierno celebre el crecimiento de las remesas solo muestra las fuertes debilidades y la incapacidad de generar empleos de calidad para evitar la fuga de cerebros y músculos de una economía.

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“Nicaragua será otra cuando dependa menos de las remesas, cuando se dejen de anunciar como un logro porque no lo es. Es una situación no conveniente por la fuga de cerebros (talento) y músculo”.

Peña, comenta que la última oleada de migrantes son jóvenes universitarios y preparados que se ven obligados a ubicarse en empleos que nada tienen que ver con lo que estudiaron, pero el dinero les va a significar algo mejor. “Se desperdicia el dinero invertido de quienes estudiaron en centros públicos, lo ideal es que se queden y que aporten a la economía de su país”.

La prueba irrefutable de esa fuga de músculo y cerebro son Ileano y Arelys, ambos licenciados; el primero un administrador de empresas que al tanto luchar buscando un empleo en Nicaragua, se decepcionó y tuvo que partir a Panamá para dedicarse a labores de electricidad residencial.

La segunda, una contadora que al no ver ninguna oportunidad y con muchos sueños por cumplir, emprendió un viaje del que lleva varios años intentando retornar victoriosa. Mientras esa oportunidad llega tendrá que seguir dedicándose a labores domésticas para tratar de sustentar a su hija que vive en Nicaragua.

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