«Nos comunicamos con el canciller pero prefirieron lo más primitivo»: Paulo Abrão sobre ataque a UNAN

Paulo Abrao habla sobre las supuestas denuncias en su contra; su conexión con Nicaragua y su deseo por volver cuando haya un Memorial a las víctimas de la represión de Daniel Ortega.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) anunció este jueves que finalmente elegirá a un nuevo secretario ejecutivo luego de los desacuerdos con el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien se negó a renovar el mandato de Paulo Abrão, alegando supuestas denuncias.

La CIDH, un órgano parte de la OEA, dijo que el 25 de septiembre abrirá el proceso de concurso para ocupar su secretaría ejecutiva, en un comunicado en el que reafirmó la importancia de su “autonomía e independencia”, y agradeció y reconoció “altamente” la gestión de Abrão, un jurista brasileño que estuvo en el cargo los últimos cuatro años.

En esta entrevista Abrão habla sobre las denuncias de las que mencionó Almagro; sobre su papel en la crisis de Nicaragua y sobre lo que más le impactó durante la represión estatal que dejó más de 300 muertos.

Paulo Abrão, anuncias tu salida de la CIDH. ¿Qué sensación te genera?

La CIDH está en su mejor momento y condiciones de funcionamiento. No habrá marcha atrás. Hemos dejado fortalecida una nueva institucionalización que será resistente a los retrocesos, estoy seguro. Hoy la CIDH es más conocida. Por ejemplo, la CIDH volvió a mirar hacia Nicaragua después de muchos años de omisión de nuestro monitoreo geográfico (mientras se iba acumulando y creciendo la represión). Nuestro trabajo en equipo en la CIDH salvó vidas y ofreció esperanza a las personas durante las misiones que coordinamos en Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Haití, Ecuador, Chile, en la frontera entre Estados Unidos y México y entre Colombia y Venezuela. Hemos resuelto casos y medidas cautelares históricas en materia de responsabilidad estatal internacional estatal por la Invasión de Panamá, Guantánamo, desaparecidos de Ayotzinapa, exterminio del Partido de la Unión Patriótica de Colombia.

La CIDH anunció que finalmente elegirá a un nuevo secretario ejecutivo luego de los desacuerdos con el secretario general de OEA, Luis Almagro. Archivo/NI

También denunciamos la situación de los pueblos indígenas en la región de Amazonía, el racismo policial en USA, el fenómeno de la creciente militarización de la seguridad pública y las amenazas y asesinatos de líderes sociales en todos los países. Documentamos dos masacres en Bolivia oportunamente en la semana siguiente a los tristes hechos. Visitamos in loco a El Salvador tras 32 años, a Brasil tras 25 años, a Chile por primera vez desde la última visita durante la dictadura de Pinochet en 1974, elaboramos un informe sobre la situación general de los derechos humanos en Cuba después de 37 años de ausencia.

Almagro ratifica salida de Pablo Abrão de CIDH

También creamos el primer programa de atención especial a la región del Caribe. Creamos una Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, el SIMORE Interamericano. Seguimos la implementación del proceso de paz en Colombia y alertamos sobre sus retrocesos, redactamos los primeros estándares interamericanos sobre Pandemia y los derechos de las personas con COVID19, el cual la CIDH un referente mundial. De todos modos, me siento muy satisfecho como defensor de los derechos humanos. Continuaré con mi proyecto de vida de visibilizar, documentar, denunciar y defender los derechos humanos frente a toda forma de arbitrariedad, injusticia, desigualdad y discriminación.

Mucho mencionas a Nicaragua y expresas tu cercanía por las protestas antigubernamentales y la represión con la que respondió Ortega. ¿Qué fue lo más difícil que viviste acá?

Definitivamente lo más difícil fue acompañar el cierre de las autoridades a la mediación internacional y la opción por la represión violenta pura y simple a lo largo del tiempo. Me acuerdo que cuando entramos  (al país) habían cerca de 70 personas fallecidas en las protestas. Ofrecimos una hoja de ruta y recomendaciones concretas, les alertamos sobre dónde estaban los riesgos de recrudecimiento; explicamos el camino para una salida constitucional, dialogada y democrática. El gobierno prefirió ignorar y seguir por la vía de la violencia y de la represión pura y simple. Dos meses después, la cifra de fallecidos llegó a más de tres centenares. Ellos (gobierno) son responsables por este resultado, por acción y por omisión. Antes de empezar la «operaciones limpieza», en la Unan, Managua, una parte de los estudiantes, por ejemplo, se ofreció para liberar a los tranques y a las universidades pacíficamente solicitando apenas garantías a su integridad y mediación de la Iglesia y la CIDH. La comisionada Antonia Urrejola y yo personalmente nos comunicamos con el Canciller (Denis Moncada) para transmitir este mensaje y él rechazó nuestra mediación y de la Conferencia Episcopal. Prefirieron partir para la más primitiva violencia.

 ¿Qué tanto te marcó la visita a Nicaragua ?

Fue muy duro acompañar a decenas de personas que habíamos conocido y entrevistado en la primera visita de la CIDH y que enseguida fueron asesinados. Cuando regresamos para instalar el GIEI y el MESENI, muchos más jóvenes ya habían sido asesinados. Siento mucho dolor y soy testigo de esta historia. El gobierno es responsable. Estoy comprometido de por vida con Nicaragua.

 

La crisis de 2018 dejó más de 300 muertos. Archivo/NI

 ¿Has pensado en volver a Nicaragua?

Claro. Espero que en una sociedad pacificada y con libertades democráticas. Me encantaría conocer más el país. Cuando llegue el momento de erigir un Memorial Oficial a las Víctimas quiero estar al lado de ustedes, de Antonia Urrejola, de las familias, de las organizaciones de derechos humanos, de la iglesia, de los campesinos y estudiantes, de la prensa libre, de todos los exiliados que un día regresarán.

 Coméntame un poco sobre tu salida de la CIDH. ¿Por qué declinasteis en continuar en la organización?

Yo no decline. Se trataba de una confrontación entre la CIDH y la Secretaria General, la cual yo estaba en el centro. La CIDH intentó dialogar pero entiendo que eso no se logró. Entiendo que la CIDH no tuvo alternativa que seguir adelante, bajo protesta pública por el debido respeto a su autonomía e independencia.

 Almagro ha dicho que hay supuestos señalamientos de otras personas en tu contra. ¿Cuáles son? ¿Cómo los catalogas?

Se anunció que un Informe Confidencial de la Ombudsperson contendría «61 denuncias» y en verdad habla de 61 funcionarios que acudieron a verla por diversas razones y muchos de ellos referentes a problemas estructurales de toda la OEA y no todos necesariamente sobre la Secretaría Ejecutiva de la CIDH. Yo mismo recomendé muchas veces a los funcionarios para que buscaran a la Oficina como un canal de mediación y orientación. Yo no minimizo ninguna denuncia, quisiera que hubiera sido investigadas previamente de manera independientes. Pero ni siquiera la palabra “denuncia” aparece en el contenido o en las descripciones de situaciones y tampoco en las conclusiones de dicho Informe, exactamente porque la Ombusdperson no realiza investigaciones y si apenas recaba información. Fue con absoluta sorpresa que recibimos este informe a la víspera de la extensión administrativa del contrato de mi segundo mandato deliberado por la CIDH, como un elemento conclusivo para una separación de facto, como una sanción previa sin ninguna investigación formal, sin debido proceso.

Paulo Abrão arribó a Nicaragua en mayo de 2018 con el fin de investigar los hechos de violencia ocurridos durante las protestas. Archivos/NI

¿De Nicaragua ha habido alguna queja contra el trabajo de la CIDH y tu persona?

El gobierno siempre reclamó públicamente en todas las sesiones del Consejo Permanente en contra los aspectos sustantivos de la labor de la CIDH en respeto a Nicaragua. Para ellos nuestro informe y conclusiones son sesgados ideológicamente y atienden a «intereses del Imperio»…No entiendo que estos reclamos del gobierno de Nicaragua han tenido influencia sobre mi salida.

La policía controlada por Daniel Ortega es señalada junto a grupos parapoliciales de haber asesinado a manifestantes. Archivos/NI

También en los últimos meses veníamos recibiendo reclamos de países con gobiernos conservadores de que nuestros informes que denunciaron represiones en las protestas en sus países también eran sesgados ideológicamente y motivados por algún tipo de identidad izquierdista. O sea, la retórica diversionista y negacionista de la violencia estatal es siempre muy parecida. Pero es necesario entender que la regla existencial de la CIDH implica necesariamente un escrutinio de los gobiernos vigentes en cada momento de la historia, porque su mandato es monitorear el presente y no solo revisar las violaciones de derechos humanos del pasado. El impacto de este trabajo se sintió en diferentes países. Actuamos con firmeza y contundencia contra las violaciones de derechos humanos en Cuba, Venezuela y Nicaragua. También denunciamos las situaciones en Brasil, Estados Unidos, Colombia, Bolivia, Guatemala, Chile, Ecuador, México, entre otros, siempre de manera consistente y con la misma metodología de trabajo. Cumplí con mi deber junto a las víctimas y busqué mantener una posición de diálogo constructivo con los Estados.

¿Qué mensaje mandas a los nicaragüenses?

Sigan firmes. La lucha que se pierde es la lucha que se abandona.

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